miércoles, 22 de febrero de 2017

Johnny Cash - At Folsom Prison (1968): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




La idea llevaba tiempo rondando por la cabeza de Johnny Cash. Superados los problemas de drogas, los últimos años de la década de los 60 fueron testigos de los dos famosos directos en las cárceles del genio country. El primero de ellos es el que hoy nos ocupa, grabado en la prisión estatal de Folsom, en California. Cerca de cumplir quince años en la música y a Johnny Cash ya le contemplaban, incluyendo este, veintisiete discos en total. Otro ritmo los años 50 y 60.




Centrándonos en este lanzamiento, es un disco muy íntimo, de carácter muy personal. Casi puedes imaginarte ahí, en esa cárcel, a principios de enero de 1968, entre todo el público escuchando a Johnny Cash. No era la primera vez que tocaba en una cárcel: fue a finales de los 50 cuando se estrenó en el original arte de tocar en prisiones, aunque tuvo que pasar tiempo hasta poder grabar un concierto en una de ellas. Lo que escuchas en estos tres cuartos de hora es la enciclopedia definitiva del country hecha música, fundamental entre la extensa obra de Cash, que sirvió para dar un empujón a una carrera estancada por diversos motivos entre los que no se encuentran los exclusivamente artísticos. Esa es una de las razones de la grandeza de este directo. Pocos han tenido el impacto de este en la carrera de un grupo. Quizá un ejemplo parecido sea el álbum en vivo en el Fillmore de los Allman Brothers Band, salvando las evidentes diferencias de estilos entre Gregg, Duane y compañía y Johnny Cash. Pero bueno, como él mismo se encarga de anunciar: “Hello, I’m Johnny Cash”.




Arrancar con Folsom Prison Blues es éxito seguro. De las más famosas canciones de Johnny Cash, toca dos temas típicos del country folk, los viajes en tren y la cárcel. Brillante y engañosa simplicidad, realmente deliciosa. Suena preciosa I Still Miss Someone, escrita con su sobrino y tocada con Dylan en el backstage, algo que esperemos que algún día vea la luz. Cocaine Blues ofrece una apetecible dosis de potencia, a base de una enorme presencia a las seis cuerdas del gran Carl Perkins, en cuyo currículum aparecen, aparte del de Johnny Cash, nombres como Elvis o Jerry Lee Lewis. La frase es de Paul McCartney: “Sin Perkins, no habrían existido los Beatles”. Volviendo a la prisión de Folsom, estupenda manera de cerrar la primera cara con Long Black Veil, una de esas canciones que ha versionado medio mundo. Joan Baez, el Boss, los Black Crowes, Nick Cave… y entre tantos grandes, esta de Johnny Cash se las arregla para no dejarte indiferente.




La elegante voz de Cash nos da la bienvenida en Send A Picture Of Mother, una canción perfecta para sonar en una cárcel, aunque a veces no haya que estar en una para sentirse así: “no dejes que sepan (en referencia a los padres) que nunca seré libre. Escribe de vez en cuando, y manda una foto de mamá si puedes”. El gran momento de la noche llega cuando canta junto a su mujer Jackson, donde habla de una pareja que se da cuenta de que se ha perdido la llama de su amor. En Give My Love To Rose coquetea con una estructura similar a la de I Walk The Line, para acabar envolviéndote en esa aura tan especial que solo las canciones de Johnny Cash desprenden. Para cuando suena Green Green Grass Of Home te sientes en paz con el mundo, mientras escuchas una letra con la que fácilmente te puedes sentir identificado: después de un tiempo fuera, qué bien sienta volver a casa.




Si buscas banda sonora para momentos de calma, un poco de tranquilidad para acabar bien un día lleno de trabajo o sobrellevar un lunes, pocos discos mejores que este. La música es un estado de ánimo, y con este LP Johnny Cash te acompañará como pocos. Todo lo que necesitas es un buen sofá, una cerveza fría, y Johnny Cash pone el resto. Que nunca deje de sonar.


Folsom Prison Blues


Cocaine Blues


Green Green Grass Of Home



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