El disco, para mi gusto, es una joya sonora. Nueve temas interpretados con pasión, entrega y profesionalidad. Se nota que Moore disfrutó de todo esto, que logró su anhelo de sonar como sus ídolos de juventud. En la cara A escuchamos tres bombazos como Moving on, Walking by myself y Texas strut, con excelentes guitarras y una buenísima interpretación vocal. En esta última, por cierto, se juntan Moore, Airey, Daisley y Downey. Oh pretty woman, sin ser una versión demoledora, tiene su encanto con esa guitarra de Albert King y las trompetas. Y qué decir del tema, del baladón definitivo: Still got the blues. En la cara B suenan para abrir otros dos pelotazos con trompetas y saxo: Too tired, con Albert Collins, de Johnny "Guitar" Watson, y King of the blues. Sigue el clásico As the years go passing by, donde Gary está a la altura de la canción y Airey se sale con el Hammond, y cierra Midnight blues, otra sentida balada, profunda, con una guitarra fantástica. La producción del propio músico con Ian Taylor mantiene ese tono rock-blues muy equilibrado en todo momento. Para la versión cedé quedaron tres cortes: compuesta por George Harrison, That kind of woman; de Otis Rush, All your love; de Peter Green, Stop messin' around.
Siempre me gustó esa doble imagen de la portada y la contraportada. Los años pasan, la vida nos enseña, nos acaricia, nos revienta, nos hace felices, nos odia. Y la música está ahí. Cambian los formatos, cambian los estilos, cambian los lugares. Pero la música siempre está ahí. Y en estos días difíciles en los que vivimos poder recurrir a las canciones para respirar, para poder encontrar unos gramos extras de felicidad ayuda mucho. No sé cómo viven las personas que no son capaces de disfrutar, como yo, y como vosotros, creo, de la música en una dimensión tan profunda. Como este tipejo irlandés.







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