lunes, 14 de abril de 2014

Vetusta Morla - La Deriva (2014): Crítica del disco. Review


por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)




Por fin llegó el esperado nuevo disco de Vetusta Morla, la banda madrileña, disco que lleva por título de La Deriva y salió a la venta el pasado 8 de abril. Tres años han pasado de Mapas y el sexteto sigue por una senda inquebrantable donde hay axiomas que son innegociables, pero ampliando y abriendo su música a nuevos sonidos e ideas. A diferencia de Mapas, que era un disco bastante introspectivo, en este nuevo trabajo nos encontramos al grupo más directo y a la vez más rockero, pero sin olvidarse de esas melodías pausadas que son marca de la casa.


En cuanto a las letras, Vetusta Morla da un pequeño gran giro, o una vuelta de tuerca y se inclina por el tono reivindicativo y de denuncia social, sobre los tiempos que nos ha tocado vivir. En palabras de ellos mismos, "las cosas no han ido por donde esperábamos y han derivado en una situación que no sabemos cómo puede acabar". No se ha de olvidar lo inteligente de la propuesta de esta banda cuando afronta las letras de las canciones, por no hablar de su enorme apuesta a la hora de incrustarlas en las melodías, con un acierto descomunal. El disco ha sido editado en su sello Pequeño Salto Mortal y fue grabado a finales de 2013 a medio camino entre los estudios Sonobox de Madrid y los Gárate Studios de Guipúzcoa.



Me suele pasar con los discos de Vetusta, que hasta la segunda escucha no caigo rendido, pero en este caso ha ocurrido algo diferente, y es que los dos temas que abren el disco te despiertan rápido y ya no dejan que te relajes en ningún momento. "La Deriva", tema que da título al disco, es una canción llena de épica, melancolía, tensión y esperanza, que musicalmente empieza con esa batería del Indio magnífica, y la voz de Pucho que es simplemente deliciosa, abriéndose la melodía mientras entran todos los instrumentos poco a poco y dominando las guitarras de Juanma y Guille. "Golpe maestro" fue el primer single que conocimos del disco, un tema rápido, rabioso, con las guitarras rumiando desde el principio y Pucho desatado cantando, hasta ese cambio brutal donde estalla el estribillo maravilloso y la banda explota. "La Mosca" en tu pared relaja el tono al principio, y con ese teclado de la entrada, para luego coger impulso y dar forma a una melodía donde los coros (muy Radiohead) son realmente deliciosos, de esas canciones que se te quedan grabadas con sus subidas y bajadas y ese final épico a tope.



"Fuego" es una joya desde los primeros acordes. Aviso que este tema va a ser un momentazo en sus conciertos, una delicia de melodía, letra ("pero ¿quién quiere taparse si aún no conoce el frío?") y desarrollo instrumental. "Fiesta Mayor" es un tema de los más arriesgados instrumentalmente, con una ráfaga inicial de guitarras que incluso tapan a propósito la voz de Pucho, aunque la sección rítmica se encarga de llevar el mando, para que después las guitarras desaforadas dibujen líneas a su bola, que vienen y van y se unen a la melodía y las trompetas del final cuando quieren. "¡Alto!" es una preciosa balada en tono acústico, con una estupenda letra (muy reivindicativa) y de gran calado. "La Grieta" abre con guitarra, batería, bajo y voz de Pucho con un ritmo muy interesante que llevan las guitarras eléctricas, para luego cambiar el ritmo a la hora del estribillo, enorme tema.

"Pirómanos" desde el inicio impone un ritmo de percusiones y batería, con la letra desmenuzada hasta que entran las guitarras a saco. Me encantan los cambios de ritmo en este tema, algo en lo que este grupo es descomunal; otra pieza que apunta a fija en sus directos. "Las salas de espera" es un tema acústico que me remite claramente a Thom Yorke y sus secuaces (parece que han oído mucho In Rainbows), tema precioso donde Pucho se sale y donde la crítica social vuelve a estar muy presente. "Cuarteles de invierno" es un baladón en el más puro estilo de la banda en donde la voz de Pucho navega libre, hasta que las guitarras irrumpen en el cambio de ritmo, precioso tema. "Tour de Francia" incide en el tono rockero del álbum, con un inicio estruendoso, y una letra de aires y adjetivos totalmente ciclistas incrustada a la perfección en la melodía. "Una sonata fantasma" cierra el disco, con calma, arpegios de guitarra y la voz de su cantante como un candil que se va apagando, final lento y delicado, que coge aire en la parte final.

Deseo ya con ganas (con entrada en la mano) de escucharles defender este disco.




©Savoy Truffle

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