sábado, 2 de marzo de 2019

Reseña del "Dr. Feelgood" de los Mötley Crüe (1989): review


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia



Os contaré una historia. Los Mötley Crüe entraron a comienzos de 1989 en los estudios Little Mountain de Vancouver con el productor Bob Rock y su incondicional Randy Staub a por su última oportunidad. La compañía de discos ya no les aguantaba, los organizadores de conciertos de medio mundo no les aguantaban, sus familias no les aguantaban. Además, tras un tremendo episodio de sobredosis por parte de Nikki Sixx (bajista) la banda al completo comenzó un periodo de desintoxicación que continuó durante la grabación de Dr. Feelgood. Bueno, eso dicen, porque Bob Rock cuenta que se pimplaban una botella de vino nada más empezar el día.




La grabación se dilató durante seis largos meses. La banda acabó abroncada y la constante promoción posterior (se tiraron dos años prácticamente sin parar) terminó con Vince Neil (cantante) fuera del grupo y, en realidad, el final de la era Mötley.

En lo musical, la producción y la mezcla del álbum se merecen un diez; encumbraron, al fin, a Bob Rock como el productor de moda. Las canciones las compuso Nikki (música y letra) con Mick Mars (guitarrista) y la ayuda puntual de Tommy Lee (batería) y el propio Vince. Se mantuvo en el top 100 casi dos años seguidos y alcanzó el número 1 en dos ocasiones.




Comienza el invento con Dr. Feelgood, el Mr. Tambourine man de los Crüe, una canción dedicada a su camello. Tremendo riff, la base rítmica hard rock a tope y un estribillo perfecto para un concierto. Mars demuestra estar en plena forma, como en todo el álbum. Vince, genial.

Slice of your pie no deja de ser un tema curioso que basa en el trabajo vocal y en el ambiente blusero su gancho, armónica incluida. Vince suplicando a una post-adolescente que le fustigue un poco y le regale otro trocito de su pastel. Imperdible.

En Rattlesnake shake, primer tema compuesto por toda la banda, Mars y Lee se salen en la base sonora. Meten una sección de trompetas y un Hammon de fondo que adorna estupendamente la canción. Breve pero eficaz solo y otro estribillo vacilón. El tema versa sobre las cualidades sexuales de una amiga del grupo (literalmente el título significa la serpiente de cascabel que se agita): rattlesnake shake haz que mi cuerpo sufra…




Una de las grandes joyas del álbum es Kickstart my heart. Compuesta por Sixx después de su experiencia extracorpórea tras la sobredosis de heroína, marca la tónica de producción y arreglos roqueros de todo Dr. Feelgood. Incluye un delicioso trabajo con el talkbox de Mars. Una base rítmica cojonuda, letra sencilla y el enésimo buen estribillo. Un vídeo rompedor muy de la época y a vender rosquillas.

Without you, la consabida balada, muy del estilo Home sweet home. Una intro breve, la melodía facilona con un buen trabajo vocal y un acompañamiento instrumental muy comedido. Ideal para las radiofórmulas yanquis.

Continúan los Mötley con sus problemas con las mujeres vayan donde vayan: Same ol’situation (S.O.S.) es una letra de tríos alrededor del mundo. Marcado rocanrol dominado por la batería de Mars y el bajo de Sixx. Contiene otro breve pero genial solo de Mars y una parte central demoledora.





Los temas sobre sexo muy explícito se suceden. En Sticky sweet colaboran en los coros Bryan Adams y Steven Tyler. Un tema algo flojo dentro del conjunto pero con una adictiva guitarra. Sigue otra de las buenas: She goes down (efectivamente, ahora tocan felaciones). Temazo completo: buena letra y melodía vocal, bajo y batería hacen un muro de hard y la guitarra destripando un riff perfecto. Adornas con un estribillo pegadizo y un par de punteos y otro clásico.

Gran single y otra de mis favoritas a continuación. Medio tiempo lleno de flow que comienza con una intro deliciosa, un buen puente con Mars, Sixx y Lee contenidos para el estallido justo antes del estribillo. La melodía, muy conseguida; los arreglos, en su sitio. El final de la canción, que va un poco in crescendo, tremendo. A disfrutarla (aunque el vídeo está por debajo de la canción).




El disco se cierra con la segunda balada, Time for change, un canto de Sixx al futuro, que él asocia al cambio que las nuevas generaciones podrían traer consigo. Melodía sencilla con un piano en primer plano, del que se encarga el propio Nikki. Colaboran Skid Row.


Sin duda, el mejor trabajo de Mötley Crüe. Lástima que conllevara el abandono de la élite por muchos años.

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