Introducción
Nueva York: la ciudad que nunca duerme, un crisol de culturas, sonidos y estilos. En este microcosmos urbano, de concreto, acero y vitalidad desbordante, se ha gestado una de las escenas musicales más influyentes y contundentes del mundo: el metal neoyorquino. Este subgénero, único en su identidad, ha sido modelado por la crudeza de la ciudad misma, fusionando los pesados riffs de la guitarra con la realidad implacable de los barrios neoyorquinos, creando una sonoridad que captura la esencia de la lucha urbana, el caos y la resiliencia.
En su núcleo, el metal neoyorquino es mucho más que un sonido. Es un reflejo sonoro de las experiencias de vida en una de las ciudades más icónicas del planeta. Nueva York, siempre un lugar de contrastes, ha sido el terreno de cultivo perfecto para la evolución del metal en sus formas más crudas y agresivas. Los barrios, esos entornos plagados de dificultades económicas y sociales, han dado forma a un estilo de música que no tiene miedo de reflejar esa brutalidad.
La historia del metal neoyorquino comienza en los años 70 y 80, con un panorama musical que era, por un lado, un hervidero de nuevos géneros y, por otro, una lucha por la supervivencia dentro de la escena local. La ciudad se encontraba en su punto más bajo en términos económicos, con una crisis de empleo, aumento de la delincuencia y barrios enteros sumidos en la pobreza. Pero como ocurre en muchas ciudades que atraviesan tiempos difíciles, la música se convirtió en una forma de escape y, al mismo tiempo, en una forma de resistencia.
Lo que diferencia al metal neoyorquino de otras escenas es, precisamente, su sonido. No es un metal pulido o refinado, sino sucio, abrasivo y directo. Los riffs de guitarra, a menudo distorsionados hasta el límite de lo grotesco, se combinan con una batería pesada y un bajo retumbante que llena cada rincón de la sala. Las voces, generalmente guturales o agresivas, cantan sobre la lucha diaria, las dificultades sociales, la vida en los barrios difíciles y la resistencia ante la adversidad.
El sonido de Nueva York es un testimonio de la vida en una ciudad que nunca deja de moverse, donde la gente debe ser resistente, feroz y, a veces, despiadada para sobrevivir. Los riffs, densos y distorsionados, evocan los sonidos de los trenes subterráneos, las sirenas de policía y el bullicio incesante de la vida urbana. Todo se combina para crear un tipo de metal visceral que no tiene miedo de abrazar su crudeza y su oscuridad.
Si bien la música es el vehículo principal del metal neoyorquino, la cultura que lo rodea juega un papel fundamental en su evolución. Los barrios de Nueva York, con sus historias de luchas raciales, pobreza y supervivencia, se convirtieron en la fuente de inspiración para muchas de las bandas de la ciudad. La calle fue la escuela, y la experiencia cotidiana se convirtió en el tema principal de sus composiciones.
Y es que, como Nueva York misma, el metal de la ciudad no tiene miedo de mostrar su lado más áspero, más violento, más real. Es un reflejo de su gente: luchadora, inquebrantable, y siempre en busca de la libertad a través del ruido.
Dentro de este universo sonoro crudo y vibrante, Twisted Sister emerge como un referente fundamental, no solo por su estilo, sino también por su capacidad de capturar la actitud desafiante de la ciudad en cada uno de sus riffs sucios y cada uno de sus himnos de resistencia.
Biografía Cronológica de Twisted Sister: De los Primeros Años a la Eternidad del Heavy Metal
Twisted Sister no solo es una banda de heavy metal; es un fenómeno cultural que marcó a generaciones con su estilo único, su actitud desafiante y su sonido estridente. A lo largo de su carrera, la banda se destacó por su imagen provocadora y su mezcla de hard rock con elementos de glam metal y heavy metal tradicional. En este artículo, se recorrerán los aspectos clave de la historia de Twisted Sister, desde sus orígenes en Long Island hasta su impacto cultural y musical en la historia del metal.
Primeros años: Orígenes y Formación (1972–1982)
La historia de Twisted Sister comienza en los primeros años de la década de 1970, en un Long Island que estaba presenciando una revolución musical. En un momento en que bandas como Kiss y The New York Dolls comenzaban a forjar la escena del glam rock, y el heavy metal comenzaba a ganar terreno en todo el mundo, los miembros de lo que sería Twisted Sister aún no se conocían.
En diciembre de 1972, en Ho-Ho-Kus, Nueva Jersey, el guitarrista Jay Jay French (nacido como John Segall) se unió a una banda llamada Silver Star. French, que venía de audicionar sin éxito para un grupo incipiente llamado Wicked Lester (que luego se convertiría en KISS), buscaba crear la versión de Nueva Jersey de los New York Dolls. El 14 de febrero de 1973, la banda cambió su nombre a Twisted Sister. En esta etapa temprana, el grupo era estrictamente una banda de "glitter", usando maquillaje excesivo y tacones altos, interpretando versiones de David Bowie, Slade y Mott the Hoople.
La formación inicial incluía a Jay Jay French (guitarra), Kevin "Keef" Kavanaugh (bajo), Mickey "Mick" Bär (batería), y otros músicos que iban y venían en sus primeros años.
En 1976, la banda dio un giro que cambiaría su destino: la contratación de un joven y enérgico vocalista llamado Danny "Dee" Snider. Snider no solo trajo una voz potente y un carisma arrollador, sino que también era un compositor prolífico que empujó a la banda hacia un sonido mucho más pesado y agresivo.
Bajo la influencia de Snider, Twisted Sister comenzó a abandonar las baladas y el pop-glam para adoptar influencias de Black Sabbath, AC/DC y Judas Priest. Fue en esta época cuando se formó la base de fans conocida como S.M.F. (Sick Mother Fucking Friends of Twisted Sister), una de las subculturas de seguidores más leales y feroces del rock.A pesar de llenar recintos de 3.000 a 5.000 personas en el circuito local, todas las discográficas importantes de EE. UU. los rechazaron repetidamente. Los ejecutivos no entendían por qué un grupo de hombres vestidos de forma grotesca y con maquillaje desaliñado tocaba música tan violenta.
Twisted Sister se ganaron una reputación por sus shows enérgicos y su estilo visual único, que combinaba maquillaje pesado, ropa de cuero y una actitud desafiantes que chocaba con las convenciones de la época. La banda adoptó una estética visual influenciada por el glam, pero con una propuesta musical más cruda y ruidosa, que sentó las bases del glam metal y del heavy metal de los años siguientes.
Pocas bandas en la historia del rock han tenido que luchar tanto por un gramo de reconocimiento como Twisted Sister. Lo que para el mundo fue un éxito "repentino" en 1984 con himnos como We're Not Gonna Take It, para los miembros de la banda fue la culminación de más de diez años de rechazos, sudor en clubes de mala muerte y una transformación visual y sonora que desafió todas las convenciones de la industria discográfica estadounidense.
