miércoles, 15 de febrero de 2017

Capitán Cobarde - Capitán Cobarde (2015): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




Esta es la historia de Alberto Romero, un enorme músico que tras diez años de carrera en el terreno de los cantaurockers decidió cambiar la eléctrica por la acústica y enriquecer su nuevo y recién adoptado sonido con mandolinas, banjos, teclas… El resultado: una nueva paleta sonora que se mueve entre el folk y el bluegrass, que no esconde un creciente interés por la música de raíces más puras. Enseguida se nos vienen nombres a la cabeza como los Pogues o Tom Waits. La conclusión es que estamos ante un proyecto sumamente interesante, que consigue algo tan improbable como que no nos echemos las manos a la cabeza por dejar de lado el rock.




Cualquier duda desaparece en cuanto se escucha este concierto grabado el pasado 22 de noviembre de 2014 en la Joy Eslava madrileña que suena celestial. Este viernes salió su nuevo y muy recomendable disco Carretera Vieja, que en su correspondiente gira nos demostrará la excelente banda que está detrás de este inquieto musicazo sevillano. De momento, dejemos que este disco nos hable. El viaje merece la pena. Conviene aclarar que muchas canciones ya nacieron antes de este disco, aunque no lo parezca por el cambio que pegan respecto a sus versiones de estudio. En cuanto a las nuevas, suenan tan magistrales aquí que no se han incluido en el nuevo disco. Seré breve: si escuchas estas canciones y las dejas mudarse a tu alma, se quedarán a vivir contigo ahí en lo más hondo: Este Capitán, aunque cobarde, sabe escribir desde donde las emociones te destrozan o te emocionan, dependiendo de la ocasión. Levad anclas: arrancamos.




La frescura y el desparpajo de Jovencito Frankenstein te pillan de improvisto, con esa historia del monstruo que provoca celos en su creador al darle flores a una joven. El sonido, una constante que se mantendrá durante todo el viaje, impecable. Por si eso no fuera suficiente le sigue otra maravilla llamada El Marinero, una de las mejores de todo el disco, con la ayuda extra de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, una de las bandas jóvenes más prometedoras de nuestro panorama. El pegadizo estribillo se apoya de manera sólida en la lograda estructura de cada una de las estrofas que adornan el tema. La letra, cargada de ironía, no guarda buen final para el huraño marinero: “y ahora que me muero solo quiero ser mejor.




Demasiado tarde, campeón”. La adaptación de Descuida, de aquel lejano primer álbum cargado de dosis de rock and roll de la calle, sorprende, vence y convence. Increíble como en cada formato la canción multiplica y luce sus cualidades y sin embargo esconde y minimiza sus defectos para no defraudar en ninguno de los dos. En Lo Venidero, con la gran colaboración de Kutxi Romero de los Marea, queda constancia de la progresiva mejoría de las letras del Capitán, tocando en este caso temas del futuro: “si existe un lucero que alumbra sincero los pasos de lo venidero”. El gran multiusos del rock español, Lichis, colabora a hacer de La Gata un tema todavía mejor. La combinación de los dos, un lujo para los sentidos, ofrece una canción simpática cuya melodía es altamente pegadiza.




Pero, sin tiempo para detenerse, llegamos al que probablemente es el mejor momento del álbum: Lo Que Importa y Lo que No, colosal y rotunda canción sin fisuras con una letra a la altura de las circunstancias: “aprendimos a mirarnos con las manos y a tocarnos con la voz”. Contundente con creces, demuestra que esto va muy en serio. Carlos Tarque pone su garganta en Él No Murió, y la canción lo agradece. El timbre del frontman de M-Clan hace crecer a la canción, de por sí no demasiado brillante, hasta convertirse en un tema destacado del disco. También habrá tiempo para un homenaje a los Beatles en Hoy He Visto Un Rostro, más que correcta adaptación de su gran I’ve Just Seen A Face.




La dedica a todos los fans de los Fab Four, al tiempo que añade sus ganas de tocarla. Aunque no sea de las mejores del disco, cualquier referencia a una banda capital como los Beatles siempre es bienvenida. El puerto final llega con la homónima Capitán Cobarde, la canción que le da nombre a este proyecto y que sirve para cerrar cada recital. Quizá catorce sean pocas, pero ahí está el DVD que acompaña al CD y que contiene varias más. Un viaje muy recomendable que no defraudará, de uno de los músicos más interesantes de este país. Como él mismo se encarga de predicar: Let’s folk!

El Marinero
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Descuida
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Lo Que Importa y Lo Que No
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