sábado, 8 de junio de 2019

Reseña del COVERDALE PAGE de 1993: Crítica del disco


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia


Cuando tocaban la cumbre de su éxito comercial los Whitesnake, David Coverdale se permitió la licencia de grabar con uno de los grandes guitarristas de la Historia del Hard Rock, nada menos que Jimmy Page. Mano a mano, entre las playas de Barbados y los estudios de Vancouver, Londres, Miami y Nevada, con la ayuda técnica en la producción y las mezclas de Mike Fraser, nos reglaron once fabulosas canciones y una pequeña gira. Dos grandes en un momento de inspiración.



Hay temas rocosos, baladas, un montón de buen blues rock (escucha Absolution blues) y un estilo sonoro que funciona de principio a fin. El comienzo con dos pelotazos como Shake my tree (basado en un lick que Page guardaba desde los setenta) y Waiting on you lo deja muy, muy clarito: riffs, arreglos, línea melódica, estribillo, solo de guitarra, armonías, todo funciona, todo cuadra. Del mismo modo, Pride and joy nos trae al mejor Coverdale, con sus agudos pero sin perder el tufazo a blues de los primeros ochenta, y las manos de Page marcan otro fabuloso colchón de guitarras; tremenda batería de Denny Carmassi.

La temperatura sube al máximo en Feeling hot, donde los chicos se van de marcha en busca de dos o tres féminas que quieran satisfacer sus contoneos, puro Coverdale multiventas. Y el cierre con Whisper a prayer for the dying, tremendo.




Pero el álbum también nos regala varios temas tranquilos, baladas y tempos lentos. Over now tiene una clara inspiración Zeppelin tanto en la guitarra como en la línea vocal, igual que Easy does it, con esas acústicas bailando en las orejas. Una de mis favoritas, Take me for a little while, ahonda en el pasado blues de ambos, y bien podría haber formado parte de los Whitesnake de los primeros ochenta: sencilla, explota en el estribillo como una noche tranquila en unos fuegos artificiales. Otra ganadora en su sencillez melódica (pero qué interpretación, joder) se titula Take a look at yourself: preciosa y precisa letra, armonías bíblicas y un combo rítimico perfecto junto con Carmassi a la batería, Jorge Casas al bajo); súmale otro trabajo mágico de Page y disfruta.




El álbum le dio a David otro millón de copias vendidas y le convenció para dejar de lado sus largos años al frente de Whitesnake y volar con su propio nombre (aunque casi siempre apareciera el nombre de su banda junto al suyo en las portadas de los discos). Un clásico, no lo dudes.

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