viernes, 22 de junio de 2012

Alberto Morais, un joven hombre de cine: Las Olas y Un lugar en el cine


por Fabián Castilla Molina

No deja de sorprenderse uno a sí mismo, cuando se atreve a descubrir algo nuevo por pura intuición, lo intenta y comprueba el acierto. En este caso hablamos de cine.

Un aficionado anda buscando títulos de películas que no ha visto, que tiene deseos de ver y lleva una lista en la memoria y escrita en un papel a una tienda especializada. Tropieza en una estantería con una carátula que llama su atención "THEO ANGELOPOULOS VICTOR ERICE PIER PAOLO PASOLINI" encabezan el título en la parte superior, luego lee en letra más pequeña y no escrito con mayúsculas los nombres de Tonino Guerra, Nineto Davoli y Nico Naldini. Observa que hay numerosos logos de aparentes premios o al menos referencias a participación en festivales como “INTERNACIONAL FILM FESTIVAL ROTTERDAM" "MOSTRA SAO PAULO" "VIÑA DEL MAR" "SEMINCI" “FESTIVAL DE MALAGA" "HUNGARIAN FILM WEEK" y así hasta ocho. Como fondo, la estela que deja en el mar una embarcación a su paso. Luego el título Un lugar en el cine en letras minúsculas, aunque grandes y por tanto bien legibles, y debajo: UNA PELICULA DE ALBERTO MORAIS en mayúsculas de tamaño notablemente menor que las del título del film.




El aficionado que no había oído hablar de este título ni del autor, sin embargo la compra y es la primera que ve de las seleccionadas, al día siguiente. No se conforma con la película, ve los extras que ofrece el DVD, entrevista con el director, rueda de prensa con motivo del estreno… piensa que un aficionado al cine debería conocer las novedades que se producen en el campo de su afición y lamenta desconocer hasta ahora a ALBERTO MORAIS. Este joven director de cine español que se estrenó en el largometraje con el título que comentamos y además lo hizo arriesgando desde el primer momento, escribiendo el guión, participando en la producción y sobre todo corriendo el riesgo desde su primera obra de ser tachado de cinéfilo para minorías, por elegir para protagonizar su primer largo a tres grandes nombres ocupan un lugar importante en cine, pero no de masas. Además, lo que se haría principalmente en la película sería hablar y hablar de cine, y buena parte de su diálogo será del neorrealismo italiano y de autores que vivieron y que siguen vivos a través de las obras que dejaron. De Sica y Ladrón de bicicletas, Rosellini y Roma ciudad abierta, Pasolini y Mamma Roma y otras inolvidables obras muy recomendables de revisar. Los tres autores protagonistas tienen en común la poesía, su deseo por experimentar, por profundizar en el cine y en la verdad. No es el cine americano, la acción trepidante, es otra cosa, la palabra, la música, paisaje, pensamiento. Cine mediterráneo.

Víctor Erice, con solo tres películas (El espíritu de la colmena, El sur y El sol del membrillo), consiguió situarse hace tiempo entre los hombres de cine español más destacados dentro y fuera de nuestras fronteras. El griego Angelopoulos, (lamentablemente fallecido en accidente hace unos meses mientras rodaba una película) era un poeta metido a cineasta y así se palpa en todos sus trabajos, desde El viaje de los comediantes a La mirada de Ulises o La eternidad y un día. Pasolini es el más polémico y experimental, y no hay que olvidar que se trata de un poeta, dramaturgo, escritor con más de 55 obras publicadas, que realizó su primera película, Accatone, con 39 años, y llegó a dirigir 26 obras a pesar de su muerte prematura y violenta a los 53.

Tonino Guerra fue un guionista de altura con más de 26 guiones escritos y llevados al cine por directores tan señalados como el citado Angelopoulos, Fellini, Tarkovski, Rosi, los hermanos Taviani, Bellocchio, Antonioni... y cuya intervención en la película aporta un testimonio muy notable. Ninetto Davoli habla principalmente sobre Pasolini por ser el actor que trabajó en gran parte de sus películas, sacado del anonimato por el director y con el que aprendió casi todo de este mundo del celuloide. Ha participado en más de 50 películas y en varias series de televisión. Su testimonio aquí cubre la parte dedicada a Pier Paolo y deja claro la excelente relación de amistad que les unió.




Luego, el aficionado descubre que este joven director, nacido en 1976 en Valladolid, dirigió una segunda película: Las Olas, que ganó el San Jorge de Oro, máximo premio en el festival de cine de Moscú en 2011 a la mejor película. Y además, comprueba que el tema principal tratado en dicho film, está directamente relacionado con un asunto de sumo interés para él: los refugiados españoles en el campo de concentración de Argelès-sur-mer, Francia, en 1939.

Todo esto y mucho más puede ser descubierto a veces por pura intuición, lo cual le anima a uno a continuar de vez en cuando atreviéndose a conocer a nuevos autores. Nuevos jóvenes valores que hacen más grande el cine y de los que sin embargo no le habían llegado noticias. Está claro que es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos.

Fabián Castillo Molina

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