jueves, 10 de septiembre de 2015

Crítica de "Tommy Barón" (Barón Rojo, 2013)



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)



"¡Pero esto qué es?" La celebre frase con que pillaron a Matías Prats hace unos años se hace necesaria y comprensible tras, o mejor dicho, durante la escucha de este disco de Barón Rojo.

Y lo es, como en aquella celebre ocasión, en el sentido negativo de la expresión, y lo digo porque lo tengo que decir, con dolor, con dolor porque uno es fan del Barón y lo es desde adolescente, porque con los años el que suscribe a disfrutado de no pocos conciertos de estos tíos, y si bien, discográficamente nunca han igualado aquellos años dorados de "Larga Vida al Rock and Roll", "Volumen Brutal", "Metalmorfosis" e incluso "En un Lugar de la Marcha", lo cierto es que encima del escenario siempre han demostrado una maestría que hace creer que los días de "Barón al Rojo Vivo" siguen instalados en los huesos y en el corazón de los hermanos de Castro, tal era la intensidad de su sonido en directo a pesar del paso de los años.


Y la culpa es mía, que cuando me enteré de que los Barones estaban metidos en este proyecto, me juré una y mil veces que no lo escucharía aunque mi vida dependiera de ello, para ahorrarme disgustos...pues bien, del dicho al hecho hay un trecho y aquí estoy, comentando un hecho que era consumado antes de realizarse.

Pero es que uno encima es fan de The Who, y para mas inri, tiene auténtica devoción por Tommy, incluso la película me gusta, y eso reconozco que tiene su dosis de mérito mezclado con ceguera propia de fan adolescente descerebrado.

Lo que quiero decir es que ambas realidades se juntan, cual conjuntos binarios superponiéndose y creando así un espacio, una intersección donde habitan ambas realidades...ese espacio intersecto es en el que creo que puedo habitar y comprobar que es donde la labor de Barón Rojo queda no solo en entredicho, sino casi en ridículo.



Tommy es una obra de enjundia, psicodélica al extremo, no es sencilla, ni siquiera lo es para el oyente seguidor de los británicos, la música es por momentos densa y opresiva, pero las melodías son fluidas y dulces, de fácil seguimiento superficial.

La trama es complicada, demasiado empapada de sentimiento épico-filosófico, con una carga litúrgica en ocasiones absurda, con una excesiva dosis de metafísica casi oriental...todo esto influye, como es lógico, en la letra de las canciones, pues al tratarse de una opera-rock, porque Tommy, no lo olvidemos, es una ópera rock, influye digo, en el texto de las canciones que resultan, escuchadas en los días actuales, un compendio de situaciones estrambóticas de infantil sentido metafísico y pseudo-filosófico. Por todo ello resulta aún mas incomprensible el interés de plasmar este deslate argumental en castellano.

Pues lo hacen, y no seré yo el que diga que lo hacen mal, o poco fiel al original, pero la carga ridícula e intensa no se la quita nadie, y hoy por hoy, este tipo de historias no funciona, no funciona ni de coña.

En cuanto al sonido, Barón Rojo intentan llevarlo lo mas cerca de sus dominios sónicos, el intento es sincero y bienintencionado, no me cabe duda, pero es que sónicamente tampoco es una obra que "case" demasiado con esa suerte de heavyrock-urbano que siempre han practicado los madrileños, pero estos, profesionales donde los haya, han intentado que la partitura de Townshend suene a Barón sin dejar de sonar a The Who, que suene a siglo XXI, sin dejar de sonar a pleno verano psicodélico californiano, con sus aciertos y equivocaciones, que es precisamente, esa mezcla, la que hizo del sonido lisérgico algo adictivo, magnético y embaucador.

Francamente, no hay un solo corte que me convenza, innecesarios muchos de los arreglos, lo mismo en algunos momentos crees estar escuchando a los Queen de Flash Gordon, que a uno de esos grupos que se dedican al falso folk irlandés, pero que es pop barato y simplón, secciones instrumentales excesivamente largas y repetitivas, otras demasiado pretenciosas, y la mayoría, rutinarias, predecibles y poco apropiadas.

Esfuerzo baldío, que además no soporta la comparación con el original ni un solo minuto y que deja en un lugar bastante incomodo la credibilidad como banda de Barón Rojo, algo que después de mas de treinta años de carrera no debería ocurrir ni en bromas, pero que a golpe de galleta sonora, desmigada en la partitura original y perdida en la arena del desierto ocurre.

No os voy a pedir que lo escuchéis, y menos si tenéis, como es mi caso, aprecio por la banda reina del heavy en España, pues aquí ni su capacidad como músicos les consigue salvar, algún solo guitarrero de Armando y poco más...



Fallo que espero sepan reparar en su próxima entrega, donde imagino se limitarán ha ofrecer a sus incondicionales lo que saben hacer realmente, rock, de poderoso y metálico perfil, de épicas y orgullosas letras, y se olviden de experimentos raros que a estas alturas solo pueden perjudicarles, pues no creo que funcione ni siquiera comercialmente.

Sres. De Castro...otra vez será...su más sincero admirador.

Addison de Witt

1 comentario:

  1. Después de leer con atención esta contundente reseña, sólo puedo decir que a mi me encanta… como bien has citado, ese intento de sonar como a unos Who actualizados llevándolos al terreno de Barón Rojo, en mi opinión está muy logrado. Me encanta!!!!!
    Y a mi también me gusta la peli de Tommy. También soy fan de los Who y también he disfrutado de los directos del Barón!!! Lo cual demuestra lo subjetivo de nuestra pasión musical. No hay verdades absolutas, sólo veredictos cuestionables!!!! Saludos.

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