miércoles, 23 de diciembre de 2015

The New Trocaderos - Thrills and Chills (2015): Crítica del disco Review



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




Una vez confeccionada la lista de mis favoritos de este agonizante 2015, toca repasar los que se quedan fuera por falta de tiempo, por llegar tarde, o como en el presente caso por ser yo el que ha llegado tarde... o por razones diversas, pero que representan un grupo de álbumes que perfectamente podrían formar parte de la famosa lista.




Desde luego la falta de tiempo para dedicárselo a fondo a este cancionero ha sido la causa de mi tardanza, pues tras el concierto en el que pude disfrutar de estos tipos, junto a los excelentes The Connection, que fueron los elegidos para la lista porque el azar quiso que acometiese la escucha de su estupendo Labor of Love en primer lugar, tras aquel concierto del mes de octubre decía, lo escuchado por ambos grupos me encantó, poniendo aquella noche una X en una hipotética quiniela.

Pero finalmente el disco ha sonado, y lo ha hecho como era de esperar con fuerza y derramando todo lo que ya percibí en vivo, una gozada de argamasa de estilos felizmente administrados por el triplete formado por Kurt Baker, Brad Marino y Geoff Palmer, que se coordinan a lo largo y ancho del tracklist en tareas artísticas en cuanto a voces e instrumentos.




Y esa desparramante argamasa mentada contiene acertadas y generosas dosis de powerpop saltarín y encendido, rock de linaje pionero actualizado, delicioso pop sixtie y cucharadas de ácido oleico garajero que marcan diferencias...lo dicho, una gozada.

Garaje de resbaladiza melodía nos sacude en un frenesí titulado: "Oh boy" interpretada por Baker, que cambia totalmente de registro en la especie de doo-wop de rítmicos chasquidos y sofisticado piano titulada: "Love animore", para volver a virar en la intrépida: "Midnight creep", un ultratemazo que supone de lo mejor del disco en opinión del que suscribe. Antes el señor Baker ya se había dejado oír en la guitarrera y excitante: "Love and Hate".

Brad Marino deja su impronta vocal en el rock de aire juvenil: "What the hell did I do" de poderoso punteo, y en la más bluesera (casi suena Stone???): "I'm so bad".

En "By the balls" suenan callejeros y en "Hey big boy" vertiginosos, ambas bajo la tensión vocal de Marino que también arriesga cuerdas vocales en el rock and roll de armónicas blueseras y rico en distorsiones que cierra el disco titulado: "Business to tend to".

La tercera arista del triángulo, o sea Geoff Palmer se luce en cortes más sixties de corte pop como las excelentes: "Crazy little fool" y "Like an angel", y la también magnífica: "She don't know" con cierto aire neoyorquino y underground.

Fascinante disco, un absoluto despiporre de ritmo y buen rollo, de esos Lps que te ponen de buen humor pase lo que pase, incluso ante una foto de Rajoy son capaces de despertar sonrisas, os lo aseguro.

Addison de Witt

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