domingo, 17 de febrero de 2019

Las mejores películas de 1974 - Lo mejor del cine de ese año

El Padrino II.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Es un año soso comparado con los anteriores, ahora que la cosa parecía recobrar nuevos bríos, pero se estrenaron clásicos imperecederos y referentes de tal talla, que es imposible obviar u olvidar este año 1974, porque su influjo se plasmaría en posteriores títulos. Grandes autores que comandarían el cine en estos años entregan obras maestras incontestables que están entre las mejores de la historia, demostrando ya la madurez que los convertirá en leyendas: Coppola, Scorsese, Polanski, Wenders, De Palma…

El jovencito Frankenstein.

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Las mejores películas de 1974 
Lo mejor del cine de ese año


ALICIA EN LAS CIUDADES, de Wim Wenders. 

Esta película aparece algo perdida en la filmografía de Wenders, oculta tras otras más famosas, pero es una pequeña maravilla de recomendadísimo visionado. Una joya.




ALICIA YA NO VIVE AQUÍ, de Martin Scorsese. 

Scorsese de primera época zambulléndose en el drama. Y lo hace con acierto, un buen retrato sobre la maternidad y la lucha femenina por sacar a su hijo adelante contra todo. Un buen título a pesar de estar alejado de las habituales tramas y obsesiones del genial maestro.


ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS, de Sidney Lumet. 

El clásico de Agatha Christie con una de sus adaptaciones más reputadas y recordadas. El reparto es espectacular.




CONFIDENCIAS, de Luchino Visconti. 

Pocos se movían como Visconti en esos ambientes, elegantes, lujosos, que contrastan con las turbiedades e inmoralidades de sus personajes. Una de sus grandes obras.


CHINATOWN, de Roman Polanski. 

La mejor película de Cine Negro en color de la historia, y una de las mejores del género. Sensacional testamento con todas las claves sublimadas, la estética, el fatum, la mujer fatal, el tipo duro, la trama confusa y enrevesada… Obra maestra donde Polanski da otra lección de dirección, de uso del punto de vista subjetivo y de dominar las claves de un género para llevarlas a la actualidad. Imprescindible.




EDVARD MUNCH, de Peter Watkins. 

Un documental dramatizado para la televisión que es ideal para conocer a la figura que creó “El Grito”.


EL COLOSO EN LLAMAS, de John Guillermin y Irwin Allen. 

Película icónica del cine de catástrofes con un reparto de lujo liderado por Paul Newman y Steve McQueen.


EL ENIGMA DE GASPAR HAUSER, de Werner Herzog. 

Con aspectos en común con “El Pequeño Salvaje” de Truffaut, Herzog realiza este estupendo relato, profundo y conmovedor.


EL FANTASMA DE LA LIBERTAD, de Luis Buñuel. 

Serie de pequeñas historias que le sirven a Buñuel para dar rienda suelta a sus obsesiones y transgresiones en tono surrealista y desfasado.




EL FANTASMA DEL PARAÍSO, de Brian De Palma. 

Es la película que lanzó a De Palma al estrellato, una cinta de culto, que es musical, parodia y sátira, con homenajes hitchcockianos, que no pueden faltar. Un clásico setentero.


EL GRAN GATSBY, de Jack Clayton. 

La novela de Scott Fitgerald llevada a la gran pantalla por el excelente Jack Clayton, con guión de Coppola y protagonizada por Robert Redford. No es una joya, pero sí un competente drama.


EL HOMBRE DE LA PISTOLA DE ORO, de Guy Hamilton. 

Roger Moore encarnando a Bond, que se enfrenta al malvado Scaramanga, interpretado por Christopher Lee, en este entretenido capítulo de la saga.




EL JOVENCITO FRANKENSTEIN, de Mel Brooks. 

Icono del cine paródico, Mel Brooks realizó aquí, posiblemente, su mejor película. Sigue vigente como el primer día y provocando risas allí donde se proyecta o versiona.