Desarrollo y Primer Reconocimiento: "Under the Blade" (1982)
Frustrados por el desinterés en su país, la banda miró hacia el Reino Unido, donde la Nueva Ola del Heavy Metal Británico (NWOBHM) estaba en su apogeo. Firmaron con el pequeño sello independiente Secret Records y lanzaron su debut, Under the Blade (1982), producido por Pete Way de UFO. El disco no solo marcó el debut oficial de Twisted Sister en el mundo del metal, sino que también reflejó su evolución hacia un sonido más agresivo y pesado, influenciado por el hard rock y el heavy metal británico.El álbum logró atraer la atención de un pequeño pero creciente grupo de fanáticos, especialmente en Europa, donde la escena del metal estaba en pleno auge. Sin embargo, fue en los Estados Unidos donde la banda aún no lograba encontrar su lugar. Las canciones como "Bad Boys of Rock & Roll" y "Under the Blade" comenzaron a definir el estilo de la banda: un heavy metal energético con letras que hablaban de rebeldía, libertad y el desdén hacia la autoridad.
El Punto de Inflexión: Reading Festival 1982
La banda fue invitada al prestigioso festival de Reading. Al principio, el público —acostumbrado a bandas de metal más serias— los recibió con hostilidad y proyectiles. Sin embargo, la valentía de Dee Snider, quien desafió a la multitud cara a cara, terminó ganándoselos. Esa actuación se convirtió en leyenda y llamó la atención de Atlantic Records.
Otro punto de inflexión fue la llegada de Rodney "Rod" Morgenstein, quien se unió como batería, pero fue en 1983 cuando Twisted Sister realmente encontró su fórmula. Para entonces, la banda había ajustado su enfoque hacia una propuesta visualmente más impactante y un sonido más pulido, alejándose del enfoque "underground" y buscando apelar a un público más amplio.
La Explosión del Éxito: "Stay Hungry" (1984)
En 1984, Twisted Sister logró su primer gran éxito comercial con el lanzamiento de su tercer álbum de estudio, "Stay Hungry". Este disco catapultó a la banda a la fama mundial. El éxito de este álbum estuvo marcado por los enormes hits de "We're Not Gonna Take It" y "I Wanna Rock", dos de las canciones más emblemáticas de la banda. Con su poderoso mensaje de desafío y su estructura de himnos de rebeldía juvenil, estos dos sencillos no solo impulsaron el disco a los primeros puestos de las listas, sino que también lograron convertirse en símbolos de la juventud de los años 80.
El estilo de Twisted Sister en "Stay Hungry" se consolidó como una mezcla de hard rock, glam metal y heavy metal, una propuesta que resonaba especialmente en los jóvenes fanáticos de la escena del heavy metal estadounidense. Este álbum, además, representó un cambio significativo en la música metal de la época, al adoptar una estética visual más comercial pero igualmente potente, que les permitió conquistar también a un público más amplio fuera del nicho del metal pesado.
La imagen de Dee Snider, con su característico maquillaje, pelo largo y cuero, se convirtió en un emblema de la estética glam metal, mientras que los videos musicales, especialmente los de "We're Not Gonna Take It" y "I Wanna Rock", se convirtieron en clásicos de la era de la televisión musical, transmitidos constantemente en canales como MTV.
Este éxito no fue solo un logro comercial, sino también un testimonio de cómo la banda supo aprovechar las tensiones sociales de la época. El crecimiento del movimiento juvenil rebelde, influenciado por el contexto político y cultural de los años 80, fue capturado perfectamente en la actitud irreverente de Twisted Sister.
El Auge y la Caída: Crisis Interna y Cambio de Rumbo (1985-1987)
El éxito de "Stay Hungry" trajo consigo una presión sin precedentes, tanto en términos de expectativas comerciales como de conflictos internos dentro de la banda. Las tensiones aumentaron, especialmente entre Dee Snider y Jay Jay French, lo que resultó en una serie de cambios en la alineación de la banda. A pesar de su éxito comercial, el grupo comenzó a desmoronarse bajo el peso de las diferencias personales y la creciente presión mediática.
En 1985, el cuarteto comenzó a trabajar en su siguiente disco, "Come Out and Play" (1985), el cual no logró mantener el impulso de "Stay Hungry". A pesar de algunos sencillos exitosos como "Come Out and Play" y "Leader of the Pack", el álbum no alcanzó el mismo nivel de ventas ni de impacto cultural. La imagen de la banda comenzó a perder fuerza ante la aparición de nuevas bandas y el crecimiento del thrash metal, mientras que el glam metal empezaba a perder algo de su fuerza frente al avance de estilos más duros y agresivos.
El fracaso de "Come Out and Play" reflejó las dificultades internas del grupo, que en ese momento se encontraba dividido y enfrentando problemas de salud mental, agotamiento y sobrecarga de trabajo. Twisted Sister pasó por varios altibajos en su carrera y los integrantes se tomaron un descanso, durante el cual Dee Snider comenzó a explorar proyectos en solitario.
Disolución Temporal y Regreso (1987–1997)
La banda se disolvió temporalmente a finales de los años 80, a medida que la escena musical y las prioridades cambiaron. Durante su descanso, Snider se dedicó a otros proyectos como su carrera como locutor de radio, mientras que los otros miembros continuaron en la música y el entretenimiento.
En 1997, Twisted Sister se reunió para una serie de conciertos en el marco de un festival de rock en Europa. Esta reunión trajo consigo una nueva apreciación por parte de los fanáticos, especialmente los más jóvenes, que descubrían la banda a través de sus antiguos discos. El regreso de Twisted Sister coincidió con una renovada popularidad del heavy metal clásico, en especial con la oleada de nostalgia de los años 80.
Los miembros de Twisted Sister: de los inicios en los 70 a la disolución
Primeros años y miembros fundadores (1972–1976)
Twisted Sister se originó en la escena de clubes de Nueva York a finales de 1972. Inicialmente se llamaban Silver Star y actuaban como banda de versiones de glam rock inspirada en grupos como New York Dolls. En febrero de 1973 adoptaron el nombre Twisted Sister, con una formación original compuesta por cinco jóvenes músicos: John Segal, alias Jay Jay French (guitarrista y fundador del grupo), Michael "Valentine" O'Neill (cantante líder), Billy "Diamond" Steiger (guitarrista), Kenneth "Kenny" Neill (bajista) y Mel "Starr" Anderson (batería). Cada uno desempeñaba un rol clásico –dos guitarras, bajo, batería y voz principal– en línea con las bandas de rock de la época. En estos primeros años, Twisted Sister se dedicaba principalmente a tocar versiones en clubes del área tri-estatal (Nueva York/Nueva Jersey), adoptando un estilo glamuroso y provocativo: maquillaje, ropa andrógina y una actitud irreverente en el escenario que pronto se volvería su sello personal.
