sábado, 27 de abril de 2019

JUDAS PRIEST - Defenders of the faith (1984): Crítica review


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia



Después del tremendo pelotazo sonoro que fue Screaming for vengeance, Judas Priest volvió a los estudios Ibiza Sound con su incombustible Tom Allom para grabar Defenders of the faith. Editado en 1984, se convirtió en un favorito de banda y fans y copó los directos de la siguiente gira. Vendió bien (fue número uno en España) hasta alcanzar el platino en Estados Unidos (actualmente supera los 4 millones en todo el mundo) y permitió a la banda montar una gira mastodóntica, con llenos espectaculares.



La banda la formaban Rob Halford, voceras, Glenn Tipton y K.K. Dowing, guitarras, Ian Hill, bajista, y Dave Holland, batera. Todas las canciones vienen firmadas por Halford, Tipton y Dowing, a excepción de la versión Some heads are gonna roll de Bob Halligan Jr. En lineas generales mantiene el áura de su anterior trabajo, pero comienzan a experimentar con sintetizadores y guitarras sintetizadas, lo que desarrollarían totalmente en el posterior Turbo. Curiosamente, al repasarlo para esta entrada, he tenido la sensación de que me llevaba de los sonidos más Screaming en las primeras canciones a otros más Turbo en las últimas.En la portada vemos a The Metallian, primo de The Hellion, que aparece en el Screaming, ambas creadas por Doug Johnson.




El álbum comienza con el pelotazo Freewheel burning, un tema rápido, con el sonido clásico de la doble guitarra armonizada, una sección rítmica demoledora y Rob reventando la pana. Una canción para autodefinirse: rápidos y furiosos nosotros cabalgamos el Universo. Se editó como primer single, rompedor, y se realizó el siguiente video-clip.

Continúa Jawbreaker (rompemandíbulas) con una historia corta sobre un tipo (¿un boxeador?) a punto de dar el golpe de gracia desde su rincón. Estructura similar a la canción anterior, trabajazo de nuevo del combo rítmico y una melodía vocal atronadora.

Rock hard ride free nos anticipa los sonidos venideros con una intro de guitarra inolvidable, de lo mejor del tema, y un estribillo sencillo pero con unos agudos tremendos. Muestra de los Judas ochenteros, incluso sonidos ya cercanos al Turbo.




The sentinel: bufff, hablamos de uno de mis temas favoritos de Judas, con una parte central impresionante y unas guitarras devastadoras. El estribillo, un hit coreable en cualquier concierto.

Después nos echamos encima la “canción de amor” del álbum. Love bites, con esa mezcla de ritmo bit-pop y la guitarra entrando a contratiempo, con la voz tan característica, posee un encanto extraño, un tanto hipnótico. Una forma de declararse bastante sexual.

La canción más polémica en su época fue Eat me alive, una canción sobre felaciones que fue criticada en Estados Unidos. En lo musical, una de las ¿flojitas? basada en un riff machacón muy de la época, una estructura sencilla y un trabajo solista correcto pero sin deslumbrar. La única que por entonces no incluyeron en los directos.




Como segundo single la compañía se decantó por Some heads are gonna roll. Los sintetizadores se dejan oír más en este tema aunque no carece de fuerza ni de un buen guitarreo. Halford (y la banda en general) está más comedido y no se luce con sus agudos como en otros temas.

Volvemos al sonido Judas clásico con Night comes down aunque manteniendo los sintetizadores (en segundo plano); estupendo el bajo de Hill manteniendo el fondo del tema. Estribillo fabuloso, solo a dos guitarras y un final glorioso.

Terminamos con la dupla Heavy duty/Defenders of the faith. La banda solía tocar los dos temas unidos en directo dando un aire algo más ruidoso a ambas. Canciones para cantar a pleno pulmón.



2 comentarios:

  1. soy fan fan pero superfan de Judas Priest y este es el disco que menos pongo,no porque no sea bueno si no ,desde que salio tiene algo que nunca me apetece escucharlo

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    1. ¡Por las barbas de Rob Halford! Míratelo. (en fin, no sé, habrá que consultarlo a Cuarto Milenio). ;)

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