martes, 22 de abril de 2014

Bruce Springsteen - Darkness On The Edge Of Town (1978): Crítica del disco. Review


por Blue Monday (@BlueMonday1971)




A comienzos de la década de los 70 Bruce Springsteen ya había formado varias bandas con las que trataba de abrirse camino en el descarnado mundo de la música. Child, Still Mill o The Bruce Springsteen Band fueron algunos de los grupos que iniciarían la carrera de Springsteen, grupos donde además formaría junto a algunos de los músicos que le iban a acompañar en su dilatada trayectoria.


Carl West era el tipo que se encargaba de la representación de aquellas bandas, y en 1971 hablaría de su representado a Mike Appel, el hombre que llevaba a los psicodélicos Sir Lord Baltimore. En 1972 Appel preparaba un contrato con Springsteen y le conseguía una audición con CBS a través del caza talentos de la discográfica, John H. Hammond. Springsteen firmaba por CBS y el propio Mike Appel participaría en la producción de Greetings From Asbury Park, N.J. en 1973, The Wild, The Innocent And The E Street Shuffle en ese mismo año y Born To Run en 1975.




Durante la grabación de Born To Run a Springsteen comenzaron a no gustarle ciertos aspectos de la dirección y producción de Mike Appel, así que finalmente le reemplazaría por Jon Landau en 1976, abriéndose una batalla legal que terminaría fuera de los tribunales. Landau abriría el camino musical y político a Springsteen alejándole del aventurero romanticismo que proponía Appel.

Así que después de dos años Springsteen volvía al estudio, en este caso los Record Plant de Nueva York, para grabar la que se iba a convertir en probablemente la joya de su carrera. El dos de Junio de 1978 se ponía a la venta Darkness On The Edge Of Town, producido efectivamente por Jon Landau, ayudado en aquellas labores por el propio Springsteen y por el guitarrista Steven Van Zandt.



Verdaderamente a Springsteen le salió una obra maestra. No cosechó las ventas de Born To Run, el álbum que le situó en escena, pero posee un sabor y una intensidad superiores. Un álbum oscuro con ciertas dosis de optimismo que se inspira en los difíciles momentos que atravesaba la clase obrera norteamericana a mediados de la década de los 70. Unas letras certeras y una música de ensueño para un trabajo insuperable. Es verdaderamente asombrosa la profundidad y la belleza con la que Springsteen expresa las preocupaciones de su país en aquellos tiempos difíciles y como es capaz de plasmarlo en Darkness On The Edge Of Town.

Las fotos usadas para la portada y contraportada de Darkness On The Edge Of Town ya indican en cierto modo lo que vamos a encontrar en el interior del disco. En la portada Springsteen viste la famosa chupa de cuero del Born To Run, la que le convirtió en icono, pero en la contraportada ya aparece sin ella, despojado de toda la superficialidad de su recién estrenado estatus de estrella del rock, vestido con una simple camiseta blanca, como cualquier obrero protagonista involuntario del disco. Sorprendentemente diferente del excelente Born To Run, le supera en su claridad y en su profundidad de pensamiento.




Las historias más banales y cotidianas se convierten en relatos absolutamente convincentes de la mano de Springsteen, el mago que las transforma en cuentos simples, honestos y valientes despojados de cualquier tipo de artificio musical, sólo mecidas por melodías de extrema belleza.

Es en este punto, en el compositivo donde Springsteen y sus chicos parecen haber trabajado más duro que en álbumes anteriores, logrando unos arreglos aparentemente sencillos que esconden una complejidad realmente adictiva. La composición constituye un magnífico conjunto en el que cada corte del disco obtiene protagonismo propio. La música de la E Street Band se antoja mejor que nunca, reemplazando el muro de sonido del Born To Run por un estilo más minimalista en el que cada instrumento se escucha con definitiva claridad. El piano de Roy Bittan, la batería de Max Weinberg, los teclados de Danny Federici, el saxo del gran Clarence Clemons, la guitarra de Steven Van Zandt o el bajo de Garry Tallent, se muestran completamente aprovechados, seguros de sí mismos, ocupando el espacio que les pertenece sin molestar a sus compañeros.



Darkness On The Edge Of Town comienza de manera gloriosa. "Badlands" trancsurre por derroteros hasta cierto punto optimistas mientras Springsteen se muestra apasionado y relativamente triste al mismo tiempo. Una llamada de atención para mantenerse alerta ante las adversidades. "Adam Raised A Cain" se observa emocional en exceso mientras que Springsteen llega a manifestar incluso enfado, en medio de la sorpresiva aparición de una guitarra eléctrica.

"Something In The Night" es una joya en forma de balada larga, hermosa y honesta. "Candy's Room" se convierte en uno de los puntos álgidos gracias a un fabuloso piano que tranquilamente conduce a un estribillo lleno de visión e imaginación. Apasionada y desesperada como debe ser una canción de amor, aunque se trate de ese otro tipo de mujeres.

"Racing In The Street" homenajea a todos aquellos que vivieron, crecieron y trabajaron en aquel New Jersey obrero, mientras que "The Promised Land" regala una optimista melodía sobre el duro día a día laboral, una especie de preparación en la superación de los problemas. "Factory" se antoja como una especie de continuación en forma de corta y melódica pieza sobre las dificultades de la jornada de trabajo.

"Streets Of Fire" nos deja unas voces memorables para un corte basado en una melodía sencilla pero sumamente eficaz, documentando las vidas de los ignorados y perseguidos. Una obra maestra en si misma que regala la que probablemente sea la mejor interpretación vocal de la carrera de Springsteen. "Prove It All Night" posee un inmenso estribillo que le coloca como el tema más popular del disco y Darkness On The Edge Of Town finaliza el álbum al que titula de manera hosca y grandiosa, en oposición al mágico Born To Run.


Darkness On The Edge Of Town es sin duda la piedra angular de la carrera de Bruce Springsteen, una joya total e implacable que nadie debe dejar de escuchar. Born To Run puso los focos y el estrellato sobre las espaldas de Springsteen. Darkness On The Edge Of Town sin embargo, lo situó retrocediendo hacia las sombras para hacer frente a sus propios demonios. Es probablemente la búsqueda más desgarradora y llena de alma de toda su discografía.

©Blue Monday

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