domingo, 6 de diciembre de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (109): Un falso sueño



Un falso sueño

TAMBIÉN hay sueños falsos, sueños que no son sueños, sueños que huyen del canon y parecen reírse de nosotros rompiendo la matemática de una visión onírica. El otro día tuve uno de estos raros sueños. Elisa y yo llegábamos al mercado. Ella se quedaba en la sección de fruta pesando unos kiwis que previamente había metido en una bolsa de plástico. Aproveché para acercarme a las estanterías con los vinos para seleccionar uno medianamente bueno para el cumpleaños. Luego volví con la botella en la mano y la deposité en el carrito de la compra.


Recorríamos los pasillos poniendo en el carro pasta, arroz, yogures, cervezas, picoteo variado, unos cepillos de dientes, una bandeja con alitas de pollo... No hablábamos mucho, lo imprescindible: "¿has visto el precio de la merluza?", "mira la fecha de caducidad". Frases triviales. Luego pasamos la compra por caja, pagamos, nos dirigimos al coche y fuimos dejando las bolsas, cuatro, en el maletero. Subimos, nos dirigimos a casa y, una vez allí, yo decidí tumbarme un rato en el sofá para dar una cabezadita antes de ponernos los dos a hacer la cena. Había sido un día trabajoso, estaba agotado y no había dormido mucho la noche anterior.

Cuando quedé dormido soñé justo lo que os acabo de contar. No había nada extraño en ese sueño. Todo transcurría como había pasado, con todos los detalles: cada frase, cada mirada, cada movimiento, todo era lo mismo. Es la primera vez que me ha pasado. Un sueño extraño, el sueño más extraño que he tenido jamás. Ese sueño terminaba conmigo mismo tumbándose en el sofá para dar una cabezadita. Me desperté como si hubiera vivido dos veces la compra de ese día.


ÁCS

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