
Dejando a un lado la cuestión las idas y vueltas que ha dado en su carrera, si algo no se le puede negar a Enrique Bunbury es la capacidad que ha mostrado para siempre invitarnos a abrazar el presente. El tipo podría vivir de giras de reencuentro junto a Héroes del silencio, sin embargo, constantemente se ha negado a aquello y en cambio ha optado por un camino muchísimo más desafiante: el de la creación y el riesgo constante.
En dicho sentido convendría también admitir que el español se encuentra viviendo su momento creativo más regular y talentoso en al menos veinte años; así, como se lee. Desde hace un tiempo, el vocalista viene ganando experiencia y aprendiendo de los errores del pasado, sus discos han dejado de ser esos ensayos eternos, verborreicos y exagerados para lentamente ir adoptando posturas sobrias y reflexivas. En su ruta, lo más reciente fue el sólido Cuentas pendientes (2025), un trabajo donde predominó su fascinación por los sonidos latinos (algo que viene explorando desde Pequeño, allá por 1999), y bueno, este De un siglo anterior insiste en dicha senda, con la curiosidad de mejorar incluso la propuesta respecto a su antecesor, lo cual llama la atención considerando que el disco llega apenas un año más tarde. Pero insisto, que Bunbury anda tocadísimo...
Desde un comienzo, acá captamos por donde irán los tiros, medios tiempos y personales baladas en donde el vocalista vuelve a mirar hacia adentro, a reflexionar respecto al paso del tiempo, el fracaso y la necesidad de aprender del error. Bajo esta última idea es que el álbum abre en un tono bastante optimista mediante 'Creer que se puede creer' (el título anticipa) y la fantástica 'Brindis al sol', una de aquellas canciones dispuestas a vivir en nuestro subconsciente por siempre (y de esas el español vaya que tiene varias) gracias a la complicidad que sus fantásticas líneas ("¿Quién va a lloriquear por los años que pasan? / En la imagen que devuelve el espejo no te reconocerás...") encuentran entre arreglos de cuerdas sobrios pero llenos de magia. En la misma línea profunda que mira hacia el pasado para tomar impulso se mueve otra joya como 'La voz' ("Que más da cuanto te equivoques Siempre puedes echar marcha atrás / Regresar, completar el ciclo / Y quizás volver otra vez hasta el mismo lugar...") y delicadas piezas como 'La próxima vez no habrá próxima vez'.
El álbum ha sido grabado en su adorado México, y vaya que se nota. El perfume latinoamericano se huele todo el tiempo y se percibe con claridad en un sentido bolero como 'De un siglo anterior', donde realmente pareciese definirse entre líneas como "No hay más brújula que la convicción...", al meterle sabor a la cosa en 'Peor que como estamos (es difícil ya que estemos)', el tema más político y punzante de la lista, en los coqueteos con el tango en 'En el arcén' o la sentida 'Zamba para olvidar'. Bunbury claramente se ha empapado de estos sonidos, ha trabajado con múltiples músicos y seguro ha sabido escuchar, lo cual ha derivado en un trabajo que jamás suena a caricatura y muestra un notable crecimiento para un artista que vuelve acá a encontrar un punto altísimo en su carrera. Y ya van...




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