Desde el comienzo, Jay Jay French actuó como el ancla de la banda. No solo era el guitarrista rítmico principal, sino también el fundador y líder organizativo. Su visión mantuvo unido al grupo durante estos años turbulentos. French había sido fan del rock glam y tenía apenas 20 años cuando arrancó Twisted Sister, pero mostró un notable sentido empresarial y determinación para que el proyecto prosperase. Compraba amplificadores potentes y ensayaba a todo volumen (según él mismo recuerda, llegaba a molestar a vecinos a cuatro cuadras de distancia en Manhattan). Esta perseverancia de French en los inicios sentó las bases de la ética de trabajo de Twisted Sister: tocaran donde tocaran, debían ser la banda más ruidosa y entregada de la noche. En vivo, Jay Jay también aportaba presencia escénica, haciendo coros y conectando con el público con su actitud desafiante y bromista. Si bien en esta etapa de versiones no componía material propio, su fe en la banda y su capacidad para encontrar talento fueron cruciales.
El vocalista original, Michael "Valentine" O'Neill, era la cara visible en aquellos primeros shows de club. Tenía una personalidad carismática pero volátil: encarnaba el espíritu provocador del glam rock, liderando la banda en interpretaciones de Bowie, Slade o Lou Reed con una voz y actitud arrogantes. Su influencia en el estilo de Twisted Sister fue darle un aire de shock rock temprano –famosamente incitaba al público contra la música disco con consignas como "Disco Sucks!" (¡el disco apesta!)–, reflejando la agresividad y humor irreverente que luego definirían a la. Sin embargo, fuera del escenario O'Neill era problemático. Un suceso dramático marcó el final de su participación: en diciembre de 1974, durante una gira por Massachusetts, tuvo un altercado serio con el batería Mel Anderson. Enojado y bajo la influencia del alcohol, O'Neill llegó a encañonar a Anderson con un rifle tras una discusión, amenazandolo de muerte. Afortunadamente nadie salió herido –O'Neill arrojó el arma antes de que pasara a mayores–, pero la pelea a puñetazos que siguió y el escándalo resultante prácticamente rompieron la primera encarnación de Twisted Sister. El incidente llevó a una pausa indefinida en diciembre de 1974, con O'Neill abandonando la banda en medio de la tensión. Este episodio ilustró la cara oscura de la química interna: la intolerancia a los excesos. De hecho, Jay Jay French más tarde reveló que Twisted Sister mantenía una disciplina férrea contra las conductas autodestructivas, y los miembros demasiado alcohólicos o drogadictos no duraban mucho. Aquella noche de 1974, el instigador (un roadie borracho) salió huyendo gritando "¡He destruido Twisted Sister!", reflejando cómo la banda quedó fracturada.
Tras la marcha de O'Neill y el parón de unas semanas, French decidió reorganizar el grupo a comienzos de 1975. Ingresaron entonces dos nuevos integrantes: el cantante Frank "Rick Prince" Karuba y el guitarrista Keith "Angel" Angelino, reemplazando respectivamente a O'Neill y a Steiger (que también se alejó por diferencias o desmotivación). Rick Prince era un vocalista con aires teatrales (apodado "Prince" por su desempeño dramático en escena); su estilo quizás buscaba reconducir el grupo hacia un glam rock más pulido, sin la imprevisibilidad de O'Neill. Keith Angelino, por su parte, aportó destreza técnica a la guitarra líder y una imagen estilizada –lo apodaban "Angel" por su apariencia andrógina de rockstar. Con esta formación, Twisted Sister retomó los escenarios locales en 1975. Sin embargo, la estabilidad duró poco: antes de acabar el año tanto Karuba como Angelino habían dejado la banda. Las razones no están ampliamente documentadas, pero es posible que la falta de éxitos inmediatos y las tensiones del circuito de bares neoyorquinos les pasaran factura. Durante el breve período en que actuaron, Jay Jay French recuerda que la banda llegó a hacer cosas extremas por entretener, como colgar en escena un muñeco con la cara del cantante de soul Barry White y simular un linchamiento para complacer al público anti-disco, hasta que comprendieron las connotaciones racistas y cancelaron ese número. Esto muestra cómo Twisted Sister probaba cualquier provocación en sus espectáculos de bar para ganar notoriedad, apoyados por miembros dispuestos a ello. Lamentablemente, ni Prince ni Angelino terminaron de encajar: hacia finales de 1975 la banda se quedó nuevamente sin vocalista ni segundo guitarrista, entrando en un nuevo hiato.
En ese ínterin, Eddie "Fingers" Ojeda, quien había sustituido a Angelino en la guitarra, asumió incluso las voces principales temporalmente junto a French. Ojeda era amigo de French y ya colaboraba como guitarrista desde 1975; su apodo "Fingers" refleja su habilidad con los riffs y solos. Que él y Jay Jay tuvieran que turnarse en el micrófono evidencia la determinación de French de no rendirse a pesar de los contratiempos de personal.
La llegada de Dee Snider y la formación clásica (1976–1982)
A comienzos de 1976 Twisted Sister resurgió con nuevos bríos y un nuevo cantante que cambiaría la historia de la banda: Daniel "Dee" Snider se incorporó como vocalista principal en febrero de ese año. Snider, apenas con 21 años, provenía de la escena local y había pasado su adolescencia cantando en coros e inspirándose en ídolos del hard rock y el glam (Alice Cooper, Led Zeppelin, AC/DC, etc.). No tenía grandes créditos previos, pero sí una voz potente y versátil y un talento natural para la composición. Desde su entrada, Snider asumió de facto el rol de compositor principal de Twisted Sister, aportando canciones propias que dieron al grupo un repertorio original por primera vez. Este fue un punto de inflexión: de ser una banda de covers, Twisted Sister empezó a forjar su identidad musical basada en temas compuestos por Snider, con letras rebeldes y estribillos pegadizos que más tarde los harían famosos. Su estilo vocal combinaba un timbre agudo y agresivo con una gran claridad para melodías, ideal para el emergente heavy metal melódico de finales de los 70. Además, Snider tenía una personalidad avasalladora en escena –carismático, histriónico y dispuesto a provocar al público con sus gestos y atuendos extravagantes– lo que encajó perfectamente con la filosofía de Twisted Sister.
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Kevin John Grace
Junto con Snider llegó también un nuevo baterista en 1976, Kevin John Grace, quien reemplazó a Mel Anderson tras la partida de este. Grace sólo permaneció unos meses, suficiente para estabilizar el ritmo mientras la banda volvía a rodar en vivo. Para mediados de 1976 fue sustituido por Tony Petri, un baterista joven pero experimentado de la escena neoyorkina. Petri aportó una pegada sólida y estuvo con Twisted Sister desde 1976 hasta 1980, es decir, prácticamente toda la era del circuito de bares pre-fama. Su estilo era enérgico y adaptable: con él la banda podía tocar desde boogie rock hasta los temas originales más duros que Snider empezaba a componer. De hecho, Petri grabó con Twisted Sister algunos de sus primeros demos y sencillos independientes, como "I'll Never Grow Up, Now!" (1979) y "Bad Boys (Of Rock 'N' Roll)" (1980), que mostraban un hard rock directo y macarra en línea con AC/DC.
