viernes, 24 de mayo de 2019

LUBACK - The Deal (2019): Crítica del disco (EP)


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




Existen millones de ejemplos distintos de buenas noticias, así como infinitas maneras de anunciarlas. No obstante, desde el momento en que una buena noticia se traduce en el lanzamiento de nueva música por parte de una banda del nivel de Luback, la celebración camina de la mano de lo exponencial hasta alcanzar altas dosis de felicidad. En este caso, son cinco canciones contenidas en un EP que han titulado The Deal, y aunque ello conlleve a que el viaje se haga corto, la casa no repara en gastos de balas para disparar al optimismo.




La grabación, que acaba de salir del horno, apuesta por continuar en ese camino de ampliar horizontes musicalmente hablando, donde los únicos límites van a estar relacionados con lo relativo al espacio-tiempo. Tiempos nuevos y todo lo salvajes que usted quiera, pero grabar un disco en la actualidad representa para muchas bandas un papel que bien podría haber aprovechado William Shakespeare en Romeo y Julieta. Sea como fuere, ahondando en esa idea de seguir explorando en lo musical con las tablas que aportan los escenarios conquistados a lo largo de los últimos años, en esta nueva entrega la apuesta por afilar un poco más las guitarras es sinónimo claro de éxito. Con unos arreglos de cuerda cuidadosamente seleccionados para sumar y no restar, el sonido de estos cinco temas supone un nuevo paso al frente en la trayectoria de los Luback, precisamente, porque es lo más cercano a la experiencia de un directo del grupo – más que recomendable si no concibes la vida sin música – que han registrado en estudio hasta la fecha. Al lío.




The Deal abre el EP por todo lo alto, con unas guitarras desde la sala de máquinas que evolucionan hacia una tempestad en forma de peligroso rock and roll. Con una batería muy AC/DC, la evolución del tema en el puente desvela una de las facetas que suelen pasar más desapercibidas de Marcus Wilson: su capacidad descomunal para los arreglos. Tras la tormenta, llega la hora de bailar con el efectivo riff sobre el que se construye Pioneers, con una dosis bien dotada de optimismo y un fuerte aroma a hit que planea durante los tres minutos en los que Luback demostraron que el trono del pop también les sentaba bien. Después de la fiesta toca hacer frente a la resaca en My Home, con una melodía que encaja a la perfección con ese sentimiento que Queen definieron como “crazy little thing called love”. deliciosa canción donde conviven dos estados de ánimo del amor dentro del amor: hay sitio para un “you will always be my date”, pero también para “let’s have some beers, 537 could be enough to begin”. Imposible no sentirse un Lucky Man escuchando canciones como esa.

Canciones a las que me gusta clasificar como “de las que calientan el alma”, pero además canciones muy necesarias en unos tiempos donde una última conexión a veces adquiere más importancia que “this guitar, my family, some friends and you”. ¿De verdad hace falta algo más? Todos los elogios que reciba ese magistral cambio de ritmo se quedan cortos. Pero por si fuese poco, llega We Learn para poner la guinda a casi media hora de goce absoluto con la voz de Carmen Villaescusa, cuya voz sobrevuela el enorme tema acariciando las letras mientras Janis Joplin sonríe desde los infiernos de ese maravilloso invento llamado rock and roll. “We learn life’s a competition”, frase sumamente acertada en un mundo tan cruel y desigual como el de la música… o como el de la vida misma.

Canciones que dan vida para que la vida suene en canciones. Con grupos como Luback, es complicado diferenciar ambos conceptos.

Lucky Man
https://www.youtube.com/watch?v=IWjNI3aobf0

My Home
https://www.youtube.com/watch?v=sAimPRfy89M

We Learn
https://www.youtube.com/watch?v=Nvfrg7vuIyY

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