domingo, 24 de junio de 2018

Setenil de las Bodegas (Cádiz) en imágenes: Comentarios sobre la visita



No viajamos mucho y, cuando lo hacemos, lo tomamos con ansia. Nuestra idea del viaje es no parar demasiado, mientras las piernas aguanten. Como se dice, "nos encanta ver cosas". La cuestión es aprovechar el viaje extrayéndole su máximo jugo. Pero disfrutando. Si hay que para a tomar una cerveza, se para. Si un sitio merece más tiempo del previsto, pues bien aprovechado será. Nuestra próxima parada después de las ruinas romanas de Acinipo era dar una vuelta por el recomendable pueblo de Setenil de las Bodegas, otro de esos pueblecitos (no llega a los 3.000 habituantes) blancos cuyas casas-cueva al abrigo de roquedales abalconados merecían la pena... y además nos pillaba de paso antes de llegar a Antequera. ya habíamos dejado atrás Ronda, el Caminito del Rey y Ardales.


Entradas anteriores:



1) Ardales: paso previo al Caminito del Rey

2) El Caminito del Rey

3) Visita a Ronda

4) Ciudad romana de Acinipo



En Setenil, aparcamos el coche donde mejor pudimos y nos adentramos decididamente en el pueblo. aminamos por sus blancas y estrechas calles e hicimos una parada en la oficina de información, en donde tomamos nota de lo visitable de su conjunto histórico (así está declarado)



[SI PINCHAS SOBRE LAS FOTOS LAS VERÁS MEJOR]



Casa-cueva de Setenil.



Vista general de Setenil.


Callejeamos por sus empinadas cuestas, visitamos la iglesia, el torreón (cobran 1 o 2 euros, no recuerdo, y es prescindible), tomamos unas fotografías de aquello que nos llamó la atención (he aquí una muestra) y nos tomamos una cervecita fresca al abrigo de esas rocas que son emblema del pueblo. Había mercadillo ese día y las fotos no salieron muy vistosas. Una vez realizada la visita, cogimos de nuevo el coche camino de Antequera. Allí nos esperaban gratas sorpresas (ya os lo contaré).


















Puente sobre el río Guadalporcún.


Sí, ya había a la venta los ajos chinos recién cogidos (1 de junio).


Zona de los bares bajo esa risquera alucinante. También había mercado ese día.


©Ángel Carrasco Sotos

No hay comentarios:

Publicar un comentario