miércoles, 9 de abril de 2014

Krokus - Long Stick Goes Boom (Live From Da House Of Rust) (2014): Crítica del disco. Review



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)







Krokus es una de esas bandas que se pueden considerar impertérritas. Tras cuarenta años, pueden presumir de continuar en el punto en el que empezaron, manteniendo la dignidad y la personalidad intacta. No diré que a nivel creativo sean los de hace treinta años, no lo son, ¿quién lo es?, pero si te gustaban en aquel mítico Headhunter que en el 83 hizo de ellos estrellas mundiales del metal, te seguirán gustando hoy.



Por buscar un adjetivo a la banda de Chris Von Rohr y Marc Storace, este sería granítica; esa es su actitud, dura y permeable a la erosión, imperecedera a las contrariedades de los años y terca en su autoaceptación, y como el granito sigue siendo su sonido, redondo como los cantos rodados de Bob, pétreo, indestructible y pesado, sin bellezas ni brillanteces pero con la indiscutible hermosura de lo puro, de lo que se transforma pero no se destruye, de lo que continúa a pesar de todo, a pesar de años llevando y trayendo modas, de plumas envenenando cuartillas con palabras lascivas y puntiagudas que apenas consiguen arañar un poco la superficie férrea de una banda que no necesita que les recuerden que suenan a AC/DC y menos aún que les acusen de ello. Lo saben y lo eligen, y sus fans también, lo sabemos y nos gusta.

En su Suiza natal grabaron el pasado 30 de agosto este concierto que ahora nos presentan para demostrar que encima de un escenario esta banda sigue arrasando a cuantos por delante se les pongan.

La voz de Storace, tantas veces comparada con la de Bon Scott, mantiene el esmalte de su timbre y soporta la tesitura sin perder amplitud en el agudo y capacidad de transmitir, lo cual después de tanta década haciendo vibrar las cuerdas vocales es una más que meritoria circunstancia.




Una tríada de guitarras comandada por Fernando Von Arb aún es capaz de demostrar a más de un jovenzuelo lo que es una sección de cuerda que tiene fe ciega en la distorsión y la fiereza que su corazón destila y dan magisterio de cómo hacer viajar por mástiles y pastillas esa pasión a pesar de tanto lustro pisando trastes los encallecidos dedos de estos dioses de los decibelios.

Ritmo metalero y punto, funcionando, haciendo que todo vuele a través de los amplis, que llegue hasta la médula espinal del último de los asistentes a sus bolos, base rítmica, cómo no: granítica.


Long Stick Goes Boom, (Live From Da House Of Rust) es el título que han elegido para este directo, en el que se dan cita los grandes clásicos de la banda sonando como auténticas motosierras cargadas con la sangre de Satán en lugar de gasolina, sonando con decibelios de electricidad maldecida por el rey del averno y con ese toque glam que un servidor siempre ha creído ver escondido en la estructura sónica de los suizos.




Poco hay que comentar por tanto en lo que a setlist se refiere, comienzo con un cañonazo como "Long Stick Goes Boom" tema envenenado con la esencia sónica de AC/DC, hecho que siempre les ha acompañado para bien y para mal, temazo que no sabrían tocar mal a estas alturas ni aunque lo intentasen.

Pasarela de trallazos metaleros de la más granítica proposición sónica y de esencia juvenil y juguetona, imposible no disfrutar con "Allelujah Rock'n Roll" y su enervante estribillo y la directa y afilada "Go Baby Go" de firme y autoritario estribillo coral, tremendas composiciones de su último trabajo de estudio: "Dirty Dynamite" de 2013..

Versionaca fantástica del fabuloso "American Woman" de The Guess Who, mas madera con la más pausada "Tokyo Nights" del mítico "Metal Renez-Vous" del lejano 1979, y gasolina al fuego con "Fire" del mismo álbum.

Un medley con "Rock City", "Better Than Sex" y "Dög Song" que no da oportunidad a los corazones a descansar un poco de tanto decibelio.

Llega el respiro con la célebre balada "Screaming in The Night" y locura colectiva con ese trallazo tempestuoso y de fácil asimilación en su carga de proteínas y quintales que es "Hellraiser", cantada por Storace con energía y voz carraspeante, después de esto la fluida locura juvenil y anfetamínica de un estribillo hardrockero fácil y poderoso de "Bedside Radio" y desde el 81 y aquel gran "Hardware" viene viajando a toda velocidad ese bólido infernal que es "Easy Rocker" con un todopoderoso solo guitarrero.
Y llega la recta final con "Heatstrokes", mas guitarras enredándose entre si formando un manto sónico lleno de densidad eléctrica, rock puro y duro sobre un escenario, el indestructible estribillo de "Live For The Action" coreado por un enloquecido público rendido al hechizo hardrockero de la noche y punto final con la reciente y fantástica "Hoodoo Woman".


Rock and Roll interpretado en vivo por una banda que se nota que ama lo que hace, y lo hace a tumba abierta, sin complejos y con fe, ilusión y actitud juvenil, aquella que les empujo a entregar sus almas a las bestias de la oscuridad de la distorsión y a vivir en constante ceremonia heavy ante concurrencia enferma de emociones eléctricas, estribillos frenéticos, solos dramáticos en sus chilllidos y riffs contundentes y fibrosos, todo ello esta en la carrera de esta gran banda, y se concentra, como si los años no hubiesen pasado, en este febril y entregado directo. Graníticos.

©Addison de Witt

2 comentarios:

  1. Hecho en falta mas temas de sus 2 ultimos trabajos, que a mi parecer son de lo mas destacable de su inmensa discografia.
    Un saludo.

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  2. Si es posible, lo que pasa que tienen tanto material que siempre se hecha en falta algo, es lo que tiene tener tanto repertorio.
    Gracias por la aportación, un saludo.

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