por Dani Matute (@dmatuteb)
Merece la pena hablar de este tipo, y, fijaos, quizás no por este trabajo en concreto. Es más, posiblemente, este Emotinal marcó el inicio de la decadencia en su carrera. Voy a intentar, en cualquier caso, no ser excesivamente crítico con él. Vayamos al lío.
Nuestro austriaco protagonista estaba destinado a ser una estrella desde siempre. Le diagnosticaron un oído perfecto y lo aceptaron en el Conservatorio de Música de Viena, pero terminó abandonando para perseguir su sueño de convertirse en una superestrella internacional. Ya sabéis que lo consiguió: su “Rock me Amadeus” se convirtió en el primer tema cantado en alemán en llegar al número en las listas americanas. Poco tiempo antes los Nena, con su “99 Luftballons” se quedaron en el 2. Pero Falco hizo cima. Muchos lo consideran un one hit wonder quizás erróneamente, porque otros dos sencillos de aquel álbum, Falco 3, “Jeanny” y “Vienna Calling” también entraron en el top 20. Antes de esto, ya había conquistado las listas europeas de habla alemana con sencillos como “Der kommissar”, de su primer álbum Einzelhaft del 82. Y también en lengua inglesa porque la versión que hicieron los After the Fire también tuvo éxito en Europa y USA (un número 5) y la reina americana de las versiones de canciones europeas, Laura Branigan, también la incluyó entre sus adaptaciones al mercado estadounidense, cambiando hasta el título, “Deep in the dark”. Como diría Neil Tennat, de los Pet Shop Boys, Falco estaba en su “fase imperial”, ese momento en el tiempo en el que el artista está en la cima de su carrera comercial. Imaginad además cómo podría estar el ego de este caballero liderando las listas de medio mundo con pop (aunque hace rap no se me ocurre otra etiqueta para su música) cantado en alemán. En ese momento terminaba su contrato con GIG/Teldec (Telefunken/Decca), sus socios alemanes y en el extranjero A&M Records. Cuentan las malas lenguas que Richard Branson, de Virgin Records era un fan absoluto de Falco y tenía preparado un contrato estratosférico con una sola condición: quería conocer al artista en persona en Londres. Sin embargo, con Falco ignorando repetidamente las fechas para tal reunión, el trato finalmente quedó en nada. Es una de las muchas decisiones incomprensibles de Falco en este momento, este contrato le habría traído muchas ventajas y ayudado a su carrera. Las negociaciones con A&M, con una oferta mucho menor, tampoco prosperaron porque el fundador del sello, Herb Alpert, prohibía fumar en su mansión…y esa era una razón de peso para Falco para romper negociaciones. Al final el gato al agua se lo llevó Sire Records, propiedad de Warner, con un contrato para tres discos (aunque Teldec seguiría siendo su socio en Europa) anunciado así por su presidente: “Falco es uno de los artistas más creativos y significativos que ha surgido de Europa en muchos años, una superestrella de verdadera longevidad”. Tantas expectativas sólo pueden tener como resultado un batacazo. Como descarga de culpa para Falco, hay que decir que justo en este periodo su novia Isabella tuvo un bebé (que luego resultó que no era de Falco, sino del exmarido de Isabella, y Falco terminó desheredando a su hija poco antes de fallecer) y se centró en ello. Bueno, también que en aquellos años disfrutó de todas las ventajas del estrellato, saliendo con actrices y modelos, y desarrollando una adicción al alcohol y las drogas que lo llevó a tantos periodos de rehabilitación como álbumes de estudio. En fin, ya hemos fijado la situación en la que se gestó este disco. Pasemos a hablar de él, que como siga escribiendo, me sale un tocho mocho importante.