EL PADRINO II, de Francis Ford Coppola. 

Dos años antes había hecho la que es una de las mejores películas de la historia. Tal fue el éxito que se planteó una secuela. El reto era casi imposible: Estar a la altura de toda una biblia cinematográfica. Pues el señor Coppola no sólo logró estar a la altura, sino hacer una de las mejores secuelas de todos los tiempos, si no la mejor, que para muchos incluso supera a la original. Sencillamente magistral. Obra maestra.


EL PEQUEÑO PRÍNCIPE, de Stanley Donen. 

Musical del gran Donen adaptando el famoso libro de Antoine de Saint Exupéry. No es, desde luego, la mejor obra del director, pero sí una agradable curiosidad.


EL PORTERO DE NOCHE, de Liliana Cavani. 

Charlotte Rampling convertida en mito erótico en esta película que fue polémica y muy exitosa en su época. Dos grandes trabajos de la mencionada Rampling y Dirk Bogarde.




EL ÚLTIMO TESTIGO, de Alan J. Pakula. 

Un entretenido thriller político de Pakula, lo que siempre es atractivo. Un interesante trabajo, cuanto menos.


EL VIAJERO, de Abbas Kiarostami. 

La sencillez de Kiarostami retratando, una vez más, la infancia con la pasión futbolera de un niño. Un gran trabajo del realizador.


FEMALE TROUBLE (COSAS DE HEMBRAS), de John Waters. 

Waters y su mal gusto para deleitar a los fans. Sexo, terror, desfase, escatología… de todo un poco.




FEMMES FEMMES, de Paul Vecchiali. 

Una curiosa película que combina géneros y tonos con acierto. Del retrato duro y oscuro a una truculenta diversión cómica que resulta muy sugerente.




LA CONVERSACIÓN, de Francis Ford Coppola. 

Como se había quedado corto realizando dos de las mejores películas de la historia, Coppola decidió realizar esta otra obra maestra que retrata la paranoia de toda una época, a la vez que define un thriller magistral con un Gene Hackman impecable. Es para muchos el mejor trabajo del director, así que no hace falta que añada más. Desde luego es una de las cimas de su filmografía.


LA MATANZA DE TEXAS, de Tobe Hooper. 

Uno de los grandes clásicos del slasher y el gore. Su influencia ha sido brutal, aunque no podemos decir que especialmente brillante en lo artístico. Causó un gran impacto.




LA PATAGONIA REBELDE, de Héctor Olivera. 

Basada en hechos reales, esta cinta de Olivera es un poderoso drama político y social que estuvo prohibida muchos años en Argentina.


LA SEMILLA DEL TAMARINDO, de Blake Edwards. 

Correcto drama romántico con toques de thriller. Un Blake Edwards que cumple, aunque lejos de sus obras maestras, especialmente de la comedia.


LA TREGUA, de Sergio Renán. 

Otra cinta argentina. Drama romántico sobre segundas oportunidades, el depresivo envejecer, la esperanza de la juventud como reflejo…


LACOMBE LUCIEN, de Louis Malle. 

Un atrevido retrato de la sociedad francesa en la ocupación alemana durante la 2ª Guerra Mundial que provocó ampollas en su día. Gran película de Malle.




LANCELOT DU LAC, de Robert Bresson. 

Camelot, el Rey Arturo y toda su mitología bajo la mirada de Bresson. No van a encontrar la mejor de las versiones, pero es un trabajo apreciable del sensacional director.


LAS MIL Y UNA NOCHES, de Pier Paolo Pasolini. 

Pasolini entregándose al hedonismo del sexo, la fiesta, la alegría y el jolgorio. Está en su salsa el director en este pequeño clásico que tuvo gran repercusión.




LENNY, de Bob Fosse. 

Gran biopic de Fosse, sobre Lenny Bruce, con un Dustin Hoffman espléndido. También es notabilísimo el trabajo de Valerie Perrine. Una gran película.


MES PETITES AMOUREUSES, de Jean Eustache. 

