jueves, 10 de diciembre de 2015

Crítica de la película "Sopa de ganso" (Leo McCarey, 1933)


por Möbius el Crononauta




La película que hoy toca comentar, Sopa de ganso, es sin duda uno de los mejores films de los hermanos Marx, tal vez el mejor. Junto a Un día en las carreras y Una noche en la ópera figura entre los trabajos más destacados de los alocados hermanos. El director Leo McCarey fue, junto a quizás Sam Wood, el que mejor supo entender y aprovechar el talento de unos cómicos que definitivamente estaban adelantados a su tiempo. Con la popularidad de la que gozan hoy en día resulta difícil creerlo, pero lo cierto es que en su época de esplendor fueron pocos los grandes éxitos de taquilla que cosecharon. Salvo el film sobre delirios operísticos, el resto de su filmografía consiguió resultados más bien modestos.



Lo cierto es que le comentaba a un amigo hace poco que los decorados de Sopa de ganso eran los típicos de la MGM, aunque en realidad estaba totalmente equivocado. El film dirigido por Leo McCarey fue el último que rodaron los cuatro hermanos para la Paramount. Y si no recuerdo mal fue también el último para Zeppo Marx, que como todos sabemos no se puede decir que encajara en aquellos absurdos sketches, un hecho que hasta Groucho reconoció en su momento. Para mí la maravillosa y entrañable Margaret Dumond tuvo más de Marx que Zeppo, aunque la pobre nunca entendiera nada de lo que ocurría en aquellos platós. ¡Descúbranse ante Mrs. Dumond, maleducados!




Si tuviera que elegir mi film favorito de los Marx creo que dudaría entre Una noche en la ópera y Sopa de ganso, aunque ésta última cuenta con un gran aliciente: es prácticamente hora y media de comedia absurda en su más alto grado, sin canciones ni romances que molesten. Los pocos momentos musicales del film encajan perfectamente en la trama y no dejan de contener bromas y gags.




Si se sabe algo de inglés siempre recomendaría ver los films de los Marx en versión original. Es algo que deberíamos hacer con cualquier obra del séptimo arte, pero en este caso hay muchos juegos de palabras que inevitablemente se pierden al ser doblados. ¿Cómo doblar un diálogo así?

Mrs.Teasdale: What's that?
Rufus T. Firefly: Sounds to me like mice.
Mrs.Teasdale: Mice? Mice don't play music
Rufus T. Firefly: No? How about the old maestro?




Sopa de ganso contiene alguno de los mejores diálogos y de las escenas más memorables en la carrera de los hermanos Marx. Son muchos los ejemplos: las continuas peleas de Chico y Harpo con el vendedor de limonada y sus juegos con los sombreros; esa memorable escena donde Groucho se enfada tras un ardiente monólogo; la escena del espejo... o frases como "no mire ahora, pero hay un hombre que sobra en esta habitación y creo que es usted", "están luchando por su honor, que probablemente sea más de lo que ella hizo jamás", o la erróneamente atribuida a Groucho "¿A quién va usted a creer, a mí o a sus ojos?". Qué poco sentido del humor tuvo Mussolini cuando prohibió el estreno de Sopa de ganso en Italia. El descarado mensaje pacifista y anti-fascista (que los hermanos, o al menos Groucho, siempre negó) no pasó desapercibido para el dictador de mandíbula prominente.




Aunque el bueno de Benito no fue el único que no entendió un film como aquél. Los directivos de la Paramount, cansados de no obtener beneficios con aquellos locos comediantes judíos, rescindió el contrato y los puso de patitas en la calle, aunque allí estaba la MGM para acogerlos en sus candorosos y estelares brazos. El estreno en el nuevo estudio no pudo ser mejor: como ya he dicho, Una noche en la ópera fue su mayor éxito. Sin embargo, sus siguientes trabajos no lograron cosechar tan buenos resultados, y la Segunda Guerra Mundial no creo que les ayudara mucho. Tras unos pocos trabajos a finales de los 40 los hermanos deciden separarse. Una lástima. Como le cantaba Judas a la superestrella Jesucristo: ¿por qué eligieron una época como aquella?




Cerremos esta pequeña revisión como debe ser: levantémonos y entonemos el himno "Hail Hail Freedonia" en alto, aun a riesgo de ser bombardeados con verduras o piedras como le ocurre a la pobre Margaret Dumond. Hail hail Freedonia...

Möbius el Crononauta




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