por Dani Matute (@dmatuteb)
Lejos de lo habitual, he aquí un disco en alemán. No es de mis favoritos, es cierto, y además, es complicado de reseñar, aunque la artista siempre me ha llamado la atención por lo diferente que es. Si Aretha es la reina del Soul y Madonna la del pop, sin lugar a dudas, Nina Hagen pasará a la historia como la reina del punk o la madrina del punk, por muy difícil que sea encuadrar a la alemana dentro de una sola corriente artística.
Os cuento. Catharina Hagen entró gritando en este mundo (una de las marcas de la casa) un 11 de marzo de 1955 en Berlín Oriental. Su padre Hans-Oliva Hagen era guionista y su madre la actriz Eva-Maria Hagen. Con esas mimbres, lo lógico es que la niña no saliese banquera, sino artista. Incluso cuando sus padres se divorciaron siendo ella era muy pequeña, su madre volvió a contraer matrimonio con un famoso cantautor disidente alemán, Wolf Biermann, punto importante más adelante en su biografía. A los cuatro años, empezó a estudiar ballet, y a los nueve inició su carrera de cantante de ópera estudiando canto, piano, guitarra y danza, siendo considerada una niña prodigio en el mundo de la ópera. Al mismo tiempo Nina Hagen se afilia a las Juventudes Comunistas de la República Democrática Alemana. A los 13 años es expulsada de dicha organización por oponerse a la invasión de Checoslovaquia: las relaciones e influencia de su padrastro alejan a Nina de la ortodoxia política. A los 13 años obtiene la graduación en canto de Estudios de Música Popular en Berlín Este. A los 19 años funda Automobil, una banda de rock and roll de bastante éxito en RDA sobre todo gracias al éxito “Du hast den Farbfilm vergessen”, aunque antes, a los dieciséis abandonó los estudios y marchó a Polonia, donde se hizo con un nombre en el ambiente hard rock. También formó parte de la banda Fritzens Dampferband del músico Michael Fritzen, tras abandonar Automobil. En aquella época aún no era famosa por su estrafalaria vestimenta. Aunque es verdad que, visionando los videos de esos años, su imagen responde a la de una estudiante de colegio de monjas a la que se le ha metido un demonio revoltoso y políglota que de cuando en cuando hace acto de presencia. En 1976 su padrastro Wolf Biermann, fue a una presentación al otro lado de Alemania, un multitudinario concierto en Colonia, y ya no le permitieron entrar de regreso a su casa debido a sus ideas políticas. Aprovechando su creciente popularidad en la Alemania Oriental, Hagen lideró una protesta contra este hecho amenazando en convertirse en la nueva Wolf Biermann ¿El resultado? La familia fue expulsada de la República Democrática Alemana sin esperanza de retorno. Me parece que es lo que buscaban.
Bien, pues ya en la zona occidental, en 1977 viaja a Londres. Allí, según cuentan las crónicas, alternó con Johnny Rotten (que se portó como todo un caballero con ella) y Sid Vicious de Sex Pistols y con Ari Up, de la banda femenina The Slit. También actuó en la película The Go Blue Girl. De regreso a Alemania a mediados de 1977, Hagen formó Nina Hagen Band en el barrio Kreuzberg de Berlín Occidental, junto al guitarrista Bernhard Potschka, a los que se unen Herwing Miteregger, en la batería, Reinhold Heil, en los teclados y Manfred Praeker, al bajo. En 1978 lanzaron su álbum debut homónimo, Nina Hagen Band, que incluía el sencillo "TV-Glotzer" (una versión de "White Punks on Dope" de The Tubes, aunque con letras alemanas completamente diferentes) y "Auf’m Bahnhof Zoo", sobre la entonces famosa estación Berlin Zoologischer Garten de Berlín Occidental. El álbum también incluía una versión de "Rangehn", una canción que había grabado anteriormente en Alemania del Este, pero con música diferente. El álbum debut ganó una atención significativa en toda Alemania y en el extranjero, tanto por su sonido de hard rock como por la voz teatral de Hagen, que se basó en gran medida en su formación operística, muy diferente del canto sencillo de sus grabaciones de Alemania Oriental. Y ganó, se catapultó a la fama por sus actuaciones, su imagen y toda ella: su total ineptitud a la hora de poner cotos a una desmedida franqueza la convirtieron en un icono de rebeldía. Con su histrionismo a la hora de cantar, aprovechando sus facultades operísticas mostró que el punk no solo se basaba en la agresividad y suciedad, sino también, en la experimentación, gracias a su voz de soprano y una base rítmica de calidad, para que no solo fuera todo estridencia. Y provocación, ante todo. Como esa vez que en una entrevista en el programa austriaco Club 2 sobre el tema de la cultura juvenil, cuando demostró (mientras estaba vestida, pero explícitamente) varias posiciones de masturbación femenina y se vio envuelta en una acalorada discusión con otros invitados, en particular, el escritor y periodista Humbert Fink. El presentador del programa de entrevistas, Dieter Seefranz, tuvo que dimitir tras esta controversia. Ella sólo quería denunciar la opresión de la mujer en términos de cómo se permite expresar su sexualidad en público.
