viernes, 5 de octubre de 2018

Paul McCartney - Egypt Station (2018): Crítica review



Por Esteban Martínez (@EMartineC)




Me veo en la obligación de decir que, si el mundo fuera justo, debería colocar dentro de unas décadas a Paul McCartney en el lugar que merece, no solo como un histórico exbeatle, sino como uno de los compositores, en cuanto a música pop se refiere, más grandes de la historia. En la espalda del inglés se sostiene aún el mito de una de las bandas más influyentes en nuestra historia contemporánea, claro que sí, pero también junto a él se continúa desarrollando una discografía en solitario enorme, que particularmente durante estas últimas dos décadas ha brillado de manera única... Esto pese a que Egypt Station, su más reciente entrega, no se acerque a las cotas alcanzadas en el pasado.



Alguna vez, dentro de este mismo blog, creo haber mencionado que hasta comienzos de este siglo McCartney nos tenía acostumbrados a lanzar "una obra maestra por década", regla que con ciertos matices continúa vigente. Y es que durante estos últimos veinte años el cantautor inglés nos ha regalado tres discos de enorme factura, como fueron Chaos and creation in the backyard (2005) + Memory almost full (2007) y años más tarde New (2013), álbumes acompañados por obras "de momentos" como fueron Driving rain (2001) y donde también se enmarcaría este Egypt station, dos discos que, curiosamente, pese a contar con casi veinte años de distancia entre sus lanzamientos poseen elementos comunes: un exceso de temas y ganas de querer abarcarlo todo. Particularmente, en esta ocasión nos encontramos frente a una hora de música a la que fácilmente le sobran veinte minutos.




A destacar en esta ocasión toda la primera mitad del disco y el cierre de este, ahí funcionan los arranques melancólicos sobre el piano en 'I don't know' (escucharla y no sentir que su música continúa siendo un regalo resulta inevitable) y con guitarra acústica en 'Happy with you', el rock de 'Who cares' o 'Caesar rock', el pop marca de la casa de 'Come on to me', la contagiosa 'Fuh you' (¡qué buen coro!) o la simpática 'Back in Brazil', además de ese cierre creativamente inquieto que representan los casi quince minutos que en conjunto arman 'Despite repeated warnings' + 'Hunt you down/Naked/C-link'. Y bueno, ese debió ser el disco, ocho a diez temas y todos felices a casa, sin embargo, en el afán de entregar un concepto (el del paso por diversas estaciones) el álbum acaba entregando una sección media que poco aporta y redunda demasiado entre medios tiempos y baladas que como conjunto se vuelven en exceso pesadas, restando a un disco que comienza muy bien para luego entramparse y en la recta final volver a despegar.




Nos quedamos así frente a un Egypt station que regala momentos, ninguno ciertamente a la altura de trabajado en New (con McCartney no es necesario ir tan lejos para encontrar grandiosas canciones), que al menos logran dar muestras de un artista que aún muestra plenas facultades para marcar una sonrisa de satisfacción en nuestros rostros.



1 comentario:

  1. es una buena noticia siempre un álbum de Paul... y aunque mantenga el nivel unas canciones es suficiente...

    siempre mi preferido será John pero valoremos a este hombre! ja... saludos...

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