Infancia, adolescencia y descubrimientos… Ha habido retratos mejores, pero este resulta también atractivo.




ODESSA, de Ronald Neame. 

Exitoso thriller sobre los crímenes del nazismo. Un buen trabajo de Neame con Jon Voight en el papel principal.


PELHAM 1, 2, 3, de Joseph Sargent. 

Una de robos y metros. Un estupendo thriller del que Tony Scott rodó un remake en 2009. Entretenida y disfrutable.


PERFUME DE MUJER, de Dino Risi. 

Entrañable comedia dramática que obtuvo un gran éxito. Pocos sabrán que es la original de la que se hizo un remake en 1992 llamado “Esencia de Mujer”, protagonizado por Al Pacino.


PRIMERA PLANA, de Billy Wilder. 

Otra joya para la filmografía de Wilder. Su última gran película. Me gusta menos que “Luna Nueva”, pero, ¿es que hay que elegir? Memorable retrato del periodismo, con sus claros y oscuros, en una historia, la obra de Ben Hecht y Charles MacArthur, que ha tenido muchas adaptaciones, siendo esta y la de Hawks las mejores. Lemmon y Matthau brillantes.




QUIERO LA CABEZA DE ALFREDO GARCÍA, de Sam Peckinpah. 

Tremendo thriller de Peckinpah, lleno de tensión y, por supuesto, sangre y violencia. Un trabajo rabioso y satisfactorio. Otra gran obra del director.


SECRETOS DE UN MATRIMONIO, de Ingmar Bergman. 

Las relaciones expuestas de manera sincera y descarnada. Puro Bergman. Cine denso, profundo y reflexivo. Otro gran trabajo del director.




SUCESOS EN LA CUARTA FASE, de Saul Bass. 

Traigo esta cinta por ser la única realizada por Bass, más conocido por sus títulos de crédito en las cintas de Hitchcock y otros grandes. Curiosa película en clave documental.


TAMAÑO NATURAL, de Luis García Berlanga. 

Berlanga en una experiencia francesa. Un trabajo curioso, pero lejos de las grandes obras maestras de uno de nuestros grandes directores.




TODOS NOS LLAMAMOS ALI, de Rainer Werner Fassbinder. 

Una gran película de Fassbinder sobre la intolerancia y el racismo. Obra pequeña y poco conocida, merece todo el reconocimiento posible.


TORMENTO, de Pedro Olea. 

Buena adaptación a la obra de Benito Pérez Galdós. Una película que quizá merezca más reconocimiento.




UN BOTÍN DE 500.000 DÓLARES, de Michael Cimino. 

Simpática película que mezcla acción, comedia y aventuras entre robo y robo. Un Cimino menos trascendente junto a Clint Eastwood. Entretenida.


UN HOMBRE QUE DUERME, de Bernard Queysanne. 

Esta no es para todos los públicos. Obra existencial, surrealista, sugerente… Interesante para los cinéfilos más curiosos.


UNA MUJER BAJO LA INFLUENCIA, de John Cassavetes. 

Obra maestra de Cassavetes, quizá su mejor obra. Un drama descarnado, repleto de autenticidad, donde el universo femenino queda magistralmente plasmado, del mismo modo que el retrato masculino está lleno de profundidad y matices. Grandes trabajos de Peter Falk y Gena Rowlands.




UNA MUJER Y TRES HOMBRES (NOS HABÍAMOS AMADO TANTO), de Ettore Scola. 

La pérdida del idealismo retratada por Scola en esta comedia dramática reflexiva y honda.


… Y SI NO NOS ENFADAMOS, de Marcello Fondato. 

Porque oye, no será buena, pero ver a Terence Hill y Bud Spencer dar unos cuantos mamporros nunca le sentó mal a nadie…


YAKUZA, de Sydney Pollack. 

Un excelente Robert Mitchum guiándonos en este soberbio retrato que nos sumerge en la mafia japonesa. Más que recomendada.


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