Amiguitos, imagen, fotografía –aunque peca de ser en gran parte oscura- y ambientación se unen en esta Chained para hacernos disfrutar de un mal rato –valga la aparente contradicción- asistiendo, no únicamente a los actos de Bob el taxista sino a las claves para conocer la razón por la que su cerebro se torció de una manera tan extrema. El único pero que le pongo a esta película palomitera del género serial killers es el giro argumental casi al final que pretende ser sorprendente e impactante –de hecho, no me lo imaginaba-, pero que resulta tan inverosímil como que Tim nunca haya intentado cargarse a Bob mientras este dormía, por ejemplo. Protagonizan la cinta Julia Ormond que -como Shannon Jardine-, repite con la hija de Lynch que ya las dirigió en Surveillance –segundo largometraje de la realizadora del que ya os di cuenta en este espacio- y el mencionado D’Onofrio, que también ha repetido con Jennifer en A fall from grace -actualmente en fase de preproducción- y que es un actor por el que siento especial debilidad y que lleva el peso de toda la obra. Completan el reparto principal Evan Bird y Eamon Farren interpretando a Tim en sus fases infantil y adolescente. Que no se os escape el particular homenaje que Jennifer le hace a su padre haciendo que Bob llame Rabbit al crío. En resumen, recomendada desde la vertiente visual y para los amantes de este tipo de historias y del trabajo de D’Onofrio, aunque para nada es una producción redonda al dejar –en mi opinión- demasiados cabos sueltos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario