domingo, 5 de mayo de 2019

Las mejores películas de 1983 - Lo mejor del cine de ese año

El precio del poder.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC




Año muy discreto este 1983. Más cine distendido, pero también otro que lo es menos… y quizá por ello la cosa luce peor. Los directores destacados que aparecen, salvo alguna excepción, no entregan sus mejores obras, lo que provoca que el nivel medio de este año sea paradigmático y dé argumentos sobre el bajo nivel general de esta década. El cine de género puro sigue destacando.

Zelig.


Las mejores películas de 1983
(lo mejor del cine de ese año)


A NUESTROS AMORES, de Maurice Pialat. 

La sexualidad juvenil, los despertares y mucha natural improvisación en esta interesante cinta francesa.


BAJO EL FUEGO, de Roger Spottiswoode. 

Buena muestra de cine periodístico que reivindica la figura del corresponsal de guerra. Nolte en plena Revolución Sandinista en una cinta de denuncia bastante apreciable.


CARMEN, de Carlos Saura. 

Juego metalingüístico con la obra de Mèrimée como base, donde Saura recurre a su proverbial esteticismo para fundir la trágica historia con el flamenco.




CHRISTINE, de John Carpenter. 

King adaptado por Carpenter. Siendo lo que es, la dirección de Carpenter presenta dignidad a este mecanismo de terror que, seguramente, en otras manos hubiera caído en el ridículo. Digna.




EDUCANDO A RITA, de Lewis Gilbert. 

Basada en una obra teatral, tenemos una buena reflexión sobre nuevas oportunidades donde destacan las interpretaciones de Michael Caine y Julie Waters. En clave de comedia dramática, cumple son desenvoltura.


EL ANSIA, de Tony Scott. 

Particular acercamiento al tema vampírico de Tony Scott. En su alocado delirio, se convirtió en cinta de culto, con escenas turbadoras y morbosas. Lo mismo te encanta que te horroriza…




EL CRACK II, de José Luis Garci. 

No llega a la excelencia de la primera, pero es una digna secuela, llena de desencanto y fatalidad, de irremediable decepción, donde el gran Alfredo Landa vuelve a deslumbrar como el detective Germán Areta.


EL CUARTO HOMBRE, de Paul Verhoeven. 

Verhoeven sin depurar, excesivo y provocador en una intriga de tintes surrealistas con violencia, sexo, asesinatos, imágenes perturbadoras y mucho talento visual.


EL DINERO, de Robert Bresson. 

Sobre un relato breve de Tolstoi, Bresson muestra la degradación moral desde la falta de libertad y lo material. Un notable título del gran director francés.


EL PICO, de Eloy de la Iglesia. 

Un pequeño clásico del cine quinqui por parte de uno de sus grandes referentes. Popurrí excesivo lleno de drogas y sexo, pero también violencia, terrorismo, política… De todo un poco.




EL PRECIO DEL PODER, de Brian De Palma. 

Una de las obras más reivindicadas de De Palma. Sobre la novela de Armitage Trail, a su vez remake de la obra maestra de Howard Hawks de 1932, De Palma entrega un título que es pura furia vehemente. Una trama compleja, personajes ricos y retorcidos y una violencia desfasada que lo sobrevuela todo. Una espiral deslumbrante sobre el mundo del crimen, del hampa y la droga con un portentoso Al Pacino, que siendo también mafioso, poco tiene que ver con el contenido Michael Corleone que entregó a Coppola.


EL RETORNO DEL JEDI, de Richard Marquand. 

Conclusión a la trilogía original, la que de verdad creó un mito y ha influido en otros muchos universos que han ido llegando. Final a una trilogía legendaria y sin parangón, que supuso un antes y un después en el mundo del cine como quizá jamás haya otro. Es la más floja de las tres, incluso más que otras de las sagas que llegaron posteriormente, sobre todo por culpa de toda esa trama con los ewoks en la Luna de Endor, tan encantadores como insustanciales y prescindibles.




EL SENTIDO DE LA VIDA, de Terry Jones y Terry Gilliam. 

Otro clásico de culto de los Monty Python. Más deslavazada, al ser una colección de sketch más que otra cosa, pero con momentos de una lucidez y una hilaridad sublimes.




EL SUR, de Víctor Erice. 

