domingo, 29 de septiembre de 2013

Las más altas cotas de la cultura universal - El Heavy Metal


by Don Críspulo

Déjenme que haga un poco de abuelo cebolleta y les cuente unas historias. Recuerdo que una vez, en uno de mis primeros conciertos, allá por el año 1985 cuando yo era aun un tierno infante al que todavía su madre le echaba litros de nenuco en la cabeza. En plena apoteosis de las primeras filas, me llevé un codazo de un energúmeno en toda la cara. Mi primera reacción fue, claro, la de matarlo, pero cuando me disponía a efectuar mi legítima venganza, aquel chico me miró con la cara más feliz que he visto yo en mi vida, me cogió del hombro y alzó su mano haciendo los cuernos para el escenario. Pocas veces he sentido en mi vida ese sentimiento de camaradería que sentí en aquel momento, en aquel concierto de HEAVY METAL.


Y es que hubo una época, cuando el Heavy Metal era Heavy Metal y no la mandaga esa de Blind Guardianes y Kamelotes en la que se convertió después, en la que bastaba llevar una camiseta de Iron Maiden o Judas Priest para hacer amigos. Te acercabas al elemento en cuestión, le preguntabas: ¿Tú eres Jebi? Y era suficiente para entablar amistad. Compartir el olor de unas J´Hayber y una litrona caliente mientras se escuchaba lo nuevo de unos jovencísimos Metallica, que sonaba a rayos, nunca mejor dicho, en aquellos Radio Cassettes de doble pletina llenos de pegotes de mierda.

Luego empezaron a llamarlo METAL a secas, y empezaron a ponerle apellidos, a cada cual más estúpido. Y los que eran jóvenes se volvieron viejos y calvos. Las J´Hayber fueron enviadas al cementerio nuclear del Cabril, por aquello del olor radioctivo que tenían, y las dobles pletinas, aquellas que aglutinaban a la tribu en la plaza, fueron sustituidas por los mojones esos del Ipod.

Los vinilos rayados que se prestaban hasta perderlos, la mirada de tu madre cuando le pedías que te cosiera un parche de Accept en la chaqueta vaquera, los murmullos de las vecinas, esperar el último vídeo del Tocata y las peleas, dialécticas, con los amantes de Dire Straits. Aquello era HEAVY METAL.


Este texto está dedicado, con mucho cariño, a Isabel (@isabelmetalera) porque a veces siento que es una de aquellas chicas que en verano se acercaban a la plaza a beber con nosotros.





©Don Críspulo

2 comentarios:

  1. Emocionada estoy. Definición perfecta de mi niñez!

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  2. Cojonudo texto. Yo aún tengo las J'Hayber en el trastero, a modo de recuerdo.

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