Falco volvió a recurrir a los productores de su anterior disco, los hermanos neerlandeses Bolland (los rockeros los recordarán por ser los autores del “In the army now” de los Status Quo) que también tuvieron un peso importante en la composición. Y esta es una de las razones de que este Emotional fuera un fracaso, a nivel comercial, de crítica y de escucha: muy poco de Falco en él y mucho de Bolland & Bolland, sobreproducción con arreglos muy elaborados, llenos de coristas y sintetizadores que imitan a la orquesta, lo que lleva a canciones excesivamente largas, minimizando la falconización, conduciendo a canciones mayormente aburridas aunque el estilo del disco es cálido y emotivo, con pinceladas de soul y blues, swing y jazz, momentos fríos y electrónicos y elementos pop. Exceso de estilos musicales, que como resultado da un disco demasiado irregular y sin identidad definida. Además, suena más serio, con menos humor, eso que hacía especiales las canciones de Falco, parece que el cantante está pero no está. El propio artista describió el disco como “un álbum conceptual yuppie altamente tecnocrático”.
El primer corte, que da título al disco, “Emotional” tiene aires de R&B romántico, aunque Falco se encarga de hacerlo suyo con su intensidad y gritos y frases como “Sé que la mujer que me aguanta aún no ha nacido, pero te pido que vengas al mundo". Fue el tercer sencillo, decisión cuando menos cuestionable, porque posiblemente era el idóneo como primer sencillo. El videoclip es un homenaje al programa especial de NBC de Elvis Presley, ’68 Comeback Speical. Este homenaje también se lleva a la portada de la versión del vinilo que os traigo. “Kamikaze Cappa (dedicated to Robert Cappa who died in indochina 1954)” es más electrónica y que tiene su aquel. Es un homenaje inspirado y líricamente interesante de la figura del famoso reportero gráfico de guerra, Robert Capa. En “Crime time” se juega con el swing y el jazz en un ambiente cinematográfico, casi como la banda sonora del Batman de Tim Burton. “Cowboyz and Indianz” es una declaración política en clave hip hop sobre la guerra fría: “Tiempos difíciles para los soviéticos/Porque el Tío Sam está jugando a Space Cadet”. Y para cerrar la cara A, “Coming home (Jeanny part 2, one year later)”, un intento de reproducir el éxito de la canción “Jeanny” de su anterior LP, que fue el single elegido cuando se publicó el disco y que lleva al máximo esa sobreproducción que se ha mencionado antes, demasiado ampulosa y llena de clichés que lastró el lanzamiento del trabajo.
Pasamos a la cara B. “The star of moon and sun” vuelve al soul y al blues con letras en inglés /alemán aunque excesivo el toque Rob y Ferdi Bolland (recordemos que, entre otros, estos señores produjeron a Samantha Fox y a nuestra Vicky Larraz). “Les nouveux riches” parece que va a usar el francés en sus letras pero no, seguimos con la mezcla alemán/inglés que tan bien le funcionó a Johann Hans Hötzel a lo largo de su carrera, con una melodía pegadiza con la moraleja de "los ricos deberían avergonzarse de sí mismos". Llegamos al primer single adelantado a la publicación del Lp, “The Sound of musik”, un tema funky en el que Falco se permite el lujo de samplear una parte del “Rapper’s delight” de los Sugarhill Gang. Junto con la que abre el LP, la mejor para mi. Cerramos con una carta de amor incoherente y sin sentido a la protagonista de Fuego en el cuerpo, Kathleen Turner, “The Kiss of Kathleen Turner”, cantada íntegramente en inglés excepto cuando se pone a recitar el nombre de localidades famosas.
El álbum se lanzó en octubre de 1986 simultáneamente en 32 países, una señal del statu quo que había alcanzado Falco. Tuvo muy buen resultado en los países de habla germana (número 1 en Austria y Alemania y 5 en Suiza) pero se estrelló en el mercado internacional. Las críticas fueron en el mismo sentido: mucho más duras en el resto del mundo que en su casa. Tras el éxito del anterior trabajo, Falco 3, y los singles lanzados de este LP, Falco se embarcó en una gran gira, que sólo llegó a Europa y Japón, cancelándose todas fechas americanas y australianas, posiblemente por el batacazo comercial de Emotional más que por sus distracciones familiares o su interés por protagonizar algún largometraje o serie.
Como hemos dicho, después de este disco su carrera enlazó un fracaso tras otro, exceptuando su dueto con Brigitte Nielsen, “Body next to body”. En 1998 tenía planeado una gran vuelta, con un nuevo álbum, pero un accidente contra un autobús mientras conducía su Mitsubishi Pajero en República Dominicana, acabó con su vida poco antes de cumplir los 41 años.





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