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| Tony Petri |
Esto evidencia cómo, con Snider y Petri, la banda encontró un sonido propio: potente, fiestero y desafiante. La combinación de la voz y composiciones de Snider con las guitarras de French/Ojeda y la base rítmica de Neill/Petri consolidó la reputación de Twisted Sister en los clubes del Este de EE.UU. Durante estos años (1976–1980) la banda se labró una fiel base de fanáticos locales, conocidos como S.M.F. (Sick Mother Fucking), apodo cariñoso que les daba Snider). Tocaban noche tras noche en pubs y salones de baile, desarrollando un show cada vez más pulido y salvaje a la vez. Según recuerda Jay Jay French, llegaron a hacer más de 2.000 presentaciones en esa etapa antes de lograr un contrato discográfico. Tal era su fama en el circuito underground que llenaban locales de 2.000–3.500 personas regularmente, aunque irónicamente sus ingresos eran mínimos porque reinvertían todo en equipo, escenografía y personal técnico para mejorar el espectáculo. Esta ética de reinversión demuestra el compromiso de todos los miembros con la visión de triunfar a largo plazo en vez de buscar ganancias inmediatas.
En cuanto a Mark "The Animal" Mendoza, su ingreso en Twisted Sister en diciembre de 1978 terminó de configurar la formación clásica de la banda. Mendoza llegó para sustituir al bajista original Kenny Neill, quien tras seis años decidió retirarse del grupo a finales del 78. Mark Mendoza traía consigo una importante experiencia: provenía de tocar con The Dictators, una legendaria banda proto-punk neoyorquina, de la cual se había separado en 1978. Su apodo "El Animal" era bien ganado –Mendoza poseía un estilo de bajo agresivo, crudo y de alto volumen, anclando las canciones con líneas potentes. En Twisted Sister, la llegada de Mendoza endureció aún más el sonido. Sus antecedentes en el punk rock y hard rock le infundieron al grupo una dosis de actitud street (callejera) y contundencia sonora. Combinado con la creciente habilidad compositiva de Snider, esto guio a Twisted Sister hacia un heavy metal más pesado y acelerado a finales de los 70. Los miembros recuerdan que Mendoza subía el volumen del bajo al máximo y tocaba con pick grueso, logrando un tono denso que competía con las guitarras. Además, aportó coros guturales (él y French gruñian los estribillos de fondo) sumando fuerza a los famosos coros de respuesta que caracterizan a canciones como "I Wanna Rock". Dentro de la banda, Mark también se convirtió en una presencia imponente: de gran físico y actitud feroz, en el escenario lucía cadenas, cuero y mirada intimidante, completando la estética de matones glam que Twisted Sister proyectaba. En lo interno, Mendoza encajó bien con la ética estricta del grupo –él tampoco consumía drogas y compartía la visión de trabajo duro de French y Snider–, consolidando un núcleo comprometido. Años después, Jay Jay French mencionó que muchos músicos fiesteros "encontraron inhóspito trabajar con nosotros" porque Twisted Sister era prácticamente una banda sobria enfocada en el éxito, y Mendoza fue pieza clave de esa disciplina férrea.
Hacia 1980, Twisted Sister estaba conformada por Dee Snider (voz y compositor), Jay Jay French (guitarra líder/rítmica), Eddie Ojeda (guitarra líder/rítmica), Mark Mendoza (bajo) y Tony Petri (batería). Esta alineación había generado suficiente ruido como para atraer la atención de la industria musical, pero antes de dar el salto sufriría más cambios de baterista. A finales de 1980, Tony Petri decidió marcharse –irónicamente, se unió a The Plasmatics, famosa banda punk-metal liderada por Wendy O. Williams. Esta partida pudo deberse a que The Plasmatics ya tenían contrato discográfico y cierta notoriedad, ofreciendo a Petri una oportunidad profesional. Twisted Sister entonces reclutó al veterano Richard "Ritchie" Teeter en diciembre de 1980. Teeter también había sido miembro de The Dictators junto a Mendoza en los años 70, grabando álbumes con ellos, así que aportó oficio y conocimientos de giras. Sin embargo, su paso fue breve: en abril de 1981 Ritchie Teeter se retiró (posiblemente el ambiente de club le supo a poco tras haber estado en giras mayores con The Dictators, o quizás diferencias personales) y fue reemplazado por Joey Brighton. Brighton, apodado "Fast Joey", mantuvo el puesto de batería durante aproximadamente un año. Con él, Twisted Sister finalmente consiguió su primer contrato discográfico pequeño: grabaron un EP llamado Ruff Cutts (1982) y comenzaron a ser mencionados en la prensa británica de heavy metal gracias a su estilo "glam metal" extravagante pero contundente. No obstante, Brighton sería el último baterista "de transición". En abril de 1982 la banda encontró al miembro que faltaba para la química perfecta: Anthony "A.J." Pero se unió como baterista definitivo. A.J. Pero provenía de una banda local llamada Cities, muy popular en el circuito neoyorquino de metal, y era conocido por su técnica y rapidez tras los tambores. Con su ingreso, Twisted Sister por fin estabilizó la formación clásica que los llevaría a la fama: Snider, French, Ojeda, Mendoza y A.J. Pero.
La influencia de A.J. Pero en el sonido no puede subestimarse. Su estilo combinaba la potencia del hard rock clásico (cortesía de influencias como John Bonham de Led Zeppelin) con la velocidad del heavy metal ochentero. Gracias a él, Twisted Sister pudo incorporar tempos más rápidos y ritmos más complejos. Por ejemplo, en la canción "Tear It Loose" del primer álbum, A.J. marca un ritmo casi de speed metal que impulsa la furia del tema. En directo, A.J. solía ofrecer solos de batería dinámicos y era un espectáculo en sí mismo, girando baquetas y golpeando con teatralidad para animar a las multitudes. Además, encajó en la personalidad grupal: pese a su apariencia ruda (melenas largas y chaleco de cuero), A.J. era sorprendentemente centrado –como el resto, evitaba excesos de drogas– y estaba muy comprometido con el éxito de Twisted Sister. Esta alineación de 1982 es la que por fin consiguió un contrato con una discográfica importante y grabó todos los discos de estudio clásicos de la banda. Antes de adentrarnos en esa etapa de éxito, es importante destacar cómo cada miembro había asumido un rol definido: Snider emergió como el líder creativo (componiendo letras y música, además de ser la voz y rostro en medios), French quedó como líder institucional (fundador y estratega, tomando muchas decisiones de negocio y manteniendo la disciplina), Mendoza y Ojeda aportaban el músculo musical (bajo y guitarras dando potencia y solidez, con Ojeda también luciendo en solos melódicos), y A.J. Pero cimentaba todo con ritmos demoledores. Juntos, habían perfeccionado una mezcla única de imagen extravagante (maquillaje, vestuario llamativo, teatralidad) y sonido contundente (riffs pesados, coros coreables y actitud rebelde). Después de casi una década batallando en clubes, Twisted Sister estaba lista para conquistar un público masivo con esa fórmula.
