martes, 2 de octubre de 2018

Crítica de la película "Christine" (John Carpenter, 1983): Review



por Möbius el Crononauta




Perdonad que os pregunte. ¿Hay algo más americano que el amor de un yanqui por su coche? Hamburguesas, rock, coca-cola, armas, Playboy... simplemente es algo intrínseco a ellos, como aquí la siesta y las fiestas de las pueblos. Allí miman sus coches, aquí tenemos pueblos on flames. Claro que si aquí tenemos Puerto Urraco, allí también tienen lo suyo: Christine.




La verdad, habría que ser muy burro para descalabrar una peli que empieza con el "Bad to the Bone" de George Thorogood. Por suerte en la silla de director se sentaba John Carpenter, que es un hombre que cuando no se pierde en su mundo sabe lo que se hace, y Christine es un pequeño clásico del terror 80s, con ese regusto especial que dejan las adaptaciones cinematográficas del inevitable Stephen King. Y la secuencia inicial de Christine, el coche, haciendo de las suyas en la cadena de montaje en Detroit ya engancha lo suyo.




En fin Christine es un film de terror con buenas escenas, pocas pretensiones salvo la de entretener con una linda historia de un coche más alocado que Herbie, sustillos, y música de los 50 (¡Little Richard! ¡Buddy Holly!). Como buena y sencilla peli de terror de la época, los personajes no se cuestionan demasiado las cosas, y acaban lanzando sus sospechas rápidamente sobre el coche. Pero bueno, ¿acaso le buscaremos las tres ruedas al Plymouth? Qué importa eso. Lo esencial es dejarse llevar por la transformación del amigo Arnie (el prota) de mini-Stephen King adolescente a duro greaser cincuentero, mientras de paso se venga de uno de los bullies de instituto más agitanados de la historia de Hollywood. Y además, qué carajo, esos coches eran tan bonitos... en Cuba no saben la suerte que tienen. Para según qué, claro.




Pues eso, que si queréis entretenimiento motorizado, echaos Christine a la quijotera. Porque llega un momento, queridos ladrones, en que las joyas dejan de brillar, el oro pierde su lustre, y el salón del trono se torna prisión, y todo lo que queda es el amor de un nerd por su coche psicótico.

Aunque no sé, la perspectiva de tener un coche cuya radio sólo escupa doo-wop y rock de los 50 no es tan mala idea...



1 comentario:

  1. Recuerdo esta película. Carpenter hizo un buen trabajo con la historia. Es para recomendar.

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