miércoles, 5 de junio de 2019

091 DOCE CANCIONES SIN PIEDAD: 30 años de la primera obra maestra de los 091



por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos


Si hay un grupo que ejemplifique a la perfección el significado de la mala suerte en su faceta más cruel, esos son los 091. En su momento ignorados por la inmensa mayoría del panorama musical, con un reconocimiento de público sustancialmente inferior a la calidad de sus composiciones, parece que poco a poco se le empieza a dar al César lo que es del César: desde su reciente gira llamada Maniobra de Resurrección, el estatus del grupo ha comenzado a alcanzar un nivel superior a lo que podríamos considerar como estándar en un grupo de culto. Algo que podrá parecer insuficiente, pero cuyo valor aumenta considerablemente cuando se tiene en cuenta que este país no suele reconocer el legado de sus músicos (a las pruebas de lo sucedido en los últimos tiempos con el gran José María Guzmán interpretando Señora Azul me remito). Dicho eso, han pasado ya tres décadas desde el primer puñetazo en la mesa de la banda donde la calidad de las canciones no estaba reñida con la producción, sin duda uno de los grandes lastres en la década de los 80 en España.



El comienzo con Cartas En La Manga no es un inicio de un disco de rock al uso, pero si por algo se caracterizaron los Cero fue por no sonar como ningún otro grupo español. En ello radica buena parte de su grandeza, y en ese arranque del LP encontraremos una de las claves que se mantendrán a lo largo del disco: la maestría a la hora de jugar con la melancolía y no por ello dejar de afilar las guitarras. Por su parte En Tus Ojos, donde Tacho (batería) y Antonio Arias (bajo, también en Lagartija Nick) se unen a Lapido en labores de composición, ofrece una apuesta más sólida por la admiración sin rodeos: “en tus ojos la electricidad, y en tu boca el fuego de un volcán”. Uno de los estribillos más logrados del disco lo encontramos en El Deseo y El Fuego, una canción que nunca ha gozado de gran repercusión en los directos del grupo, aunque ciertamente armar un setlist de una banda como 091 no es empresa sencilla en absoluto. La melancolía de la que hablaba anteriormente vuelve omnipresente en Nadie Encuentra Lo Que Busca, con un punteo de esos especializados en remover lo más hondo del alma de quien lo escucha.




La cara B abre a lo grande con uno de los himnos indiscutibles del grupo, Qué Fue Del Siglo XX. Una de esas canciones que nacen con madera de hit, donde además la calidad se mantiene a la altura de su grandeza. Un excelente repaso a un siglo XX donde no faltan los hermanos Marx, el jazz o el LSD. Sin tiempo que perder, llega como un ciclón Esta Noche, con otro estribillo para recordar donde José Antonio García advierte con sorna “si es un poco triste esta canción” en uno de los temas donde, musicalmente, hay una mayor dosis de luminosidad. Al Borde Del Abismo se muestra como un certero título para una posible biografía de la banda, además de contar unas historias tan únicas e improbables que solamente podrían nacer en el cerebro de José Ignacio Lapido. El Trago Más Amargo contiene una de las mejores (y ya es decir) letras del grupo, con dos líneas en especial que siempre me han parecido merecedoras de un mayor reconocimiento: “esclavo de un tiempo que no es mío, borracho bebiendo del licor que da el olvido”. Toda una declaración de intenciones.




Mientras escribo esto, los 091 andan grabando lo que será su primer disco de estudio en casi 25 años. Escuchando los últimos discos de Lapido y de José Antonio García, el optimismo comienza a aflorar con una intensidad similar a la de las ganas de escuchar ese nuevo LP. Hasta entonces, ¡música, maestros!

El Deseo y El Fuego

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