ZEPPELIN ROCK: Reseña del STILL GOT DE BLUES (1990) de Gary Moore

sábado, 27 de junio de 2026

Reseña del STILL GOT DE BLUES (1990) de Gary Moore

 

por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia


Tengo que decir, para empezar, que este disco marcó, para mí, un cambio, casi un susto. De ser una referencia en mis escuchas hard roqueras a aparecer con este rollo blues rock hubo un salto sonoro y anímico para el que no estaba avisado. Y eso que el bueno de Gary Moore se había encargado de soltar en cada entrevista que su rollo era otro y que su pasión por el blues había esperado demasiado tiempo. Avisado: aquí está. Había sido una década sudorosa para el guitarrista con miles de conciertos, grabaciones diversas y cierto éxito a ambos lados del Atlántico, el suficiente, al menos, para convertirse en un bien pagado del rollo guitarrero, lo suficiente para tener un buen contrato. Y Mr. Moore hizo el doble mortal con tirabuzón: se apartó del confortable paseo de escenarios y festivales roqueros y se metió de lleno en el turbio y complejo mundo del blues. Eso sí, apadrinado por dos monstruos como Albert Collins y Albert King. Al menos se tiró con paracaídas. Siguió, además, el guion de todo buen disco de blues de la época: mezcla canciones propias con versiones de clásicos, si puede ser conocidos. Compuso cinco temas y escogió cuatro para reinventar a su propio estilo. Además, no olvides un par de baladas sentidas, con mucho dolor. Y las clavó. Y la sección de viento, por favor, aquí está. Y una orquesta ya sería la bomba, pues la metemos también. ¿Olvidamos algo? Llamemos a unos amigos. Los nombrados Albert Collins y Albert King ponen sus guitarras al servicio de Gary; también aparece Don Airey con el Hammond y los teclados y ayuda a arreglar las canciones (la orquesta y los vientos); y se juntan unos viejos amigos, el gran Bob Daisley al bajo (Ozzy, Uriah Heep), Brian Downey (Thin Lizzy)  a la batería y Andy Pyle al bajo (Savoy Brown, The Kinks, Rod Stewart). ¿Qué puede salir mal?



El disco, para mi gusto, es una joya sonora. Nueve temas interpretados con pasión, entrega y profesionalidad. Se nota que Moore disfrutó de todo esto, que logró su anhelo de sonar como sus ídolos de juventud. En la cara A escuchamos tres bombazos como Moving on, Walking by myself y Texas strut, con excelentes guitarras y una buenísima interpretación vocal. En esta última, por cierto, se juntan Moore, Airey, Daisley y Downey. Oh pretty woman, sin ser una versión demoledora, tiene su encanto con esa guitarra de Albert King y las trompetas. Y qué decir del tema, del baladón definitivo: Still got the blues. En la cara B suenan para abrir otros dos pelotazos con trompetas y saxo: Too tired, con Albert Collins, de Johnny "Guitar" Watson, y King of the blues. Sigue el clásico As the years go passing by, donde Gary está a la altura de la canción y Airey se sale con el Hammond, y cierra Midnight blues, otra sentida balada, profunda, con una guitarra fantástica. La producción del propio músico con Ian Taylor mantiene ese tono rock-blues muy equilibrado en todo momento. Para la versión cedé quedaron tres cortes: compuesta por George Harrison, That kind of woman; de Otis Rush, All your love; de Peter Green, Stop messin' around.




Siempre me gustó esa doble imagen de la portada y la contraportada. Los años pasan, la vida nos enseña, nos acaricia, nos revienta, nos hace felices, nos odia. Y la música está ahí. Cambian los formatos, cambian los estilos, cambian los lugares. Pero la música siempre está ahí. Y en estos días difíciles en los que vivimos poder recurrir a las canciones para respirar, para poder encontrar unos gramos extras de felicidad ayuda mucho. No sé cómo viven las personas que no son capaces de disfrutar, como yo, y como vosotros, creo, de la música en una dimensión tan profunda. Como este tipejo irlandés. 



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