sábado, 23 de marzo de 2013

Jaime Rosales - La Soledad (2007): Crítica de la película


por Fabián Castillo Molina

Jaime Rosales es un cineasta que con su segundo largometraje se sitúa entre los directores de referencia del cine español. Nos trae la realidad a la pantalla con sencillez, con la mayor naturalidad. Puede afirmarse que consigue en muy pocos minutos acercarnos tanto a los personajes y las historias que cuenta, que cuando ocurre algo duro y dramático en sus vidas nos afecta casi como si formáramos parte de ellos.




La soledad es el ejemplo de película en la que tenemos esa clara sensación de estar presentes en lo que pasa dentro de la historia que se nos cuenta. Vemos vivir a los personajes en su mundo como si estuviéramos observándolos desde una ventana, y en muchos casos a menos de dos metros de ellos. Su máxima naturalidad los acerca tanto a nosotros que son mucho más creíbles y transmiten sus sentimientos con mayor intensidad que los que vemos en documentales que tratan precisamente de retratar la realidad. Aquí no se trata de contarnos desde fuera lo que le ocurre a esos seres humanos, sus alegrías, sus ilusiones, lo que les hace gozar y lo que les preocupa y hasta la tragedia que rompe o transforma sus vidas.



Lo consigue de una forma tan sencilla y con tan pocos medios que hace pensar al espectador y posiblemente hasta investigar el procedimiento seguido. Quizás valga con decir que es uno de esos casos en los que un artista logra lo que persigue, retratar la realidad de la clase humilde, de la clase media trabajadora de su tiempo. Otros lo consiguen con la literatura, la fotografía, la pintura, la música… Aquí se reúnen varias artes y técnicas muy afinadas, pasadas por numerosos filtros y al final queda la esencia. El mejor resultado que ha sido capaz de lograr. Renuncia por completo al uso de la música, probablemente para evitar añadir ningún adorno externo; no quiere efectos que distorsionen la realidad que nos presenta.



La soledad es una de esas películas que hay que ver. Es un trabajo de equipo que, si pretendemos contar en qué consiste, le quitamos probablemente lo esencial. Esta película solo se le puede contar a alguien que no la pueda ver y sin embargo quiera saber en qué consiste. Por qué dicen que es tan buena, qué tiene para que tantos espectadores decidieran en su momento que era lo mejor de la cosecha del año 2007. En cualquier caso, si alguien sabe algo de esta película sin haberla visto debe ser consciente que nunca se aproximará lo contado ni remotamente a la realidad de lo que Rosales propone sobre la pantalla.

Como orientación, sí aviso de que, mientras la veía por primera vez, recordaba trabajos de Víctor Erice, José Luis Guerín, Bergman, Bresson, Kiarostami… Si por la circunstancia que fuera, alguien que lea estos comentarios aficionado al cine todavía no ha visto al menos una película de los directores citados, que busque alguno de los títulos que les dieron prestigio y los vean. No perderán el tiempo.

Aquí estamos ante un director y una película que despliegan la curiosidad y el deseo de conocer más y mejor a los grandes y desconocidos de este arte, industria y negocio.


Tráiler



Títulos ligados a este director, guionista, productor

Director:

Sueño y silencio (2012)
Tiro en la cabeza (2008)
La soledad (2007)
Las horas del día (2003)


Productor:

El árbol (2009) de Carlos Serrano Azcona
La línea recta entre dos puntos (2006) José María Orbe
Un instante en la vida ajena (2003) José Luis López-Linares

Director de cortos:

T4 Barajas - Puerta J50 (2009)
The Fish Bowl (1999)
Episodio (1998)
Yo tuve un cerdo llamado Rubiel (1998)
Virginia no dice mentiras (1997)

Premios:

* Goyas: Mejor película. Mejor director. Mejor actor revelación La soledad
* Círculo de Escritores Cinematográficos. Mejor director por Las soledad
* Festival de Cannes. Quincena de Realizadores.
Sección oficial por Sueño y silencio
* Festival de San Sebastián. Sección oficial por Tiro en la cabeza
* Festival de Turia. Premio del público por La soledad
* Fotogramas de plata. Mejor película por La soledad

©Fabián Castillo Molina

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