El papel de cada integrante en el éxito de los 80 (1982–1985)
Con la formación Snider–French–Ojeda–Mendoza–Pero consolidada, Twisted Sister ingresó a su etapa de mayor éxito comercial en la primera mitad de los 80. Cada miembro aportó su talento para que la banda destacara en estudio, en video y sobre el escenario. En 1982 lanzaron su álbum debut Under the Blade, grabado en Inglaterra tras obtener un contrato con el sello independiente Secret Records. En ese disco se aprecia el aporte específico de cada músico: la voz de Dee Snider suena agresiva y versátil, pasando de susurros amenazantes a agudos desgarradores; las guitarras gemelas de French y Ojeda tejen riffs duros al unísono y se turnan en solos llenos de energía; el bajo de Mark Mendoza retumba con potencia, acercando el sonido al heavy metal más contundente; y la batería de A.J. Pero aporta no solo ritmo sino también arreglos interesantes (cortes, redobles, uso de doble bombo) que enriquecen la base. Under the Blade tenía un sonido crudo y auténtico que reflejaba el ADN de sus conciertos en clubes. Un dato curioso: incluye la canción acelerada "Tear It Loose", donde colabora en el solo de guitarra "Fast" Eddie Clarke de Motörhead, evidenciando la admiración de Twisted Sister por el speed metal y cómo Ojeda/French podían medirse con guitarristas de bandas consagradas. El álbum, si bien no fue un éxito masivo en ese momento, estableció a Twisted Sister en la escena metalera como una banda seria. La prensa destacaba la feroz entrega del vocalista y la solidez del grupo. Especialmente Snider comenzó a llamar la atención por su carisma: componía todas las canciones (en Under the Blade ya figura como autor de todos los temas) y en vivo era un vendaval.
En 1983 firmaron con Atlantic Records y lanzaron su segundo disco, You Can’t Stop Rock ’n’ Roll. Aquí se notó la evolución de la banda con una producción más pulida: las contribuciones individuales de cada miembro se equilibraron para lograr canciones heavy pero accesibles. Dee Snider, como compositor principal, entregó himnos como "I Am (I'm Me)" y la propia "You Can’t Stop Rock ’n’ Roll", que capturaban el espíritu rebelde juvenil con frases simples y poderosas coreografías sonoras. Su influencia en el estilo lírico y de imagen fue enorme: Snider escribía letras sobre no someterse a la autoridad, divertirse sin complejos y hermandad rockera, temáticas que conectaron con la audiencia juvenil de los 80. Además, en esta época ya era claramente el portavoz de Twisted Sister en los medios –siendo el frontman, daba la mayoría de entrevistas, siempre en personaje, con su melena rubia, maquillaje recargado y voz ronca pero elocuente–.
Por su parte, Jay Jay French en este período se centró más en el rol de director musical y rítmico. En las grabaciones, French a menudo tocaba la guitarra rítmica base que sostiene la canción, dejando a Eddie Ojeda muchos solos; aun así, su aporte es fundamental: canciones como "The Kids Are Back" exhiben un riff inicial macizo marcado por French. También continuó haciendo coros (todos los miembros menos Snider solían participar en los coros de respuesta, tan característicos de Twisted Sister). French fue clave tras bambalinas: se encargaba de la administración, las finanzas y el manejo junto al equipo, asegurándose de que las giras y grabaciones se realizaran ordenadamente. Algunos lo consideraban el "cerebro empresarial" mientras Snider era el "corazón creativo".
Eddie "Fingers" Ojeda, en tanto, brilló durante el éxito comercial por sus solos de guitarra y su presencia en los vídeos musicales. Ojeda es un virtuoso discreto: sus solos no eran exhibiciones vacías, sino que servían a la canción con melodías memorables. Un buen ejemplo es el solo de "We're Not Gonna Take It" (1984), sencillo que se volvería el mayor éxito de la banda: aunque es relativamente sencillo técnicamente, Ojeda lo ejecuta con un tono limpio y sentido que lo hace pegadizo. En otras pistas como "Burn in Hell", demostró más técnica con fraseos rápidos. Además, Ojeda aportaba la armonía de twin guitars junto a French, reminiscentes de bandas como Thin Lizzy o Judas Priest. En vivo, Eddie se lucía con su guitarra personalizada de diana roja y negra, y aunque no era tan extrovertido verbalmente como Snider, interactuaba con el público con gestos y su distintiva sonrisa. Su estilo personal combinaba blues rock y metal, dando cierta calidez rockera clásica al sonido feroz de Twisted Sister. Cabe señalar que Ojeda también cantó algún tema en la carrera del grupo (por ejemplo, compartió voz en coros importantes y en los inicios pre-Snider llegó a cantar covers él mismo), demostrando su versatilidad.
Mark "The Animal" Mendoza representó el pilar de potencia. Durante los años de éxito, se consolidó como uno de los bajistas más contundentes del género. Usaba un bajo de 4 cuerdas afinado estándar pero con un amplificador estruendoso: su línea de bajo en la canción "The Price" (una balada power del álbum Stay Hungry) suena simple pero da solidez y profundidad emotiva; en contraste, en temas rápidos como "Don’t Let Me Down" su bajo retumba agresivo marcando el ritmo machacón junto al bombo. Mendoza tenía además un rol de “policía de la banda” –se le atribuía ser el más rudo y estricto–. En entrevistas han comentado que si alguien se desmadraba, Mark lo encaraba; su apodo provenía tanto de su forma de tocar como de su fuerte carácter. A nivel compositivo, aunque no escribía canciones enteras, se le reconoce contribuir con arreglos de bajos y algunas ideas rítmicas. También, gracias a su experiencia en estudio, más adelante sería productor de algunos proyectos del grupo (él mismo remezcló el álbum Under the Blade en 1985 para Atlantic, y coprodujo grabaciones futuras). Durante los conciertos de los 80, su presencia era intimidante: con chaqueta de moto, gafas oscuras y su cabello negro agitándose, encarnaba perfectamente al "tipo duro" de Twisted Sister al lado del desenfrenado Snider. La dinámica entre ambos era interesante: Snider hacía payasadas y hablaba sin parar, mientras Mendoza, serio y poderoso, respaldaba esa locura con base rítmica sólida. Esa química visual y musical gustaba al público.
