
En esas, el líder del grupo Domoto fallece repentinamente de un ataque al corazón. En la organización suenan varios nombres para sucederle: Masahiro Kurakawa, su mano derecha desde la fundación del grupo, Akimasa Koiso –uno de los cerebros del clan- y el más radical y joven Tatsuo Kakinuma. Y es precisamente este el que –por designación expresa del fallecido líder- hereda la jefatura. Sin embargo, una de sus primeras actuaciones consiste en crear el grupo Horyu y darle la capitanía del mismo a Kurakawa, una inteligente manera de tenerle contento. Pero Koiso no está dispuesto a dejar pasar tal afrenta y pone su ojo en Tamaki, quien en ausencia de su esposo ha doblado la fuerza de su clan, pidiéndole que le ayude a deponer a Kakinuma prometiéndole la jefatura del grupo Horyu para su marido. Sin embargo, Koiso no está por la labor de dejar demasiadas cosas al azar y encarga a su hombre de confianza que busque un asesino para que elimine a Kakinuma. Asimismo, comienza a hostigar a algunas de las familias de las mujeres de club de la prisión. Mientras, durante su estancia en Guam, Makoto es violada por un hombre con tres dragones tatuados en su espalda que no es otro que el lugarteniente de Koiso. A su regreso, los acontecimientos se suceden. Por un lado, Makoto –sin explicarle la verdad a su hermana- le dice que ha conocido a alguien en Guam y por ello no puede casarse con el novio que le ha buscado. Por otra parte, Kakinuma sufre un atentado y todos piensan que se trata de una venganza del grupo Horyu de Kurakawa. La verdad es que Sugita, el violador de Makoto, ha sido el ejecutor del plan de Koiso y cuando ella se entera, el yakuza la obliga a casarse con él. Con Kakinuma fuera de combate, el poder de Koiso se incrementa a fuerza de sangre y la fría Tamaki, involucrada en la guerra por el control del clan Domoto, tendrá que escoger entre la lealtad a la organización que representa en ausencia de su marido y sus sentimientos fraternales.
Amiguitos, si os gustan las películas de familias mafiosas, no os podéis perder esta fantástica película de Gosha –de quien Takashi Miike es un declarado admirador- que tuvo tanto éxito en Japón a mediados de los 80 que se convirtió en la primera de una larga serie de cintas.




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