jueves, 14 de marzo de 2019

Matando el rock and roll o El deber de apostar por las bandas emergentes


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




El pasado año nos dejó unos discos maravillosos que, en su amplia mayoría, navegaron por aguas de primer nivel en cuanto a lo estrictamente musical. Sleepwalkers de Brian Fallon, No Hard Feelings de Tangerine Flavour o La Caja Negra de Carmen Boza fueron solo algunos de los argumentos que lo confirman. A esos lanzamientos les siguieron sus respectivas giras que, en mayor o menor medida, han puesto su granito de arena para hacer de 2018 el más exitoso en cuanto a conciertos en esta España mía, esta España nuestra.


I'd Have You Anytime, una de las joyas del All Things Must Pass que cantaba George Harrison, nos viene como una Strato al dedo de Mark Knopfler para reafirmar aquello de que cualquier momento es bueno si hay música en directo de por medio. Cualquier momento, sí, pero rompamos una lanza a favor de la puntualización: ¿Cualquier precio también? Visto lo visto, teniendo en cuenta el ritmo de venta de las entradas en los últimos tiempos, parece que la normalización del alcance de las tres cifras en los precios de los grandes conciertos es una realidad. Pero claro, uno, como bicho humano que es, no puede evitar ignorar la pregunta del millón que hierve a toda máquina en su cabeza: ¿Cómo es posible que el ser humano medio adopte el adjetivo normal para sablar la tarjeta de crédito de tres en tres cifras para acudir a un concierto de estadio, pero no contemple la opción de apostar por conciertos de bandas emergentes? Poniéndonos en situación, quizás lo que inclina la balanza sea lo bien que queda en las historias de Instagram el nombre de un Ed Sheeran, Taylor Swift o Metallica. A la dictadura del postureo, in crescendo en los últimos años, se le está poniendo una alarmante cara de realidad con mayúsculas que asusta.

Nadie sabe lo que nos ofrecerá un futuro que se muestra en continuo movimiento, y más en el caso de un mundo tan cambiante como el de la música. Lo que sí defiendo a morir es que un mundo sin música sería un error. Hay cientos de bandas emergentes que solo necesitan un par de orejas que las escuchen: Luback, Tangerine Flavour, Rubio, Salto, Dry River, Nadia Álvarez, Fabián, Carmen Boza, Jorja Smith, Rufus T. Firefly... Aunque a más de uno se le olvide, las bandas están ahí arriba porque el público está ahí abajo. Si por algo hay que apostar en esta vida, eso es el rock and roll.

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