Una de nuestras grandes películas en la época moderna. La infancia y la postguerra en un director que tiene auténticas joyas en su filmografía.




ELEGIDOS PARA GLORIA de Philip Kaufman. 

Una cinta entretenida y francamente bien realizada. Grandes interpretaciones en una historia sobre los primeros pasos en la carrera espacial. Un pequeño clásico.


ENTRE PILLOS ANDA DEL JUEGO, de John Landis. 

Comedia que tuvo cierta reputación en su día, aunque ahora se la valora menos. Su moraleja clasista y social es muy evidente, pero resulta también muy divertida gracias a los excelentes cómicos del elenco.


ESCARLATA Y NEGRO, de Jerry London. 

Interesante film sobre la figura del sacerdote Hugh O’Flaherty, que escondió y protegió a multitud de judíos y prisioneros de guerra huidos, así como a familiares de los partisanos italianos durante la 2ª Guerra Mundial. Protagonizada por Gregory Peck.




FELIZ NAVIDAD, MR. LAWRENCE, de Nagisa Ôshima. 

Choque de culturas en un campo de prisioneros japonés durante la 2ª Guerra Mundial. Relaciones de poder, la incontenible humanidad abriéndose camino, el horror de la guerra. Buen film.


GORKY PARK, de Michael Apted. 

Paradigmático título de espionaje durante la Guerra Fría, de esos que tanto proliferaron durante estos años. William Hurt y Lee Marvin lideran el reparto de este aceptable título.


HIROSHIMA, de Mori Masaki. 

Dura y triste cinta de animación, una animación que pretende suavizar la contundencia de su historia. Si os gustó o recordáis “La Tumba de las Luciérnagas”, esta os satisfará y os recordará a aquella.




HISTORIAS DE NAVIDAD, de Bob Clark. 

Exitosa comedia familiar de Clark, el director de Porky’s, francamente divertida y muy lograda con su variados ingredientes: la Navidad, la familia, una escopeta…


IMPACTO SÚBITO, de Clint Eastwood. 

Otra del detective Harry Callahan, en esta ocasión dirigida por el propio Eastwood. No es ninguna joya, pero sí eficaz y entretenida, lo que es suficiente.


JUEGOS DE GUERRA, de John Badham. 

Un clásico de culto que seguro que los que eran chavales en los 80 recordarán bien. Videojuegos, informáticos y el peligro de un holocausto nuclear. Matthew Broderick es el protagonista de esta entretenida cinta.




LA ANGUSTIA DEL MIEDO, de Gerald Kargl. 

Interesante y poco conocida cinta de terror que resultará atractiva a los fans del género. Realista, asfixiante y tensa, las peripecias de un asesino en serie acosando a una familia aislada donde una chica adolescente cuida a su madre enferma y su hermano con discapacidad intelectual les dará emociones fuertes.


LA BALADA DE NARAYAMA, de Shôhei Imamura. 

Extraordinaria cinta de Imamura que muestra con toda crudeza las tradiciones y valores del mundo rural en Japón. La vejez, el sexo, la pobreza, el aislamiento de lo rural… en una película sorprendente y fascinante.




LA FUERZA DEL CARIÑO, de James L. Brooks. 

Ejemplo del gran talento de Brooks para mezclar la comedia con el drama más potente. No fueron pocas las lágrimas que se derramaron con esta cinta, pero tampoco son pocas las sonrisas.


LA LEY DE LA CALLE, de Francis Ford Coppola. 

Obra maestra de Coppola que muestra con lirismo y una potencia alegórica y visual extraordinaria la vida de pequeños rebeldes sin causa ajenos al tiempo, temerosos del porvenir… Forma junto a “Rebeldes”, de este mismo año, un dúo excepcional sobre la juventud y la adolescencia.




LA SALA DE BAILE (EL BAILE), de Ettore Scola. 

Recorrido por los cambios sociales de los últimos 50 años por Francia a través del baile. Buen recurso el de Scola para mostrar esos cambios, las arbitrarias modas, lo que permanece…


LA ZONA MUERTA, de David Cronenberg. 

Cronenberg también adapta a King. Un buen film fantástico donde el director canadiense se controla y no cede a los excesos de obras anteriores, entregando esta inquietante película de intrigante historia y desarrollo.