Por último, A.J. Pero en la batería completaba la maquinaria. Su contribución en los álbumes You Can’t Stop Rock ’n’ Roll (1983) y sobre todo Stay Hungry (1984) fue esencial. Introdujo patrones de batería más diversos: por ejemplo, en "I Wanna Rock" lleva un ritmo sencillo de 4/4 pero con fills (redobles) explosivos en los momentos justos, acentuando el grito de "Rock!". En "We're Not Gonna Take It", su batería marca un compás marchoso casi infantil que invitaba a cantar, mostrando que sabía tocar menos cuando la canción lo requería (un atributo infravalorado en un baterista de metal). Contrariamente, en canciones como "Burn in Hell" demuestra su potencia con double bass drumming (uso de doble bombo) que añade tensión dramática. En directo, A.J. era famoso por hacer solos donde golpeaba enormes timbales y platillos China, demostrando destreza y showmanship. Su influencia en el sonido fue dar solidez y a la vez versatilidad: con un baterista inferior, Twisted Sister no habría podido transicionar tan cómodamente entre himnos lentos y piezas veloces. Es destacable que, según los miembros, la adición de A.J. Pero fue el paso definitivo que necesitaban para ser tomados en serio por las discográficas. Su profesionalismo y precisión en vivo convencieron a Atlantic Records de que Twisted Sister estaba lista para el estrellato.
El punto culminante llegó con Stay Hungry (1984), tercer álbum de estudio, que catapultó a Twisted Sister al mainstream. Fue un éxito multiplatino y convirtió a la banda en un fenómeno de la MTV gracias a los vídeos humorísticos de "We're Not Gonna Take It" e "I Wanna Rock". Aquí se vieron claramente los roles dentro de la banda: Dee Snider emergió como figura mediática líder, no sólo cantando sino también escribiendo guiones de los vídeos y protagonizándolos (en "I Wanna Rock" aparece caracterizado como estudiante rebelde y en "We're Not Gonna Take It" como varios personajes, mientras el actor Mark Metcalf interpreta al villano adulto autoritario). Snider, con su personalidad extrovertida, se convirtió en el portavoz ante el mundo –notoriamente, en 1985 testificó ante el Senado de EE.UU. oponiéndose a la censura musical promovida por la PMRC, dejando atónitos a los políticos con su apariencia glam y su elocuencia inteligente–. Por otro lado, Jay Jay French asumió un papel más gerencial, asegurándose de que la banda aprovechara bien su momento de gloria: coordinó giras mundiales y relaciones con el sello. French ha comentado que inicialmente Atlantic Records no los quería, pero tras el suceso de Stay Hungry, el presidente del sello le pidió disculpas y les prometió total apoyo, llegando a contratar al renombrado productor Tom Werman para ese disco. En el estudio, Werman pulió el sonido, pero el carácter de la banda provenía de sus miembros: el riff principal de "We're Not Gonna Take It" lo tocan French y Ojeda al unísono con sencillez hipnótica; los coros coreados ("No, we ain't gonna take it!") cuentan con Mendoza y Jay Jay gritando junto a Dee para dar efecto de multitud; y A.J. mantiene un compás accesible que permitió que la canción se volviera un éxito de radio. Si Stay Hungry funciona, es por ese equilibrio entre comercialidad y energía rockera aportado por todos.
La química interna durante estos años dorados parecía fuerte. Los miembros habían pasado por tanto juntos en los 70 que ahora disfrutaban del triunfo colectivo. En entrevistas de la época se les veía bromear: Snider era el más hablador y polémico; French, más diplomático; Mendoza intervenía con comentarios sarcásticos; Ojeda era tranquilo y A.J., bonachón. Sin embargo, no todo era perfecto. El repentino estrellato también trajo tensión: largas giras conllevan estrés y en 1985 la banda empezó a mostrar desgaste. Tras la gira mundial de Stay Hungry, Twisted Sister enfrentó el desafío de su siguiente disco. Cada miembro encaró ese reto de forma distinta: Snider insistía en mantener la creatividad fresca (empezó a componer nuevos temas rápidamente), French y Mendoza se preocuparon por la dirección musical y la imagen (¿deberían seguir con el maquillaje y humor o volverse más serios?), Ojeda y A.J. se centraron en tocar lo mejor posible el material nuevo. Esas diferencias saldrían a flote en el siguiente capítulo de la banda.
Conflictos, cambios y declive (1985–1987)
El éxito masivo comenzó a diluirse para Twisted Sister a partir de 1985, dando pie a conflictos internos y cambios de alineación significativos. Su cuarto álbum, Come Out and Play (1985), aunque obtuvo certificación de oro, no logró replicar la popularidad de Stay Hungry. Varios factores contribuyeron: el mercado musical cambiaba, MTV censuró su vídeo "Be Chrool to Your Scuel" (por contenido supuestamente gráfico, a pesar de contar con invitados estelares como Alice Cooper), y quizás la fórmula se percibió menos fresca. Musicalmente, Come Out and Play mostraba a la banda experimentando ligeramente (incluyeron un cover de "Leader of the Pack" de The Shangri-Las, añadiendo humor retro). Pero tras la gira de ese álbum –que tuvo menor asistencia y algunas cancelaciones– surgieron fisuras en el grupo.
El primer quiebre fue la salida del baterista A.J. Pero en 1986. A.J. decidió abandonar Twisted Sister para volver a tocar con su antigua banda local, Cities. Su partida tomó por sorpresa a muchos fans, pues él era parte integral del sonido. Si bien públicamente se dijo que se iba "para perseguir otros proyectos", es sabido que internamente había descontento. La banda venía de una agotadora gira y A.J. quizá no estaba conforme con la dirección más comercial que tomaba la música. También pudo influir la dinámica personal: tras años de cercanía, empezaban a surgir tensiones.
