domingo, 22 de septiembre de 2013

Microrrelatos - Basura Espacial (96): Hormigas



Hormigas


Estábamos en la casa de campo, “el chalecito” le decíamos, y, mientras terminaba de hacerse la barbacoa, sacamos las pipas. Tirábamos las cáscaras al suelo y de inmediato comenzaron a acudir hormigas. Primero unas pocas y luego decenas. Cada una cargaba con su cáscara y la llevaba hasta un hormiguero que se abría a unos metros de allí. Pronto crearon un camino único por donde una caravana de hormiguitas transportaba el codiciado fruto. Unas iban y otras venían en calculado desorden. La barbacoa estaba dispuesta y todos dejamos de prestarles atención. Bueno, todos no. Antoñito, que ya había comido, con sus dos años, se quedó junto al hormiguero, en cuclillas, observando cómo entraban y salían de él las hormigas. 


En un momento dado comenzó a pisotearlas con pie vacilante pero certero, como si se tratase de un juego, pero ellas proseguían, quizá algo más excitadas, con su trabajo, porque parece ser que habían asumido también tal juego y morían o se retorcían sufriendo indiferentes entre la tierra. Tras la masacre, las compañeras cogían los cuerpos muertos y los metían también en el hormiguero, vivienda, alacena y cementerio al mismo tiempo. Algunas, quizá también jovencitas, como Antoñito, decidieron subir por las piernas del niño y adentrarse ávidas en la oscuridad a la que invitaban las perneras de su pantalón corto. Los padres conversaban, reían y seguían comiendo ajenos al juego y a la tragedia.


©Ángel Carrasco Sotos

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