domingo, 21 de abril de 2013

Poesía erótica española - José Vargas Ponce: Lo que es y lo que será


Don José Vargas Ponce (1760-1821), gaditano autor al que se le atribuye este poema que abajo os copio, no fue exactamente un literato. Sí fue un marino de guerra, político e ilustrado erudito que presidió en tres ocasiones la Real Academia de la Historia, magna institución en la que ingresó en 1786. No obstante, Vargas Ponce hizo sus pinitos en la Literatura, y para ella, y para nuestro gozo, dejó algunos poemas eróticos, picantones y de subido tono. Y de ese color verdoso (colorado por aquel entonces) es este "Lo que es y lo que será". ¡Qué buen puñado de buenos versos, ripiosos a veces, pero logrados en su conjunto! Quien no se ría con estas décimas es que no es humano. Gozad, mortales.


Lo que es y lo que será
(José Vargas Ponce)

Joderá el género humano
mientras haya pija y coño,
en primavera, en otoño,
en invierno y en verano.
Querer quitarlo es en vano
ni por fuerza ni consejo,
pues si está cerca el pendejo
y la polla se endereza
puede más naturaleza
que no el Testamento Viejo.

Desde el rey hasta el gañán,
de la infanta a la pastora,
y desde Adán hasta ahora,
han jodido y joderán.
Tan emperrados están
en este dulce embeleso,
que aunque gritéis que es exceso,
que hay Dios, diablo y castigo,
de todo se les da un higo,
y el bolo tieso que tieso.

El prebendado indolente,
delicado y sibarita,
la quiere joven, fresquita,
que sea rabicaliente;
empero cuando ya siente
menos robustez y anhelo,
temiendo la ira del cielo,
y del infierno la llama,
se compone con un ama,
o con dos si viene a pelo.

Si es molinista, se encierra
con su devota, y los dos
joden en amor de Dios
y olvidados de la tierra.
La carne hace dura guerra
al interior hasta tanto
que, con celestial encanto,
sintiendo con eficacia
de arriba venir la gracia,
quedan en éxtasis santo.

Viuda, doncella, casada,
¿cuál es la que no ha probado
de un fraile desenfrenado
la lujuria encarnizada?
Para él seis vainas es nada;
y la mujer de respeto
y buen gusto que en secreto
a joder cita al hermano,
pilla un nabo largo, sano,
tieso, gordo y bien repleto.

El militar fanfarrón
joder quiere a troche y moche,
de la mañana a la noche,
de la grande hasta el pulpón;
no desperdicia ocasión
por rincón, barranco o soto,
aunque por este alboroto
venga a parar su bambolla
en que le corten la polla
y luego se haga devoto.

La dama de pundonor
y de española crianza
solo descubre su panza
por mucho metal o amor.
Cada mes al confesor,
en lágrimas nada escasa,
va a contar lo que le pasa;
recibe la absolución,
comulga con devoción,
y vuelve a joder a casa.

La monjita, si es discreta,
cuando va al confesionario,
presenta su tafanario
a la rejilla secreta.
Hácela allí la puñeta,
con el dedo, el confesor,
o, si se puede, mejor,
aunque sea con trabajo,
húrgala con el carajo
mientras ora con fervor.

Otras se suelen meter,
a falta de un buen pepino,
los dedos en el chumino
hasta que les da placer.
También se suelen joder
una a otra en ocasiones,
y aunque no tienen cojones,
juntando ambas el coñito
consiguen tener gustito
con aquellas frotaciones.

Joded, felices humanos,
sin que nada os alborote,
y en cansándose el virote,
joded con lengua y con manos.
A moralistas tiranos
dejadlos en su quimera;
a fe que si yo pudiera
me transformara en un nabo
inmenso, y de cabo a rabo,
cien mil veces más jodiera.

ÁCS

No hay comentarios:

Publicar un comentario