lunes, 15 de octubre de 2018

Omnium Gatherum - The Burning Cold (2018): Crítica review


por Marco Antón (@Antoncastle66)



Las contradicciones tienen poco lugar en los campos de la investigación lógica, pero en el ámbito de las artes es a menudo como se produce la innovación y, en última instancia, como nace la música más estéticamente poderosa. Podría decirse que la paradoja más flagrante que surgió del género del metal fue la cepa melódica del death metal, que surgió por primera vez en Suecia a mediados de la década de 1990, centrándose en el famoso “Gothenburg three” en At The Gates, Dark Tranquility e In Flames. El estilo esencialmente tomó la rebelión atonal y el carácter brutal que se libró de la escena extrema del thrash metal y convirtió muchas de sus convenciones aceptadas en su creación, manteniendo todo el tiempo un aspecto del estilo original. Casi inmediatamente después del lanzamiento de los álbumes emblemáticos de dichas bandas, así sucede con Northern, Children Of Bodom, Insomnium y los que aquí reseñamos.



Al igual que con las bandas suecas notables, hubo un fuerte grado de diversidad en el enfoque entre la multitud de la escena finlandesa, formando un verdadero espectro de posibilidades dentro de la expresión generalmente dominada por la tonada triste y consonante del estilo que tocan. Se podría decir que Omnium Gatherum tomó los enfoques más matizados y eclécticos, fusionando el carácter impactado, basado en el poder y golpeó de notas por ejemplo de los Kalmah con los paisajes atmosféricos y espaciales atribuidos a los Insomnium. Con el paso del tiempo, han demostrado estar entre los pioneros más consistentes de la escena finlandesa, a excepción de un cambio en los vocalistas principales antes del lanzamiento de “Stuck Here On Snakes Way”, que brindó un mayor grado de gravedad y profundidad a su sonido con la entrada del frontman Jukka Pelkonen, completan el sexteto Markus Vanhala y Joonas Koto en las guitarras, el maestro de los teclados Aapo Koivisto, Erkki Silvennoinen en el bajo y Tuomo Latvala en la batería. En años recientes, como es la tendencia común entre las bandas últimamente los músicos de otras bandas forman sus proyectos y terminan siendo mejores que sus bandas originales, éste es el caso. Pasando a lo musical las cosas comienzan con una ola de arpegios sinfónicos sobre un breve preludio instrumental; es reconfortante ver que Omnium Gatherum adopta un enfoque más sutil para comenzar las cosas y construir gradualmente un rugido climático. En una especie de libro de cuentos que incluye la portada y la contraportada obligatorias, el título del álbum se divide en dos canciones en "The Burning" y "Cold", siendo la primera una brillante muestra de denso trabajo de teclado y guitarra que se realiza en un arrastre parecido a la fatalidad, mientras que este último se mueve un poco más rápido y cierra el álbum de una manera triste y parecida a una balada con el mismo material temático en la parte frontal y central. La rica textura que está imbuida en “The Fearless Entity” y “Be the Sky” en éstas canciones a través de una mezcla diversa de cuerdas sintetizadas, si bien la exposición y el desenlace de esta colección de canciones presentan un tema singular que es una belleza del death metal melódico, salvo por las partes móviles que lo rodean, el cuerpo contenido entre ellas es completamente disfrutable con esos riff que se te van a quedar en la cabeza. Los monstruosos riffs de alto octanaje como "Gods Go First", "Refining Fire" y "Over The Battlefield" pasan gran parte de su tiempo batiendo y destrozando de una manera que recuerda a las ofertas más agresivas de Kalmah y Arch Enemy, tomando breves momentos de la batería caótica, el vocal está arropado por teclado y los elementos vocales limpios ocasionales que incorporan ese tipo de vibración casi post-rock que a menudo impregna las recientes ofertas de Insomnium hacen un verdadero disfrute las canciones de éste subgénero que ha tomado el lugar del legendario sonido “Gothemburg” ya mencionado.




En el otro extremo del espectro son de ritmo más lento, a primera vista, la representación de un montón de calaveras en medio de lo que parece una noche de verano debajo de un gran olmo puede parecer irónica para un álbum que implica la escarcha ardiente de una tormenta de invierno, pero en última instancia es la imagen más adecuada para adornar un álbum que equilibra niveles de calor auditivo y frío de manera igualitaria. No, incluso la contradicción de que la muerte esté rodeada por la estación de la vida es apropiada aquí, ya que existe una cualidad de bella y bestia en acción entre la pantalla vocal sombría y mordaz y la consonancia pura de los instrumentos circundantes que parecen coexistir en armonía mientras se cancelan entre sí. Maneja todo esto mientras viene en mi mente una colección de 11 himnos compactos de éste disco que son lo suficientemente accesibles para brindar al oyente una gratificación instantánea, en lugar de obligar a las audiencias continuas para que florezcan completamente. Aquí todo el álbum te atrapará de principio a fin sin dudarlo. ¿Qué esperas para escucharlo? te estás perdiendo uno de los mejores discos del 2018 que ya puso la mano en alto para señalar que en Finlandia las cosas se siguen contemplando para ofrecer calidad.



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