En fin, ya hemos llegamos al año 1979, cuando este Unbehagen es editado. Como todo en su biografía, este disco no se libra de la polémica. Nina ya había decidido abandonar la banda, pero tenía que cumplir el contrato con la discográfica CBS a pesar de que las relaciones con sus compañeros eran malas, por decirlo de forma suave. La banda tocó su parte en los estudios de Berlín mientras Hagen grababa las partes vocales en California. El título del LP es una palabra alemana que significa “incomodidad” o “malestar”. Y combina perfectamente con su apellido, claro. El trabajo es una mezcolanza de sonidos punk, rock, new wave, electrónico estilo Kraftwerk, reggae…
El primer single es el primer corte de la cara A, “African Reggae”. Es uno de sus temas emblemáticos, una canción que parece que parece que hace apología del cannabis, pero en sus letras tiene perlas como: “Pero, ¿qué se supone que debo hacer en África como mujer/como mujer? /Cuando el hombre negro castra a la mujer negra/AU AU Castratión/Levántate, defiende la revolución negra”. Parece que denuncia la ablación femenina en Africa. Ritmos reggaes con cantos tiroleses. Tras más de seis minutos, otro tema igual de largo, “Alptraum”, con un sonido más new wave y una letra bastante agresiva: “Te mataré mil veces/Te mato tres mil veces/Te mataré seis mil veces/Te mataré nueve mil veces/Te mataré diez mil veces/Te mato un millón de veces/Te mataré mil millones de veces/Te mataré billones de veces”. De nuevo haciendo alarde de su rango vocal. A mí la música me suena supermoderna. Nos encontramos con una versión del “Lucky Number” de otra “tarada” (en el buen sentido de la palabra) como Lene Lovich: “Wir leben immer…noch” es un tema muy Kraftwerk. El siguiente tema fue grabado en directo en abril del 79 en el Saarbrücken Congress Hall: “Wenn ich ein Junge wär”, versión de la canción que popularizó la diva italiana Rita Pavone, con ese estilo de canción italiana de los sesenta tan tan dolce vita.
Pasamos a la cara B.”Herrmann hiess er” fue el segundo single, otra vez de más de seis minutos, donde seguimos con la vertiente más electrónica, experimentando con la voz robótica de Nina hacia la mitad de la canción para terminar más hard rockera con un gran solo de guitarra. El siguiente corte fue el tercer single, “Auf'm Rumme”, una crítica social que aborda la corrupción y la desigualdad en la sociedad alemana, con una mezcla de guitarras hard rock con un piano muy rock sureño. Recomiendo escucharla a volumen brutal, como la brigada de La Princesa Prometida. “Wau Wau” es inclasificable. Lo siento, no puedo describirla de otra manera. Sí, el wau wau es la onomatopeya del ladrido de un perro o una perra. “Fall in love mit mir” vuelve a sonar como un grupo de los 50-60´s. El último corte es un instrumental de un minuto, “No way”.
La edición de mi colección es la española de la época, con un encarte en el que las letras por un lado vienen en alemán y en el otro traducidas en castellano. Me hice con él casi gratis en una tienda de todo a 100 en Leganés un año que fui a comprar el décimo de lotería de Navidad con la fecha de nacimiento de mi enana y tuve que hacer tiempo porque estaba cerrada. Sorpresas de la vida.
A partir de aquí habría mucho que contar sobre Nina, daría para un extenso texto, cosa que no voy a hacer. Tras separarse de su grupo se lía con el freak holandés Herman Brood, con el que filma alguna película (Cha Cha y Retrato de una borracha), graba alguna canción, engendra una hija y desvaría demasiado con las drogas. Tanto que dejó a Brood por su excesiva adicción. Se fue a Estados Unidos. Allí entre muchas cosas grabó un disco icónico por su sonido, su temática y su portada: “NunSex-MonkRock”. Se lía con múltiples artistas, entre ellos un joven Anthony Kiedis (Red Hot Chili Peppers) que en algún momento lanzó un disco titulado “BloodSugarSexMagik” (qué parecido más razonable, ¿verdad?) y que ha reconocido en múltiples ocasiones que Nina fue su mentora sexual y espiritual y que “Give it away” vino a su mente por la generosidad de Nina al regalarle su chaqueta preferida simplemente porque sí. Más de quince discos, escándalos varios como cuando discutió acaloradamente con Ángela Merkel, por entonces solo ministra, en un programa de la televisión alemana o sus declaraciones de que descubrió a Jesucristo tras un viaje con LSD, su activismo pro animal y ecológico, interpretación del himno del Union Berlin, doblaje al alemán del personaje de Sally de Pesadilla antes de Navidad…En definitiva, una mujer que no sabe esconderse, fingir, falsear. Eso lo deja para el escenario. Allí sí que el histrionismo tiene permiso, ya sea en un concierto frente a trescientas mil personas, como sucedió en 1985 en la primera edición del festival Rock in Rio, ya sea en un recital preparado para un puñado de fanáticos en las entrañas de una iglesia berlinesa. Allí sí que la artista alemana juega a ser la bruja cósmica que, vía las cuatro octavas que su voz es capaz de alcanzar, invoca a la angustia del desamor, al espíritu del blues o, de algunos lustros a la fecha, al temor de dios.






No hay comentarios:
Publicar un comentario