sábado, 21 de septiembre de 2013

Poesía erótica española - El diablo sois, que no zorra, la Catalinorra

Así me imagino yo a la Catalinorra (no sé qué pensáis).

Este estribillo lo recogía Correas en el siglo XVII en su famoso, trabajado y muy recomendable Vocabulario de refranes: "El diablo sois, que no zorra, la Catalinorra". Esta Catalinorra, tanto como su variante, sin sufijo despectivo, Catalina, es nombrada con frecuencia en la poesía popular: "Tienes el moño alto, / Catalinorra. / ¿Quieres que te lo amague / con una porra?" dice, por ejemplo, un estribillo en forma de seguidilla que recogí en la Mancha. Margit Frenk, en su memorable Corpus, añande algunas más, verbigracia: "Si te echaren de casa, / la Catalina, / si te echaren de casa, / vente a la mía". Os dejo con esta, graciosa y chusca, simbólica y eufemística, otro pequeño tesoro erótico-festivo de nuestra rica poesía de los Siglos de Oro. ¡Ñaca! Y cuidado con esos caracoles que vienen acompañados de soldados.


El diablo sois, que no zorra


El diablo sois, que no zorra,
la Catilinorra;
el diablo sois, que no zorra.

Orilla del río,
al salir el sol,
vide un caracol
temblando de frío;
tomó luego brío
y entró en la mazmorra
de la Catilinorra.

Las mozuelas tiernas
se huelgan con él,
porque es como miel
cuajada en almendras;
y en medio las piernas
le hacen que corra
a la Catilinorra.

Y cuando ha corrido,
queda desmayado,
el color quebrado,
fuera de sentido;
mas si torna al nido,
se le alza la porra
con la Catilinorra.

Tiene dos soldados
que sirven de fuerte;
líbranle de muerte
si están enojados;
son muy bien criados
de palabra y gorra
con la Catilinorra.

ÁCS

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