domingo, 9 de septiembre de 2018

Crítica de "Breathing Room" (John Suits, Gabriel Cowan, 2008): Review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)





Piltrafillas, hoy os presento Breathing room, una película de 2008 codirigida por John Suits y Gabriel Cowan. El argumento de la –en teoría- película de terror parecía interesante hasta cierto punto, aunque, tras conocer la sinopsis, este no me resultaba del todo original. Sin embargo, las críticas que había leído me hacían desear ver esta cinta norteamericana que recogía ideas de Battle Royale, Saw o Cube.






La historia que Breathing room nos cuenta es la de una joven que aparece en una especie de nave o almacén de paredes blancas y se encuentra con trece desconocidos que, al igual que ella, no recuerdan cómo han llegado hasta allí. Todos ellos portan un collar y al parecer son los protagonistas de un juego del cual sólo puede existir un ganador. El premio para éste será la vida. Mientras, los angustiados integrantes del grupo deberán acatar las órdenes que una voz en off les da, siguiendo las reglas que se leen en diversos rótulos repartidos por la estancia.






El problema es que, mientras la película avanza, van muriendo uno a uno los confinados en la gran sala, pero la manera en que se cuenta es bastante penosa. Hay muertes que incluso son bastante inexplicables. Así pues, si le sumamos a eso que el escenario es más que pobre, paupérrimo, que la iluminación no es buena, que ni hay efectos especiales ni absolutamente nada que pueda definirse como especial y que el trabajo de los actores tampoco es que destaque precisamente por ser creíble podéis imaginar que esta vez no os recomendaré que sigáis mi ejemplo y la veáis.






Debo admitir que el final me sorprendió a medias –y digo eso porque uno de los golpes de efecto llevaba esperándolo desde el inicio de la película-, pero de todas maneras el resultado me dejó insatisfecho ya que el guion –ya de por sí poco explícito- no aporta respuesta alguna a lo que ha ocurrido. Muy mal, amiguitos. El tema prometía pero... bueno, deciros que llegó un momento en que en lugar de estar por la película me decidí por mirarle los pechos a la protagonista. Con eso os lo digo todo.


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