por Dani Matute (@dmatuteb)
Os sitúo. Pleno año del amor, París, invierno de 1967. El compositor francés Serge Gainsbourg y la actriz Brigitte Bardot tienen un affaire. A ver, sí, estaban liados y había cuernos de por medio. Pero eran franceses y tenían que ponerle un nombre más interesante. Por cierto, el propio Serge, eufórico por estar con el símbolo sexual más importante de todo su país, contabilizaba los días y ese affaire duró 86, concretamente. Venga, retomemos la historia. Una forma de calentarle la oreja a la Bardot fue prometerla componer la canción más bella de amor que se hubiese escrito jamás. Pero, es más, entre polvo y copa de champán fumando algún Gauloises, la convenció para grabar esa canción los dos juntos porque ambos debían cantar como si realmente se estuvieran haciendo el amor. A Brigitte aquello le pareció super excitante y se pusieron manos a la obra, el 10 de diciembre, en el estudio B de las salas de grabación de Barclay, en la parisiense Avenida Hoche. Aquí tenemos una de esas historias de “dicen que” pero sin pruebas: el ingeniero de sonido de aquella grabación, William Flageollet, dijo que tanto Serge como Brigitte se estuvieron masturbando para lograr gemidos y susurros sexuales lo más parecidos a la realidad. El arreglista de aquella grabación fue Michel Colombier, que años más tarde trabajó con Madonna en su Music, del 2000, y también en su tema de James Bond, “Die another day”.
Tanto Gainsbourg como Colombier reconocieron, sin vergüenza ninguna, que habían robado acordes y pasajes del “A whiter shade of pale” de Procol Harum, que había sido la canción del año en Francia: “Ellos (Procol Harum) han robado a Bach. Nosotros podemos robar a Procol Harum”. El título de canción y la letra, claro, estaban inspirados en una frase que Serge oyó decir a Salvador Dalí, para quien trabajaba su primera esposa: ”Picasso es español. Yo, también. Picasso es un genio. Yo, también. Picasso es comunista. Yo, tampoco”. Ésa era la idea de "Je t’aime… moi non plus" (“Te amo… yo tampoco”). El gran detalle significativo era haber compuesto una canción que era como la represión de no poder alcanzar nunca el amor físico hasta grados superlativos. El propio tabú del sexo. Esa letra está escrita como un auténtico diálogo entre dos amantes. Leed:
Je T'aime... Moi Non Plus
Je t'aime je t'aime
Oh oui je t'aime
Moi non plus
Oh mon amour
Comme la vague irrésolue
Je vais, je vais et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Entre tes reins
Et je me retiens
Je t'aime je t'aime
Oh oui je t'aime
Moi non plus
Oh mon amour
Tu es la vague, moi l'île nue
Tu vas, tu vas et tu viens
Entre mes reins
Tu vas et tu viens
Entre mes reins
Et je te rejoins
Je t'aime je t'aime
Oh oui je t'aime
Moi non plus
Oh mon amour
L'amour physique est sans issue
Je vais je vais et je viens
Entre tes reins
Je vais et je viens
Je me retiens
Non! Maintenant viens
Te Amo... yo Tampoco
Te amo Te amo
Oh, sí, te amo
Yo tampoco
Oh, mi amor
Como la ola sin resolver
Voy, voy y vengo
Entre tus caderas
Voy y vengo
Entre tus caderas (riñones)
Y me estoy reteniendo
Te amo Te amo
Oh, sí, te amo
Yo tampoco
Oh, mi amor
Tú eres la ola, yo soy la isla desnuda
Ve, ve y vienes
Entre mis caderas (riñones)
Vengan y vayan
Entre mis caderas (riñones)
Y me reuniré contigo
Te amo Te amo
Oh, sí, te amo
Yo tampoco
Oh, mi amor
El amor físico es un callejón sin salida
Me voy y ya voy
Entre tus caderas
Voy y vengo
Me estoy reteniendo
¡No! Ahora ven
Que sí, que la letra hoy en día se ruboriza si la ponen al lado de cualquier reguetón, pero en aquellas épocas, tenía su miga… sobre todo acompañada con los gemidos orgásmicos de sus cantantes.
Terminada la canción, se fueron a un famoso restaurante parisino para celebrarlo…O, mejor dicho, para que Serge pudiera pavonearse ante todo el mundo de que un tipo tan poco agraciado como él podía presumir de haber grabado y cantado una canción “para hacer el amor” con la Bardot, el mito erótico más importante de aquella Francia.
Al día siguiente, Radio Europe 1 radiaba el tema ante la sorpresa general. Mucha gente quedó escandalizada. Por la tarde, los abogados de Gunter Sachs, el marido corneado de Brigitte, habían amenazado con los tribunales a la emisora, mientras que Brigitte Bardot, ante semejante escándalo, le pedía encarecidamente a Serge que no publicara el disco. Gainsbourg aceptó la prohibición por amor a su musa…o por miedo a las represalias de Sachs. Pero fuera como fuese, aquello fue el final de esos 86 días de romance. Gainsbourg intentó convencer a otras cantantes como Mireille Darc y Valerie Lagrange para que grabasen las partes de BB. Quién más cerca estuvo fue Marianne Faithfull, pero por aquel entonces empezaba su relación con Mike Jagger y prefirió no arriesgarse a un posible malentendido con el Stone. Y aquí podría terminar la historia de la canción, al menos hasta 1986 cuando Bardot decidió publicar su versión, algo modificada.
