ZEPPELIN ROCK: BUDDY GUY - Live at the Checkerboard Lounge Chicago 1979 (1988): CRÍTICA Review

viernes, 27 de febrero de 2026

BUDDY GUY - Live at the Checkerboard Lounge Chicago 1979 (1988): CRÍTICA Review

 


por Luther Blues (@73lutherblues)
del blog 101bluesllegar



Todo sea dicho. Es muy factible que el ámbito sea famoso por el encuentro casual entre el padrino del blues y sus majestades satánicas en una noctámbula jornada del 81, también por su afamado propietario que en ese entonces y como partícipe de la confluencia ha dicho en más de una oportunidad que jamás escuchó en toda la noche que la caja registradora emita algún ruido. Anécdotas aparte, vayamos a lo que concierne con esta grabación que data de dos años anteriores a los hechos mencionados.



Estando distanciado de los sellos importantes y los grandes festivales aposto todo al Checkerboard Lounge, pensaba que teniendo un recinto para él, podría acercar a las jóvenes promesas junto con los caídos en desgracias para mantener un poco de lumbre al distanciado gueto del sur de la ciudad. 

Persuadido por John Stedman de la JSP Records, decidió que una década sin registros en directos debía de terminar en el patio de su casa y con su publico más fiel.

Manteniendo casi la misma banda que lo acompañó en su aventura francesa de The Blues Giant para Isabel Records matriculó este fabuloso lp.

La obra en su debut como acetato fue bautizada The Dollar Done Fell y contó con un registro más amplio en su repertorio. Con los años venideros y la llegada del digital, las ediciones se fueron acortando como también material nuevo que se fue incluyendo, además de las diferentes tapas que fueron apareciendo en las posteriores ediciones, tanto en digipack como en la cajas acrílicas.



Como seguidor del compacto, mi copia recibió el nombre de Live At The Checkerboard Lounge, Chicago 1979 y con una portada del intérprete al aire libre que no condice en absoluto con el disco en fiel.

Mas allá de ese desliz, el disco es asombroso en todo aspecto, desde la intensidad funky hasta la distorsión mal llamada ¿hendrixiana? pasando por el lento pero conmovedor blues del artista en cuestión, todo es sublime, tan es así que las imperfecciones quedan de lado, como por ejemplo ese cruce dialéctico entre una mujer pasada de copas y el hombre de Lettsworth al promediar el reducido track numero siete de 6.40 minutos y que en el original consta de 16.

La motriz de este álbum hay que buscarlo en el repertorio, composiciones propias y dos standars fueron suficiente para realzar un testimonio impoluto de un protagonista que se la jugo entera, tomando una determinación tan arriesgada al plasmar este disco en los suburbios del Southside antes de que los turísticos clubes del norte de la city.

Buddy Guy en un segundo live tan formidable como el precedente y posteriores...

No hay comentarios:

Publicar un comentario