sábado, 25 de marzo de 2017

Crónica de Popa Chubby en el Nova Jazz Cava de Terrassa, 18/03/2017: Review


por TheOutlaw76 (@TheOutlaw76)
del blog THE OUTLAW




Como no todos los bluesmen pueden ser del Delta del Mississippi, Theodore Joseph "Ted" Horowitz (alias Popa Chubby) nació en el neoyorkino barrio del Bronx. Quizás sea por eso que en sus composiciones encontramos vestigios de sonoridades tan dispares entre sí como el funk, el soul o incluso el rap. Eso sí, tomando siempre como referencia el blues. ¡Y de qué manera!


La Nova Jazz Cava presentaba un lleno diría que completo para ver al bueno de Popa. El orondo y simpático Popa salió a escena como quien no quiere la cosa. A pesar de que se pasó todo el concierto sentado, por razones más que evidentes de peso, esto no fue impedimento alguno para que la complicidad entre público y músico fuese casi inmediata. Popa es un tipo afable y dicharachero, que no paró de bromear y hacer partícipe al público.

Con tan solo extraer las primeras notas de su ajada Fender se veía venir que sería un gran concierto. Los solos de Popa son salvajes y afilados, pero también elegantes y refinados cuando el tema lo requiere. Con Wes Is More rindió homenaje a todo un Wes Montgomery, transportándonos a una sala de jazz del NY de los años 60s, mientras que con la incendiaria versión de Hey Joe parecía poseído por el espíritu del mismísimo Hendrix. Eso no está al alcance de cualquiera.

Popa venía respaldado por el batería y el bajista formando un power trio de alto voltaje.




Con The Catfish, el tema que da nombre a su último y muy recomendable disco, Popa nos puso a todos a bailar. Con Rock On Blues Man nos tocó el alma con unos punteos que eran puro sentimiento. A manos de Popa el blues suena peligroso y callejero, es lo que tiene criarse en el Bronx. Como él mismo asegura, “el peligro debe ser una parte real del blues y yo lo mantengo vivo”. Y no seré yo quien se lo discuta.

Antes de los bises, mandó a los músicos a descansar, pero él se quedó sobre el escenario porque quería hacernos un regalo. Nos invitó a todos a cantar con él y su guitarra una sentida versión del Allelujah de Leonard Cohen. Tras semejante comunión, Popa quiso que rindiésemos homenaje a otro profeta: Lemmy Kilminster. Así que todos participamos de un Ace Of Spades de lo más bluesero. Poco después le comunicaron que Chuck Berry había muerto… ¿y qué mejor manera de despedirlo que una pedazo de versión de su celebérrimo Johnny B.Good? Simplemente brutal.

Con una elegante versión instrumental de Over The Rainbow dio por finalizado un concierto de más de dos horas que se hicieron realmente cortas.

En un mundo justo, este hombre estaría compartiendo, por lo menos, la misma fama que Eric Clapton o Joe Bonamassa, por poner tan solo dos ejemplos. Lo suyo es pasión auténtica, y dio una lección magistral de blues pasado por su personal batidora, junto a un feeling y técnica realmente increíbles.

Como dijo Popa “Chuck Berry ha muerto, todos nosotros moriremos (excepto Keith Richards), pero Johnny B. Good vivirá para siempre”…. Como para siempre guardaré el buen recuerdo de una velada de auténtico lujo, una noche no solo de blues, sino de enorme celebración de la música.

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