En cualquier caso, su salida marcó el fin de la formación clásica. Twisted Sister reclutó entonces a Joey "Seven" Franco como nuevo baterista en primavera de 1986. Franco era un músico muy competente, proveniente de la veterana banda neoyorquina Good Rats. Curiosamente su apodo "Seven" se debía a que era el séptimo baterista en la historia de Twisted Sister, lo que evidencia el historial inestable en ese puesto antes de consolidarse con A.J. Franco se adaptó bien técnicamente: en vivo podía tocar el repertorio clásico sin problemas, e incluso añadir su toque (es conocido por dominar también la percusión electrónica). Sin embargo, llegaba en un momento delicado.En paralelo, Dee Snider atravesaba su propia crisis creativa. Sintiendo que la banda estaba estancada, Snider compuso material nuevo en 1986 con la idea de lanzarse como solista. Escribió canciones más melódicas y orientadas al pop-metal imperante (estilo Bon Jovi, Poison, etc.), alejándose un poco del hard rock rudo de Under the Blade. Grabó maquetas con músicos de sesión e incluso experimentó con cajas de ritmos programadas por Joey Franco. La disquera Atlantic, no obstante, rechazó la idea de un álbum solitario de Snider y le exigió que ese material se lanzará bajo el nombre Twisted Sister. Esta decisión corporativa generó fricciones internas: los demás miembros se sintieron relegados, pues el disco se grabó prácticamente sin su participación instrumental real (aparte de Franco en la batería electrónica). A regañadientes, el quinto álbum de estudio se publicó como Love Is for Suckers en agosto de 1987, aunque esencialmente era un proyecto de Snider con producción de Beau Hill. En la portada figuraban Snider, French, Ojeda, Mendoza y Franco, pero la realidad es que la banda completa no tocó junta en esas sesiones. El sonido de Love Is for Suckers resultó mucho más comercial y pulido, con un estilo glam metal cercano al pop. Canciones como "Hot Love" tenían coros dulzones y video con los miembros sin maquillaje, presentados con ropa normal, lo cual impactó a los fans tradicionales. Muchos seguidores se sintieron decepcionados por este viraje estilístico tan marcado, sintiendo que la banda había perdido su filo rebelde.
Las tensiones llegaron al máximo tras la tibia recepción de Love Is for Suckers. Twisted Sister salió de gira ese otoño de 1987, pero la química no era la de antes. Jay Jay French luego comentó que básicamente en esa época "ya no éramos la misma banda". Mark Mendoza y Eddie Ojeda estaban descontentos por no haber tocado en el disco y por la dirección artística. Snider, por su parte, se sentía aislado creativamente y bajo presión de la discográfica. Finalmente, el 12 de octubre de 1987, Dee Snider tomó la decisión de abandonar la banda, apenas dos meses después del lanzamiento del álbum. Sin su líder y compositor, Twisted Sister se desintegró formalmente: en enero de 1988 anunciaron públicamente su disolución. Fue un final abrupto para una trayectoria tan luchada.
En retrospectiva, se identifican varios factores humanos en el declive: agotamiento tras años de giras intensas y la súbita fama; desacuerdos artísticos (Snider queriendo evolucionar a sonidos más comerciales contra el deseo de otros de mantener la crudeza metalera); y también problemas de comunicación. Snider admitiría después que se sentía incomprendido y que se aisló en sus decisiones, mientras que French, Mendoza y Ojeda quizás sentían no involucrarse más en la composición. Un reflejo de la ruptura es que tras separarse, cada miembro tomó rumbos distintos sin mucho contacto por un tiempo. Snider formó otras bandas (Desperado, Widowmaker) y se dedicó a proyectos como escribir la película de terror Strangeland. Eddie Ojeda tocó en grupos menores y dio clases de guitarra. Jay Jay French, desencantado, prácticamente dejó de actuar y se volvió manager y productor (ayudó a la banda Sevendust en sus inicios). Mark Mendoza probó suerte fugazmente en la banda de southern rock Blackfoot en 1988 y luego trabajó tras bastidores como productor. Joey Franco siguió colaborando con Snider en Widowmaker y haciendo sesiones de estudio. Y A.J. Pero, que se había ido un año antes, también tocó en proyectos locales y eventualmente se reunió con Snider para girar con un tributo llamado "SMF’s" en los 90. A finales de los 80, Twisted Sister había terminado con relaciones algo maltrechas. Como suele pasar, la falta de éxito del último álbum hizo que afloraran culpas y resentimientos. No obstante, el paso del tiempo iría curando esas heridas y permitiendo que los antiguos colegas recordarán lo especial de lo que lograron juntos.
Reunión y legado final (2001–2016)
Tras casi 14 años separados, los miembros clásicos de Twisted Sister volvieron a unir fuerzas a comienzos del nuevo milenio, reavivando su química para una última etapa que afianzó su legado. El primer indicio de reunión fue en 1998, cuando Dee Snider, Jay Jay French, Eddie Ojeda, Mark Mendoza y A.J. Pero grabaron juntos una nueva canción ("Heroes Are Hard to Find") para la banda sonora de la película Strangeland. Aunque en ese momento no hubo más actividad, el hielo se había roto entre ellos. La verdadera reunión en vivo ocurrió el 28 de noviembre de 2001 en el concierto benéfico New York Steel, organizado para recaudar fondos tras los atentados del 11-S. Twisted Sister aceptó tocar en ese evento especial y, con su alineación clásica completa sobre el escenario, demostraron que la magia seguía intacta. Aquella noche, la banda –que no actuaba junta desde 1987– sonó poderosa y entusiasmó al público metalero neoyorquino. Snider gritó al iniciar: "Bienvenidos, somos Twisted F**ing Sister y estamos de vuelta!*", recibiendo una ovación. Este éxito cimentó una reconciliación duradera: en 2003, Twisted Sister anunció oficialmente una reunión permanente con Snider, French, Ojeda, Mendoza y Pero, es decir, la formación más aclamada.
Durante los años 2003 a 2016, Twisted Sister se dedicó principalmente a presentaciones en vivo, capitalizando la nostalgia de fans antiguos y ganando nueva audiencia joven en festivales de metal alrededor del mundo. Volvieron a vestir su clásica indumentaria (aunque de forma algo renovada y con moderación en el maquillaje) y tocaron su repertorio ochentero con la energía intacta. Los roles dentro de la banda se reestablecieron de forma muy similar: Dee Snider, ya un veterano pero aún atlético, seguía siendo el frontman carismático y vocalista potente; interactuaba con el público con su acostumbrado humor –por ejemplo, regañando en broma a quienes los llamaban "una banda de los 80" y recordándoles que ellos empezaron en los 70–. Jay Jay French retomó su puesto a la guitarra rítmica y dirección de escenario; a sus 50 y tantos años mantenía su distintiva guitarra rosa y negro, y hablaba con madurez en entrevistas, a menudo enfatizando que la reunión era por los fans y el legado, no por dinero. Eddie Ojeda seguía aportando sus punteos y solos impecables; incluso lanzó en 2006 un álbum solista (Axes 2 Axes), mostrando su amor por la guitarra más allá de Twisted Sister, pero siempre dispuesto a compaginarlo con la banda. Mark Mendoza, más corpulento que nunca, sostenía el muro de sonido con su bajo –de hecho, en esta etapa fue fundamental en labores de producción: produjo el álbum Still Hungry (2004) y A Twisted Christmas (2006) del grupo–. A.J. Pero, feliz de reencontrarse con sus compañeros, recuperó su batería con el logo TS y tocó con la misma pegada. Cabe destacar que en la reunión Twisted Sister no intentó componer mucho material nuevo, entendiendo que su fortaleza era su catálogo clásico. No obstante, sí sacaron algunos discos curiosos: Still Hungry (2004) fue una regrabación del álbum Stay Hungry con sonido actualizado y más pesado, una idea impulsada por Snider y Mendoza para reivindicar cómo ellos querían que sonaran esas canciones (no tan pulidas como las produjo Werman originalmente). El resultado gustó a los fans acérrimos, pues tenía arreglos más agresivos. Luego lanzaron A Twisted Christmas en 2006, un divertido álbum navideño versionando villancicos al estilo metal, que mostró el lado jocoso de la banda y la gran voz de Snider adaptada incluso a clásicos como "Oh Come All Ye Faithful" (mezclada con riffs de "We're Not Gonna Take It" en broma). Estos proyectos evidencian que, ya sin presiones comerciales, Twisted Sister reunida se enfocaba en disfrutar y celebrar su legado.
