domingo, 6 de abril de 2014

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (21): El golpe



El Golpe

Después del accidente, no reconocía a nadie. Una amnesia sin retorno lo había convertido en un ser insólito, sin recuerdos, sin sentimientos, que contestaba mecánicamente con palabras huidizas a los extraños que se acercaban a él risueños y lo trataban de un modo familiar como si fuese un niño. Lo acariciaban, lo mimaban, le regalaban palabras de bondad. Se sentía como un recién nacido con 50 años. Fue haciéndose, creando su personalidad desde ese momento, y empezó rechazando lo que le vendían como obvio: que esa era su mujer y esos sus hijos, que esa era su casa y ese su perro. 


Adquirió nuevos gustos y nuevos intereses y fue filtrando instintivamente el trato de las personas que le rodeaban para convertir a unos en amigos y a otros en decorado insoportable (no se libraron los seres que más aprecio le mostraban). Paralelamente fue enraizando en su interior una personalidad algo arisca que resultaba inexplicable a los demás (él, que siempre había sido tan simpático, tan abierto, tan guay) y fue la que terminó venciendo. Se convirtió en un ser huraño y misterioso, algo torvo, algo misántropo, algo estrafalario en el vestir, y totalmente hermético… y al final se quedó solo, con una pequeña paga del Estado, pues todos había abandonado su compañía como quien huye de la peste. A veces se asomaba a la ventana y sonreía como un niño malo.

©ÁCS

2 comentarios:

  1. Hola, Ángel.

    Un accidente que le dejó tocado por lo que se vé. Confío en que la paga sea buena porque le auguro una soledad muy perra.
    Me encanta... ¡claro, como yo soy una moñas!, jajajaja.

    Un abrazo y besazos.

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    Respuestas
    1. Bendita soledad si se vive con la libertad del que se encuentra a gusto o con el placer del que así se siente libre.
      Bessssazo.

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