by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)

Cuando salió este disco a la venta no sabía
que el nombre de la banda provenía de la canción homónima de los
Free de
Rodgers y
Kossoff. Tampoco había oído hablar nunca de
Eric Martin ni de
Pat Torpey, pero no me importaba. Era la banda de
Billy Sheehan con
Paul Gilbert... y con eso me bastaba. A
Sheehan lo conocía de su paso
por la banda de
David Lee Roth –con él grabó los
imprescindibles Eat’em and smile (ver) y Skyscraper (ver)– aunque también sabía de su pasado en
Talas. De hecho, sigo confiando en encontrarme algún día a precio de ganga su
Sink your teeth into that o incluso su aventura en el grupo
Thrasher en alguna feria
vinílica. Por soñar, no se pierde nada. Pero volvamos al grupo que nos
ocupa, los Mr. Big. Y aunque según la wikipedia,
Sheehan quería a
Steve Stevens, acabó llamando a Paul Gilbert, a quien yo ya conocía por sus discos con
Racer X Street lethal (ver) y Second heat. Total, que con este par al frente no necesitaba más para que me picase
el gusanillo. Sin embargo –presentados ya bajista y guitarrista–, estaría
feo no reconocer el valor del resto de integrantes del grupo, caso del
estupendo vocalista Eric Martin, con casi una década de carrera cuando
Sheehan le llamó, formando parte
de 415 o su propia banda. Y
Pat Torpey, por su parte, un músico con experiencia como batería mercenario tanto en
programas de televisión como en giras con
Belinda Carlisle, The Knack o el mismísimo
Robert Plant.
Total, que en 1988 los cuatro consiguen contrato con Atlantic y se meten en los californianos Fantasy studios de Berkeley con Kevin Elson como amo y señor del proyecto para alumbrar su primera obra cuyo track list es el que sigue:
A
Addicted to that rush
Wind me up
Merciless
Had enough
Blame it on my youth
B
Take a walk
Big love
How can you do what you do
Anything for you
Rock & Roll over
El disco comienza fuerte, con Addicted to that rush y su inicio tan a lo Sheehan, con Gilbert uniéndose a la fiesta antes de que entre Martin, con esa melodía que –no sé qué pensaréis– a mí me trae a la mente a Turner cantando Death alley driver. Completan el temazo varios duelos voz-bajo, voz-guitarra y bajo-guitarra. En fin, una estupenda carta de presentación de lo que viene después, un Wind me up que es otro estupendo hard rock con regusto a classic rock e incluso blues rock en el que la potente voz de Eric Martin lleva la voz cantante –qué redundancia más tonta– sobre unas líneas de bajo y guitarra adornadas con varias filigranas y una batería enérgica aunque de sonido algo plano, sin tonalidades para mi gusto. Le sigue Merciless, más de lo mismo, con Sheehan y Gilbert haciendo duetos con sus instrumentos y contagiando alegría, energía y un ánimo muy hardrockero. Tiene un buen solo, pero, en mi opinión, adolece de un estribillo demasiado repetitivo. Y ahora llega Had enough, con unas líneas de bajo que dan entrada al tema que más me gustaba cuando me compré el disco con veintidós añitos, una balada de melodía y coros pegadizos y todo un temazo con un solo estupendo de Gilbert, siempre arropado por las melodías al bajo de Sheehan. Y con Blame it on my youth termina la cara, todo un hard rock clásico con el sonido distintivo de la banda con una guitarra fabulosa aunque comedida –nada de shredding bombástico como en Racer X–, el bajo característico de Sheehan, la voz poderosa de Martin y esa batería efectiva pero sin destacar –no es Neal Peart precisamente– de Torpey.
Take a walk inicia con más de lo mismo la cara B, hard rock algo bluesy con el sonido que caracteriza el disco entero y precede a la más calmada Big love, un medio tiempo agradable y trufado de coros donde la presencia de Gilbert –excepto en el solo, conciso y perfecto– queda relegada al acompañamiento de la dupla Martin/Sheehan, verdaderos protagonistas del tema. How can you do what you do es un alegre hard pop rock que me recuerda en su riff un montón a Knucklebones del Skycraper de David Lee Roth, aunque al parecer Sheehan no participó en su composición. O quién sabe. Sea como sea, el tema es de lo más resultón y el solo de Gilbert es estupendo. La que sigue es Anything for you, otra balada, aunque en este caso no me provoca la misma sensación que la de la anterior cara. Con una producción limpia y una ejecución vocal e instrumental sin mácula, sin embargo me parece simple, repetitiva y falta de emoción. Pero qué sabré yo. Y Rock & Roll over pone fin al álbum con otro tema marca de la casa, con mucho protagonismo del bajo y la guitarra, un Martin muy entregado y estribillo pegadizo.
En definitiva, que no hace falta que yo lo diga, pero me parece que estamos ante un debut imprescindible que, en mi caso, me llevó a seguir los lanzamientos del grupo hasta su tercer Bump ahead antes de que perdiese el interés por ellos.
Antes de despedirme y a modo de anécdota, deciros que en 2021
Sheehan colgó en su cuenta de
Twitter esta foto para contar que aún conservaba la chistera y los
zapatos de la fotografía de la portada del debut de Mr. Big. Y es que
si este proyecto era de alguien, era del bajista.
@KingPiltrafilla

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