Sin embargo, diez meses más tarde Gainsbourg protagonizaría el drama Slogan, de Pierre Gimblat, donde conoce a una joven actriz británica, 18 años menor que él, llamada Jane Birkin. Birkin ya era famosa por protagonizar el mayor escándalo cinematográfico del swing de Londres al mostrar el vello púbico, como modelo, en la película de Michelangelo Antonioni, Blow-Up (por cierto, película en la que aparecen los Yardbirds, donde por entonces se encuadraba Eric Clapton). Birkin estaba recientemente divorciada de John Barry (sí, el de las bandas sonoras de James Bond, Bailando con lobos, Memorias de África…) por mucho que Barry le había dedicado la banda sonora de la película Nacida libre, con la que ganó dos oscars. Pero aunque fuese el amor de su vida, a Barry le molaban más las faldas que dormir la siesta al lado de la chimea: Shirley Bassey, Charlotte Rampling, Ursula Andress, Catherine Deneuve, etc… Como buen depredador, Serge olió la sangre y acosó a su presa hasta conseguir conquistarla con viajes, cenas, bailes…Y justo un año después de la primera grabación de “Je t’aime…”, el 14 de diciembre del 68, Gainsbourg volvió al mismo estudio de grabación, esta vez acompañado de Birkin. Dicen que en esta ocasión no hubo tocamientos y que Jane Birkin cantó un tono más alto que Bardot: así todavía era más la voz de una niña. La eterna Lolita que Serge siempre llevaba en la cabeza. Esta vez, durante la grabación de las voces, Serge no necesitó masturbar a Jane. Ella hacía muy bien los gemidos, los espasmos, incluso improvisándolos. El siempre fanfarrón Gainsbourg lo desmintió a su manera, diciendo que si hubiesen grabado teniendo sexo hubiese sido un disco de larga duración. En esta ocasión el arreglista fue Arthur Greenslade, colaborador habitual de Barry, que cambió algunas armonías para mejorarlas, pero sin perder de vista en ningún momento el “A whiter shade of pale”. Aunque Gainsbourg era una de las grandes estrellas del sello Philips, la compañía tenía la experiencia del año anterior y publicó la canción en febrero de 1969 con un sello en el que decía que el disco estaba prohibido para menores de 21 años y ocultando su logo, sólo llevaba el de Fontana. El disco fue inmediatamente un escándalo y noticia en todo el mundo. Gainsbourg siempre decía que su mejor agente de publicidad iba a ser el Vaticano. Efectivamente, el primero en denunciar la canción y de calificarla de obscena fue ni más ni menos que L’Osservatore Romano’. Italia prohibió incluso su radiación, a partir del mes de agosto, excomulgando al ejecutivo que autorizó la publicación de la canción. Más tarde hasta Suecia, Brasil, Polonia y Portugal también la censuraron. Ante tanta presión, la Philips mundial cerró los ‘stocks’ del disco y, finalmente, lo retiró de la venta. En España, la censura actuó tarde. La firma Phonogram, solicitó los oportunos permisos al Ministerio de Información y Turismo para editar el disco. Y el funcionario, muy probablemente, no llegó a escucharlo; es decir, no supo de esos jadeos libidinosos de la cantante. Se limitó a leer el texto, que le pareció bien, inocente, incluso. Y dio el visto bueno, con el sello correspondiente. Lo que ocurrió después es que en pocas semanas se vendieron cien mil ejemplares. Vino pronto la protesta de algunos ciudadanos, como les decía al principio, y el ministro ordenó acto seguido la orden de prohibir la venta, retirando unos pocos ejemplares que pudieron encontrar. Si todavía quedaban alguno en las tiendas, sus vendedores los guardaban, como si fueran un pequeño tesoro. Lo prohibido siempre se valora. Temieron los directivos de Phonogram ser multados, y recurrieron a una treta: disculpándose ante el Ministerio, le informaron de que iban a editar una antología de música popular española, lo que a los rectores del turismo les pareció de perlas. Y no hubo siquiera advertencia alguna. Lo que sí imaginamos es que al funcionario despistado que autorizó al disco de marras le caería una buena.
Se llegaron a decir toda clase de calumnias. Que Jane tenía menos de 18 años, que “follaban” como elefantes… Pero nadie pudo impedir que a finales del verano "Je t’aime… moi non plus" hubiese vendido ya un millón de ejemplares. Jane dice que sus compatriotas, los ingleses, nunca entendieron bien la canción, pero fueron los que más la compraron. Fue la primera canción en la historia de las listas de éxitos inglesas que llegó al numero uno en otro idioma que no era el inglés. Estuvo en la listas durante 33 semanas y eso que fue prohibida. Los americanos no quisieron darle propaganda. Mercury Records y sus ejecutivos la calificaron de obscena, simplemente.
Serge Gainsbourg y Jane Birkin se casaron, tuvieron una hija y un matrimonio de 12 años. En 1973 el director Roger Vadim reunió en la película Si Don Juan fuese una mujer, a las dos protagonistas femeninas de esta historia: expuso a Brigitte y Jane desnudas con escenas de amor. Ni hablar del morbo que eso tuvo que generar en Serge. Además, también son las únicas supervivientes de toda esta historia. Los exmaridos y examantes que han aparecido en este tocho, han fallecido todos.
En realidad, el single que tengo en mi poder es una edición francesa, pero no la de Fontana, es de una discográfica llamada Disc’AZ. No tengo ni idea de por qué hay una discográfica distinta que lo publicase también en Francia. Me la llevé de casa de mi madre. No tengo ni idea de cómo la tenía ella porque en el año de publicación hacía algún tiempo que mi padre y ella se habían vuelto de su aventura laboral francesa. Imagino que algún regalo de mis tíos que se quedaron a vivir allí. La cara B es para el tema “Jane B”, música de ascensor totalmente prescindible.





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