
Si he de ser sincero, piltrafillas, he afrontado la visión de esta Transcendence sin conocer en absoluto su argumento. La participación de Johnny Depp, Rebecca Hall, Morgan Freeman y Cillian Murphy me daba suficiente confianza en el proyecto para lanzarme de cabeza a su disfrute. Estúpido error. Sí, amiguitos, porque Transcendence me ha parecido estereotipada, repetitiva, soporífera, mal explicada y vacía a más no poder. Una vez más, se nos muestran los supuestos riesgos a los que nos aboca el desarrollo tecnológico en una visión pesimista y negativa de un futuro mezcla de Matrix, Terminator y la televisiva Revolution mientras para ello se gasta el presupuesto en efectos especiales posibles gracias a la tecnología. Así mismo, se lanzan subliminales mensajes contra el supuesto interés de algunos científicos por jugar “a ser dioses”, que es el mismo argumento que esgrimen aquellos que están en contra de la investigación en el campo de -por ejemplo- la genética que –sin ir más lejos- puede suponer la curación de enfermedades que ahora son causa de mortandad asegurada. En fin, una pérdida de tiempo en la que sólo se salva Rebecca Hall. Ni se os ocurra verla.




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