martes, 12 de junio de 2018

Ardales (Málaga): el pueblo y su iglesia - Previo al Caminito del Rey



[NOTA PREVIA: Id pinchando en las fotos para su mejor visionado]

Como teníamos acordada la visita al famoso Caminito del Rey malagueño a una hora temprana, reservamos para la noche anterior un apartamento muy barato (50 euros para los tres) en el cercano pueblo de Ardales. Es un pueblecito de casas blancas con unas cuestas que esa misma tarde (y después de cuatro horas y media en coche) nos sirvieron de calentamiento para lo que nos esperaba al día siguiente. Una vez alojados, antes de cenar, nos propusimos acercarnos a su iglesia para ir haciendo hora y hambre. Subimos la empinada cuesta y allí nos esperaba un recoleto, pero interesante templo, al pie de las ruinas de un viejo castillo del que apenas queda nada. Pues la puerta estaba abierta, entramos, y allí nos recibió Juan, un apasionado y venerable anciano que nos narró de primera mano los detalles del interior de la iglesia así como su historia. Lo hace para recoger unos duros a través de donativos, pero se agradece su presencia y no salir igual que uno ha entrado. Tras la visita, fuimos a cenar a un sitio que se nos aconsejó, el Falco, que tiene buenas raciones (aunque barato barato no es) y, si uno sabe elegir, con suerte puede levantarse del sitio con una sonrisa. Probamos también allí la cerveza artesana de la tierra: yo pedía una muy recomendable Bobastro, que tenía menos graduación que la llamada Caminito del Rey. Deliciosa, la verdad. 

Os dejo por aquí unas instantáneas: Las del pueblo (la que encabeza esta entrada y las dos siguientes) fueron efectuadas con mi Nikon; El resto, con el móvil. Abajo del todo os dejo datos sobre esta recogida iglesia de Ardales.







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La interesante Divina Pastora, de Ardales, junto a tres corderillos,
uno de los cuales parece más un lobo por su actitud y gesto.



El altar de las ánimas benditas
(idéntico al de la iglesia de Las Pedroñeras)

©Ángel Carrasco Sotos


DATOS SOBRE LA IGLESIA

Fuente: http://www.malaga.es/es/turismo/patrimonio/cnl-86/lis_cd-5084/iglesia-ntra-remedios



La villa de Ardales es conquistada definitivamente por las tropas castellanas en 1453 o 1454 y cedida, por el rey Juan Segundo, al señor de Teba, Don Juan Ramírez de Guzmán, quien promueve la edificación de una iglesia, construida a fines del siglo quince en estilo mudéjar. 

A comienzos del siglo dieciocho se encontraba en mal estado y en 1720 es reedificada, conservando en el interior elementos mudéjares de la primera construcción. La nueva iglesia guarda similitudes con las sevillanas de la época pues Ardales, desde la conquista hasta 1833 en que pasa a depender de Málaga, pertenecía a la diócesis de Sevilla. En el siglo diecinueve la iglesia fue de nuevo sometida a trabajos de consolidación y restauración que no alteraron su fisonomía. 

La iglesia está situada junto a la fortaleza medieval de Ardales. Es de tres naves separadas por gruesas columnas apoyadas sobre plintos cuadrados. Los capiteles son rectangulares con los ángulos achaflanados de donde arrancan arcos apuntados. Elementos mudéjares de la primera edificación son las cubiertas de las naves: la central con armadura de par y nudillo con lazo dispuesta a tramos cuadrangulares, y en las naves laterales las armaduras de colgadizo. 

El presbiterio es cuadrado, cubierto con bóveda ochavada barroca y separado de la nave central por un gran arco toral apuntado. En el presbiterio se sitúa un templete neoclásico con una diminuta talla de la Virgen de Villaverde, en madera policromada. Las capillas que cierran las naves laterales debieron construirse en el siglo dieciocho, se cubren también con bóvedas ochavadas y están dedicadas, una a la Virgen del Rosario y la otra al Cristo de la Sangre, curiosa escultura ensamblada en 1944 a partir de tres imágenes distintas que habían sido destrozadas en la guerra civil. 

El resto de capillas distribuidas por las naves laterales también fueron abiertas en el siglo dieciocho. De todas ellas destaca la de San Isidro, construida en 1783 para dar mayor amplitud a la iglesia; es de planta cuadrada y se cubre con bóveda semiesférica sobre pechina, al fondo, tras un arco de medio punto, se abre un camarín poligonal. La capilla está muy decorada con yeserías de hojarascas, angelotes, rocallas y otros elementos. Junto a ella está la sacristía, de planta rectangular con cubierta de medio cañón, que se une al altar mayor por un pasillo en recodo. A los pies de la iglesia se sitúa el coro elevado, obra del siglo dieciocho. 

Al exterior, en la portada de ladrillo enfoscado se abre un arco de medio punto enmarcado por pilastras que sostienen un entablamento en cuyo friso hay una inscripción con la fecha de 1723. Sobre él se sitúa un frontón semicircular abierto con una hornacina entre pilastras, coronada por un frontón curvo en donde apoya un óculo. Remata con un frontón triangular que alberga una cruz. Esta portada es atribuida al arquitecto sevillano Diego Antonio Díaz que trabajó en la diócesis de Sevilla; algunas de sus obras, como la portada del Convento de Santa Rosalía en Sevilla, se relacionan con la de Ardales. 

Junto a la portada se levanta la torre cuadrada de ladrillo, construida posiblemente a finales del siglo dieciocho por Antonio Matías de Figueroa, maestro mayor del Cabildo Eclesiástico sevillano y que trabajó en la portada de la iglesia de la cercana localidad de Campillos. La torre parece envolver a una construcción anterior. Tiene estructura prismática, muy sencilla. Sus cuerpos inferiores son muy simples sólo alterados por óculos para la iluminación interior. La decoración se reserva para la parte alta, compuesta por pilastras cajeadas con cerámica vidriada verde, rematándose por un capitel octogonal con cubierta de tejas vidriadas formando rombos.

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