miércoles, 9 de diciembre de 2015

Crítica de la película JCVD (Mabrouk El Mechri, 2008); con Jean-Claude Van Damme


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Ya sabréis que Jean-Claude Van Damme es un actor belga que antes de dedicarse al cine consiguió diversos premios y medallas en el ámbito del karate, el kick-boxing o el culturismo. Precisamente fueron estas disciplinas las que le permitieron hacerse un hueco en la industria del séptimo arte. Pues bien, amiguitos, tras unos años en los que su nombre no sonaba como antaño y su estrella parecía haberse extinguido, se produjo el estreno de JCVD. Así, en un mundo en el que Steven Seagal había desaparecido de las pantallas, Stallone se había convertido en una parodia de sí mismo y Schwarzenegger jugaba a la política me enteré del rodaje de una película que parecía una buena manera de exorcizar fantasmas, un cinta a la que los críticos dejaron bastante bien y en la que algunos incluso afirmaban sin rubor que nos encontrábamos ante la mejor actuación del actor.






Así que la vi y me encontré con la historia de Jean-Claude Van Damme, un hombre que pelea por rehacer su vida y seguir con su carrera, la de un tipo triste que sueña con alejarse de su imagen estereotipada y de su turbio pasado, que se ve envuelto en el atraco con rehenes a una oficina de la Caja Postal. Evidentemente, Jean-Claude no tiene nada que ver con el asunto pero los secuestradores se valen de la situación y hacen creer a la Policía y a la opinión pública que el actor belga es el cabecilla de la operación. Tanto las autoridades como la gente de la calle se lo tragan y Van Damme –en medio de su particular crisis personal y profesional- debe representar el mejor y más peligroso papel de su vida, sabiendo que todo cuanto ha hecho en la pantalla ha sido ficción y que la vida real es más cruda y complicada que todo eso. Se trata de un film con algunas dosis de humor agridulce, como cuando la hija del actor –que lucha por su custodia- declara que no quiere vivir con él porque cuando sale por la tele sus amigos se ríen de ella, y cierto halo de confesión íntima. En resumen, que me gustó mucho, amiguitos. Ah, y ya sé que solo era una película, pero... todo sonaba tan real.

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