domingo, 14 de abril de 2013

Microrrelatos - Basura Espacial (74): Un ogro


Un ogro


EL ogro, después de desayunarse dos o tres niños, cogió dinero del cajón de la cómoda y se fue a comprar el pan. Ese día el cielo estaba cubierto y quizá llovería. ¡Buenos días!, le dijo a la señora Luisa, que estaba barriendo su puerta. Él continuó su marcha, dejando que sus pensamientos volaran de nuevo hacia aquel amor de juventud perdido y que ¡ay! ya no volvería.


©Ángel Carrasco Sotos

9 comentarios:

  1. Crítica, entre constructiva -para que vea que le leo- y para tocar los cojones:

    El narrador, si está contando un hecho, no puede ser inexacto. Es decir, no puede decir "después de desayunarse dos o tres niños". O son dos o son tres. ¿Cuantos pobrecillos se desayunó el ogro antes de ir a buscar el pan?
    Por otra parte, lo normal es ir a buscar el pan para poderse luego hacer un bocata de niños.

    Reflexiones de una mañana de domingo a los sones de Saxon.

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    1. Solo escuchando a Saxon pueden salir reflexiones como las suyas. O se hace una cosa o se hace otra, jajaja.

      Veamos, el narrador, como tal, puede permitirse licencias como esta. El narrador sabía que normalmente eran 2 o 3, pero en ese momento se ausentó de la escena y lo vio solo cuando salía de casa limpiándose el morro, tras haber desayunado.

      En otro orden de cosas, el ogro iba a comprar el pan siempre después de desayunar pues los niños los ingería cada día mojados en leche, sin pan (según me contó un día).

      De todas formas, me pondré en contacto con él para que me aclare la situación. Tengo confianza suficiente con él. Mis explicaciones solo son supuestos, Majestad.

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  2. "lo vio solo cuando salía de casa limpiándose el morro"

    Entonces, ¿cómo lo vio coger dinero del cajón de la cómoda? Y no me diga que es lo que hacía siempre, porque si resulta que el narrador habla de oídas, de supuestos o de hábitos... ;)

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  3. Hombre, si era en la cómoda donde tenía siempre el dinero, no lo va a coger del retrete, jaja, y para ir a comprar pan como para ir a comprar cualquier vianda se ha de ir acompañado de buenos duros en la faldriquera. Por otro lado, el narrador, como ser de ficción que perdurará tras mi muerte (la del autor que yo soy), imagino que podrá narrar a su antojo y con la libertad que le otorga esa bula ancestral asentada desde hace siglos en la historia literaria. "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme", ¡pues vaya narrador! Lo que le decía... (no obstante estos debates me encantan, Majestad).

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  4. Usted dirá lo que quiera, pero... no me convence.

    Faldriquera, ¿pero de dónde saca esas palabrejas, buen hombre?

    ;))

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  5. Verá como me ponga a desarmar esas obras suyas desde una perspectiva estrictamente filológica, Señoría. En fin, parece que no le convencí ni recurriendo a Cervantes. Es usted algo cabezón (sospecho), pero da gusto entablar conversaciones tan elevadas por estos lares. Yo, agradecido.

    Por lo que se refiere a "faldriquera", también registrada en los diccionarios generales como "faltriquera" (por estos rincones de la Mancha, "faldiquera") es una palabra de castellano uso hasta hace bien poco, cuando tales bolsos que llevaban colgado de la cintura las mujeres bajo la falda, a modo de bolsillo en el que llevar el dinero, las llaves y otros pequeños objetos, desaparecieron quizá por incómodos o por ciertas modas llegadas de la capital. Mis abuelas siempre se sirvieron de estas faldriqueras para tales utilidades prácticas. La faldriquera ya ha caído en desuso, como os digo, hasta en los rurales y más perdidos sitios como este del que os copio estas letras, Majestad.

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  6. "Verá como me ponga a desarmar esas obras suyas desde una perspectiva estrictamente filológica, Señoría."

    Touché.

    A fe mía, que sus escombros siderales deberían recibir premios por doquier. Saludos del King, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo.

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    1. Estas basuras mías no son sino eso, meros escombros (como bien dice su Excelencia), entretenimientos fútiles, una nonada que, como la basura espacial real, sobrevuelan la atmósfera de la Gran Literatura de manera periférica y servil, como simples comparsas. Estas pequeñeces habitan en ese limbo del extrarradio literario. Solo eso. Los que no tenemos la capacidad innata para escribir algo de mayor enjundia nos tenemos que conformar con la minificción, y tratar de elevar y defender esto es una batalla perdida. Pero a mí me gusta que así, porque no cambiaría mi currículum de fracasado en todo por una victoria de mierda. Dicho esto, me postro ante su Majestad para besar sus reales pieses.

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  7. Hola, Ángel.

    Este ogro, como muchos otros ogros, pasan por personas normales sin serlo. Fíjate que la señora Luisa no le teme y eso que viene de hacer algo muy malo.

    Prefiero a las personas a las que se ve venir y no a lobos disfrazados de cordero o de ogro.

    En Castilla, en la de mis padres, se dice faltriquera. Pues bien, de dicha faltriquera sacaba mi abuela la paga que me daba los domingos cuando era niña... ¡Qué recuerdos!

    Besos, que me enredo.

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