ZEPPELIN ROCK: HISTORIA DEL ACENTO GRÁFICO O TILDE EN ESPAÑOL: ¿Desde cuándo se acentúan las palabras?

sábado, 18 de junio de 2022

HISTORIA DEL ACENTO GRÁFICO O TILDE EN ESPAÑOL: ¿Desde cuándo se acentúan las palabras?

 


ÁCS

La tilde o acento gráfico sirve en nuestro idioma para marcar la sílaba tónica de una palabra en función de determinadas reglas que obligan a poner tal tilde o no sobre la sílaba donde recae el golpe de voz. Igualmente existen reglas que de manera singular exigen el uso de la tilde en determinados monosílabos. No es el tema que nos ocupa, pero sí de dar cuenta del origen y evolución del uso del acento gráfico en español, signo del que algunas lenguas carecen, así como otras se sirven de distintos tipos.



Hay que comenzar diciendo que en las obras escritas en español o castellano anteriores al uso de la imprenta en nuestro país, en 1475, no se usaba la tilde. Tampoco se usó en las primeras obras impresas hasta bien entrado el siglo XVI y, aun así, no de forma generalizada, esto es, cuando nuestra lengua llevaba ya usándose unos siete siglos desde que por primera vez tomara forma en la escritura en las glosas silenses y emilianenses o, antes, en los cartularios de Valpuesta (hablamos de los siglos IX y X de nuestra era) y se generaliza en el siglo XIII, a rebufo aún del latín, que siguió sirviendo como lengua de cultura durante algunos siglos más. La tilde (en sus distintos tipos: aguda, grave o esdrújula) comenzó a usarse en la escritura griega en el siglo III a. C., mientras que el latín no adoptó su uso hasta fecha tardía: el siglo IV d. C. No viene ahora al caso explicar cómo se usó en una u otra lengua, pero, de cualquier manera, tenían, como ahora, un valor diferenciador de tipo prosódico.

Con el Renacimiento y la publicación (desde el siglo XV) de obras grecolatinas (reediciones), algunas lenguas fueron incorporando el uso de la tilde adaptándola a sus necesidades, siendo el italiano la primera lengua en que puede constatarse. A lo largo del siglo XVII el uso de la tilde en español comienza a generalizarse, imponiéndose de manera reglada y regular a partir del siglo XVIII, con la fundación del la Real Academia Española (1713), que da la imprenta su primera Ortografía para nuestra lengua en el año 1741.

Cabe señalar que en las primeras obras españolas de los siglos XVI y XVII en que comenzó a usarse la tilde, se optó por el acento grave (el que desciende de izquierda a derecha) (`), hoy en desuso en el español, mientras que el agudo (hoy común) y el circunflejo eran poco comunes. Tal acento grave se comenzó a usar solamente sobre la última sílaba de las palabras, con un motivo diacrítico, y, por lo general, en formas verbales agudas, en especial en la tercera persona del singular del pretérito indefinido, también llamado pretérito perfecto simple: hablò, dexè, etc., que podían confundirse con sus respectivas formas llanas. [Callamos otras peculiaridades que escapan a nuestro propósito sintetizador]. Por estos siglos, determinados lingüistas fueron publicado en sus tratados o gramáticas distintas propuestas para el uso de la tilde, inclinándose decididamente por el empleo solamente del acento agudo (´), que es el que se impone, desplazando y haciendo desaparecer al grave (`) y al circunflejo (^). 

De hecho, en el proemio al primer diccionario académico, el llamado Diccionario de autoridades, se apuesta por el uso del acento agudo salvo en la preposición à y en las conjunciones è, ò y ù, si bien en la primera Ortografía (1741) mencionada, se defiende el uso también en estas palabras, constituidas por una sola vocal, del acento agudo. El circunflejo, por su parte, se limita al uso en vocales que siguen a ch o x en cultismos en los que tales grafías no equivalían a che o jota (como era habitual entonces), sino a /k/ y /k + s/: monarchîa, exâmen...

En lo sucesivo, y hasta la última edición de su Ortografía (2010), la RAE fue ajustando las reglas de empleo de la tilde siguiendo el principio de economía lingüística, de modo que en esta última edición se fijaron nuevas propuestas que no dejaron de causar revuelo e inquietud en determinados ámbitos de la lingüística por no hablar de los educativos (por aquí puedes ver todos los artículos dedicados a la ortografía publicados en este blog).

[Para más información, remito a los apartados específicos dedicados en la última Ortografía de la RAE a esta cuestión ortográfica].

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