miércoles, 8 de abril de 2015

The Wave Pictures - Great Big Flamingo Burning Moon (2015): Review Crítica del disco



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




Esta entrada estaba escrito que antes o después tenía que llegar, y la verdad es que no se me ha ocurrido mejor momento y lugar que el presente.

Desde que descubrí hace un par de meses la existencia de este grupo y disco, he ido buceando en su discografía, desde las profundidades de la misma hasta la superficie que representa este Great Big Flamingo Burning Moon de reciente publicación, me he detenido a observar gemas submarinas en clave de colaboraciones, e incluso oficiando como banda de acompañamiento como ya comentamos hace unas semanas con el estupendo: "Gin", en el que los chicos de Wimeswold ofician de banda acompañante de Stanley Brinks, y sospecho que de algo mas, en cualquier caso con excelentes resultados como ya comentamos en esta crónica.


Ahora nadamos junto a los tiburones, 13 escualos más exactamente, que son los que habitan en este estanque que es el último trabajo de David Tattersall y sus compinches.

Siguiendo su personalidad y actitud, que ya se comento con motivo de la reseña del magnífico: "Long Black Cars" de 2012, estos locuaces compositores y músicos británicos nos ofrecen en esta ocasión otro pelotazo de sonoridades descaradas, guitarras que atacan sin complejos ni miramientos con la norma estética establecida, y que desparraman desparpajo y libertad expresiva sin hacer concesiones técnicas ni pudores estilísticos.



El bajo y la batería ofician de algo mas que bases rítmicas, reclamando con el mismo desparpajo que su compañera de seis cuerdas un protagonismo en el cuerpo de los temas, cometido que consiguen oficiando las mismas artes ya comentadas con el instrumento rey.

Las composiciones van ganando en madurez y resultan cada vez mas solidas y redondas, y las letras son disparos de ácida intencionalidad, juveniles y afiladas.

El álbum además resulta coherente, sin altibajos y sumamente disfrutable, pasa a toda velocidad y no escurre el bulto de sucumbir a ciertas influencias de ancestros de la música rock de ambos lados del Atlántico, en especial de las islas que vieron nacer al terceto. Algo tendrá que ver en el resultado el productor y compositor Billy Childich.



Así, en la brillante apertura de igual título que el Lp, que me aspen si no recuerda en ritmo y acentos melódicos a los primeros Kinks, aquellos mas londinenses y gamberros, también hay un evidente acento ochentero y británico en: "I Could Hear The Telephone" de adhesivo estribillo e histriónico solo de guitarra.

En cuanto a la nación del Tío Sam nos ofrecen valientes versiones de: "Sinister Surpose" y "Green River", dos temazos del legendario "Green River" que en 1969 grabara la Creedence Clearwater Revival, salen mas que airosos dando ritmo y suciedad que no desorden a ambos temas, haciendo justicia de ellos.

Fibra rockera encontramos en la excepcional "Katie", también con aires CCR.

Suena ochentera e intemporal la balada: "At Dust You Took Down The Blinds" y sin embargo la grasa garajera y resbaladiza llega con: "The Goldfish"y con mayor mordiente eléctrica aún en: "We Fell Asleep in the Blue Tent" dulcificada en coros féminos.

Difícil resistirse a la infecciosa energía que emana "The Fire Alarm", y mas complicado aún no volverse loco con las enloquecidas armónicas de: "Pea Green Coast" que cierra el disco por todo lo alto.

Remembranzas al Rythm & Blues primitivo pero cargado de fiereza, la elegante cadencia de Modern Lovers y un escoramiento a The Who son notas que también se aprecian en este disco que cuenta con otros tres temas tan buenos como los comentados para cerrar un tracklist que difícil será superar en este ejercicio de 2015.

Es recomendable someterse a una dieta que mantenga la tensión a un nivel razonable, y tras esta precaución lanzarse al uso y abuso de este directo y urgente explosivo sónico que es: "Great Big Flamingo Burning Moon". Cuidado con los tiburones.

©Addison de Witt

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