Durante la gira de reunión, los lazos de amistad se estrecharon de nuevo. Los miembros solían comentar que ahora se apreciaban más unos a otros. Sin la juventud atolondrada de los 80, resolvieron viejos rencores: Snider y French, por ejemplo, llegaron a un entendimiento profundo –Snider reconoció la importancia de French como fundador, y French admitió que Twisted Sister nunca habría triunfado sin el genio creativo de Snider, un equilibrio que quizás no se dijeron lo suficiente en su momento. Mark Mendoza siguió siendo la voz franca, pero el humor y la madurez predominaban en la convivencia. Incluso se pudo ver a Snider y Mendoza compartiendo escenario con sonrisas, cuando en 1987 apenas se hablaban.
Tristemente, un acontecimiento trágico marcó el final de esta etapa: el 20 de marzo de 2015, el baterista A.J. Pero falleció de un infarto fulminante mientras giraba con la banda Adrenaline Mob. La muerte de Pero, de 55 años, sacudió enormemente a sus compañeros y fans. Twisted Sister perdió no solo a su baterista emblemático sino a un amigo entrañable. En su honor, la banda decidió que harían una última gira de despedida titulada "Forty and Fk It"** en 2016 (celebrando sus 40 años) y luego cesarían definitivamente actividades. Para poder realizar esa gira sin A.J., convocaron a un sustituto de lujo: Mike Portnoy, exbaterista de Dream Theater y admirador confeso de Twisted Sister, quien aceptó ocupar el puesto en los conciertos finales. Portnoy, aunque no miembro oficial en estudio, encajó muy bien en directo –aprendió todos los temas y les imprimió su toque técnico sin alterar la esencia; los demás incluso bromearon que A.J. sonreiría al ver a un virtuoso como Portnoy tocando "We're Not Gonna Take It" con ellos. La gira de despedida recorrió escenarios importantes, incluyendo festivales como Wacken Open Air 2016 en Alemania, donde la banda brindó shows memorables ante decenas de miles de espectadores. Finalmente, el 12 de noviembre de 2016, Twisted Sister ofreció su último concierto en el Corona Northside Festival en Monterrey, México. Fue una noche emotiva: Snider dedicó varias palabras a A.J. Pero, y cada integrante se despidió del público con agradecimientos.
Al concluir la presentación, los miembros se abrazaron en el escenario visiblemente conmovidos, poniendo fin a la historia activa de Twisted Sister. La relación entre ellos en ese punto era sólida y respetuosa. Si bien años después ha habido algunos roces (por ejemplo, en 2025 Mark Mendoza no participó en una breve reunión por "diferencias irreconciliables"), durante la disolución oficial en 2016 el sentimiento general fue de camaradería y orgullo compartido. Cada miembro pudo apreciar el aporte del otro en esa trayectoria única: French, el perseverante fundador; Snider, el explosivo creativo; Ojeda, el fiel escudero musical; Mendoza, la fuerza bruta y corazón heavy; A.J. Pero, el alma rítmica incansable; e incluso Franco, cuyo rol en 1987 y regreso para reuniones ocasionales demostró su cariño por la banda.
Conclusión
La historia de Twisted Sister es, en esencia, la historia de sus miembros y de cómo sus personalidades y talentos combinados forjaron algo más grande que ellos mismos. Cada integrante dejó una huella indeleble: desde los primeros miembros fundadores que sentaron las bases en los 70 (con Jay Jay French liderando a pesar de los choques con personajes como Michael O'Neill), pasando por la llegada providencial de Dee Snider que aportó canciones e identidad propia al grupo, la lealtad de Eddie Ojeda en las buenas y malas, la ferocidad de Mark Mendoza que endureció el sonido, hasta la contribución técnica y humana de A.J. Pero en consolidar el ritmo demoledor de la banda. Incluso los breves compañeros de viaje –como Tony Petri, cuya salida a The Plasmatics reflejó la interconexión de la escena; Ritchie Teeter y su bagaje punk; Joey Franco, que ayudó a sostener al grupo en el último tramo; o el efímero Walt Woodward III, que ensayó apenas tres días en 1982 antes de marcharse a Americade– desempeñaron su papel en la evolución de Twisted Sister. Los cambios de alineación a veces trajeron conflictos, pero también renovaciones estilísticas: por ejemplo, la entrada de Snider y Mendoza a finales de los 70 dio paso a un sonido más pesado; la salida de Pero en 1986 señaló el fin de una era; las reuniones del nuevo milenio permitieron redescubrir la química original y presentarla a nuevas generaciones.
En conjunto, Twisted Sister se destacó por una dinámica de grupo singular. Sus integrantes mantenían una disciplina sorprendente (sin excesos de drogas, algo inusual en bandas de rock ochenteras), lo cual les dio longevidad en su momento. Pero también eran grandes personajes: cinco hombres con maquillaje y ropa estridente que proyectaban rebeldía, aunque en el fondo fueran trabajadores serios de su oficio musical. Esa dualidad fue posible gracias a la confianza y complementariedad entre ellos. Hubo roces –como en cualquier familia de hermanos–, pero supieron resolverlos cuando importó. Y al final, se despidieron mutuamente con respeto y dejando tras de sí un legado imborrable en el heavy metal y la cultura pop (¿quién no reconoce el estribillo de "We're Not Gonna Take It"?).
Twisted Sister demostró que el todo es más que la suma de las partes: un grupo único nacido de las aportaciones individuales de todos sus miembros. Desde los bares de Long Island hasta encabezar festivales internacionales, la banda sobrevivió gracias al aporte específico de cada personalidad, adaptándose a los tiempos sin perder su esencia. Su historia, con triunfos y caídas, es reflejo de sus integrantes: luchadores, irreverentes, unidos por el amor al rock. Como dijo Dee Snider en una entrevista recordando los días de club: "Éramos unos don nadie con pintalabios y agallas, pero teníamos algo que los demás no –teníamos el uno al otro y no nos rendimos". Esa hermandad forjada a fuego entre los miembros de Twisted Sister es, en última instancia, la razón de su éxito y su perdurabilidad en la memoria colectiva.









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