LOS LOBOS NO LLORAN, de Carroll Ballard. 

Film aventurero y de supervivencia que se basa en hechos reales, apreciable en sus variados tonos y reivindicación de la naturaleza.


NOSTALGIA, de Andrei Tarkovsky. 

Ya se sabe que el director ruso no es para todos, pero aquí deja otra muestra de su personal maestría con una nueva e inabarcable joya. Para los que entienden que el cine no es solo prosa, que también puede ser poesía, aunque le llegue a menos gente.




NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS, de Irvin Kershner. 

Bond encarnado por última vez por Sean Connery. No es de las más brillantes, desde luego, pero Bond nunca amarga a los fans.


PAULINE EN LA PLAYA, de Éric Rohmer. 

La tercera de la serie “Comedias y proverbios” de Rohmer, y una de sus películas más sobresalientes. Sencilla, fascinante, encantadora, con el verano, los despertares y los descubrimientos, dentro del universo habitual de relaciones del cineasta, como elementos de placer.




PROYECTO BRAINSTORM, de Douglas Trumbull. 

Repite Christopher Walken con otra de Ciencia Ficción. Sin ser gran cosa, es disfrutable. Además, podemos ver a Natalie Wood en la que sería su última aparición en pantalla…




REBELDES, de Francis Ford Coppola. 

Menos valorada, pero más exitosa, tiene muchísimo fans. Bandas, adolescentes, rebeldía… tiene un estilo radicalmente distinto al de “La Ley de la Calle”, más realista y convencional. Dio, además, foco a una amplia selección de actores jóvenes que, en muchos casos, se harían estrellas durante la década: Tom Cruise, Matt Dillon, C. Thomas Howell, Ralph Macchio, Rob Lowe, Patrick Swayze, Emilio Estévez, Diane Lane…




REENCUENTRO, de Lawrence Kasdan. 

Uno de los grandes retratos sobre la amistad, la madurez, el crecimiento y los cambios generacionales. Uno de los mejores trabajos del Kasdan director, sin lugar a dudas.


THRILLER, de John Landis. 

El mítico videoclip que revolucionó el género, que cambió el concepto y la idea del videoclip y catapultó a la obra de Michael Jackson a cimas nunca antes transitadas. Es el disco más vendido de la historia.


TOTAL, de José Luis Cuerda. 

Mediometraje realizado para la televisión que iniciaría la trilogía del absurdo creada por Cuerda (“Amanece que no es poco” y “Así en el Cielo como en la Tierra” son las otras dos). Si os gusta su humor, seguro os satisfará.




UN TIPO GENIAL, de Bill Forsyth. 

Mark Knopfler pone música a esta encantadora comedia costumbrista que protagoniza Burt Lancaster. Muy agradable.


VERANO ASESINO, de Jean Becker. 

Original drama psicológico de venganza que plantea buenas reflexiones y pretende alejarse de lo manido. Una cinta de tinte feminista, que coge actualidad por el mismo hecho.


VIDEODROME, de David Cronenberg. 

Una de las películas más perturbadoras de Cronenberg, que repite aparición este año. Cinta de culto que no deja indiferente, de lúcidas y originales concepciones filosóficas y toques gore, en consonancia con el estilo del director. El concepto de “nueva carne” comienza a gestarse.




VIVAMENTE EL DOMINGO, de François Truffaut. 

Un Truffaut más ligero que puede recordar en cierto sentido a Hitchcock. Intriga y comedia bien integradas en esta simpática película.


Y LA NAVE VA, de Federico Fellini. 

Uno de los últimos films del maestro, una particular película, muy brillante, quizá de lo mejor de su última época en ese encierro en un transatlántico donde Fellini junta y mezcla al pedante mundo de la ópera con la realidad de la guerra (1ª Guerra Mundial) de unos refugiados serbios a los que deben recoger en su desesperada huida.




YENTL, de Barbra Streisand. 

El primer film que dirigió la Streisand, que además interpreta. Otro film en acertada clave feminista, un melodrama musical aceptable.


ZELIG, de Woody Allen. 

Obra maestra de Allen, llena de ingenio y originalidad, en el que el genio neoyorkino logra un icono en ese hombre sin personalidad, que debe desaparecer, desintegrarse, para convertirse en otro cualquiera que le permita ser aceptado. Maravillosa.

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