Hablemos hoy de Aerosmith y, específicamente, de su álbum Permanent Vacation (1987), uno de los más completos de la segunda vida del grupo. Sin enrollarme demasiado, no puedo evitar hacer un poco de previa. Y os diré: La compañía Geffen, y en concreto John Kalodner, decidieron apostar por el regreso de Aerosmith a primera línea a mitad de los ochenta. Juntaron a los músicos de los discos más exitosos, limpiaron un poco las venas del personal y les metieron con Tedd Templeman (Van Halen) en el estudio a parir Done with mirrors. La historia resultó algo irregular, las ventas de discos no fueron malas, la gira resultó correcta, pero Geffen quería más. Así que pusieron todo el dinero necesario y rodearon a los chicos malos de lo mejor de lo mejor: la producción de Bruce Fairbairn junto a su inseparable Bob Rock, Mike Fraser a las mezclas, George Marino en la masterización y los compositores de moda Desmond Child, Jim Vallance y Holly Knight.

Y esta vez funcionó mejor. Porque además de mantener el toque clásico, se añade un trabajo melódico y armónico distinto, más amable al oído, y las letras siguen sonando sinceras; en fin, si uno acepta el sexo, el amor y la pérdida como leitmotiv.
Editado en la primavera de 1987 se alzó rápidamente en las listas de ventas gracias a canciones como Rag doll, Dude (looks like a lady) o la balada Angel. Junto a ellas, 100% Aerosmith suenan Permantent vacation, Magic touch y Heart's done time. Incluyeron la versión de I'm down de The Beatles, muy roquera, y un tema instrumental para rellenar la cara B.
Por si hace falta: Steven Tyler a la voz, Joe Perry y Brad Whitford a las guitarras, Tom Hamilton, al bajo y Joey Kramer a la batería. Por si os interesa, el guardarropas del señor Tyler se lo confeccionó una tal Teresa Barrick. Ah, y la portada y el workart se lo curraron la propia banda con Kim Champagne con una ilustración de Andy Engel.
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