ZEPPELIN ROCK: URIAH HEEP - Fallen Angel (1978): CRÍTICA Review

sábado, 10 de enero de 2026

URIAH HEEP - Fallen Angel (1978): CRÍTICA Review

 


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia


Son escasísimas las bandas con una colección de discos tan impresionante como la que Uriah Heep parió en apenas ocho años (del 70 al 78): doce de estudio y un imprescindible directo. Algunos de ellos excelentes, otros simplemente fantásticos. Y en esa colección jugaron con las historias mágicas, con los discos conceptuales, con los cuentos de carretera, coquetearon con el progresivo, con el heavy metal, con el hard rock de estadio, se dejaron seducir por las modas sonoras experimentales. Sufrieron cambios de miembros, crisis internas, problemas de adicción. Llenaron grandes recintos, se embarcaron en giras transoceánicas, subieron en las listas de todo el mundo, unas veces en Estados Unidos, otras en Alemania y los países nórdicos, otras en Nueva Zelanda y Australia, incluso en Japón. Y, sin embargo, hoy en día su legado es muy poco apreciado más allá de los locos de buen gusto que adoramos a esta banda y a esos años mágicos.



En esta ocasión traigo ese número doce, Fallen Angel, el tercero con el cantante John Lawton, quien se despediría poco después junto con el batería Lee Kerslake, otro clásico de la banda. Formaban Uriah Heep a su lado el bajo de Trevor Bolder y los jefes Mick Box a las guitarras y Ken Hensley a los sintetizadores, los pianos y hasta las guitarras adicionales. De hecho, Hensley es el protagonista del disco, pues compone seis de los diez temas y se encarga de la producción junto al imprescindible Gerry Bron. Por si no lo sabías, Lawton fue elegido cantante en sustitución de David Byron por delante de David Coverdale o Ian Hunter; curioso.



Apostaron en esta ocasión por canciones muy rápidas y directas, con mucho rollo hard rock e, incluso, AOR (de moda ya por esos años), con una excelente interpretación instrumental, buenos coros y curradas armonías.



En Save it se desmadran incluyendo un saxo y un final épico, la guitarra de Box se sale en Woman of the night, Lawton lo borda en I'm alive y la sesentera Love or nothing, se dejan de ruidos y bajan las revoluciones en Put your lovin' on me (con un rollo poppy) y Come back to me (un éxito en los países helados europeos), rinden al máximo en One more night (last farewell), meten excelentes armonías en Fallen Angel y te menean el culo en Falling in love (con el rock and roll). No sé qué más se le puede pedir a un disco. Si puedes, escucha la reedición de 2004, que incluye tres descartes muy interesantes, en especial las caras B de los singles (Gimme love y Cheater).



El dibujo de la portada lo realizó Chris Achilleos, una impresionante amazona con los pechos al aire (¿hoy lo editarían?) y el diseño corrió a cargo de Chess Creative.

Una curiosidad de este álbum es que la edición USA y la edición europea contaron con diferente orden de canciones.

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