War in my mind fue el noveno disco en solitario de Beth Hart (súmenle otros tres con Joe Bonamassa). Esta señora ha cantado y colaborado con Slash y Jeff Beck también, por cierto. Le gustan las seis cuerdas, como atestigua Rub me for luck: "Tu guitarra es un corazón vibrante/si me tocas como a esa cosa/me harás brillar como un diamante". Porque, en realidad, nació para enloquecer a los hombres; eso confiesa en la inicial y fantástica Bad woman blues.
Beth tiene un doble juego en sus canciones. Por un lado, las letras y las interpretaciones más sexuales, como las anteriores, junto a otras más reflexivas, filosóficas incluso. En War in my mind comparte el vacío que siente en ocasiones, la negritud que todos tenemos en el alma, la soledad. En la final I need a hero confiesa la necesidad de ser rescatada, en ocasiones, cuando "hiero como mi padre" y "grito a mis demonios, pero ellos gritan más". En la preciosa Sister Dear se acuerda de su hermana, fallecida de SIDA a los veinte años de edad: "querida hermana/¿estás ahí?/quiero hablar contigo/en el teléfono, en casa, en la colina" para decirte que "sigo intentándolo/pero te quiero". Y la esperanza se asoma en Let it grow, con su crescendo delicioso "en todo corazón hay una semilla con una promesa de esperanza/déjala crecer".
Compone todas las canciones Beth Hart (algunas con colaboradores), canta y toca el piano. Lo produce Rob Cavallo (Green Day, Go Go Dolls, Eric Clapton, Linkin Park). El arte del álbum corre a cargo de Roy Kock con fotografías de Greg Watermann.
La edición en doble vinilo de color azul turquesa (o cobalto, yo qué sé) es preciosa. Carpeta gatefold con créditos, agradecimientos, letras, todo muy bien acabado. Y suena estupendamente.






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