jueves, 7 de febrero de 2019

GREEN DAY - 25 años de Dookie: Crítica del disco (mis impresiones)


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




Dookie, una de las cimas de Green Day, está de celebración de bodas de plata. El paso del tiempo no ha restado ni un gramo de frescura a un disco espontáneo, rápido y divertido como un polvo en unos baños públicos. Con un instinto pop más marcado en comparación con pioneros como Ramones o Clash, las más de diez millones de ventas de este LP hicieron de Green Day uno de los grupos más exitosos de ese nuevo revival punk de primeros de los 90. Sum 41, Blink-182, Offspring y Green Day entre muchos otros opositaron, con desigual resultado, ante las adictivas quintas del género que un par de décadas antes había revolucionado la escena musical. En el caso de Green Day este disco supuso una cantidad de cambios que difieren según la versión del que lo cuente: desde ser unos vendidos por firmar con Reprise, a firmar una de las mejores obras de los 90, pasando por los que los catalogaron como los nuevos mesías del punk.



Dookie ha sonado muchísimas veces desde que lo descubriera cuando contaba con alrededor de 14 años, y para mí sigue siendo ese disco que sabía a vacaciones cuando acababan los exámenes y lo ponía a todo volumen. Continúa sabiéndome a gloria cada vez que lo pincho y suena ese trallazo llamado Burnout para empezar a sacudirme de arriba abajo, como si fuera la primera vez. Imposible no imitar a Tré Cool, jefe de la sala de máquinas del grupo, en ese solo de batería que precede al estribillo. Cómo no disfrutar del Having A Blast y su adictivo estribillo. Cómo no creerse el mejor bajista del mundo cuando sonaba ese riff de Longview y, de repente, te entraban ganas de aprender a tocar el instrumento que más chistes en su contra se ha visto obligado a sufrir en el mundo del rock. Podías intentar vencer a la locura durante los segundos de pausa entre canción y canción, pero Welcome To Paradise te obligaba a asumir sin piedad una derrota inminente en la que cada acorde se convertía en tu mejor amigo; qué demonios, con temas así, a quién le puede importar perder. También había lugar para los delirios de grandeza de Basket Case, cantada hasta la afonía durante momentos incontables. Uno de esos temas que crecen con cada escucha. Incluso cuando las revoluciones por minuto descendían, como en Pulling Teeth, el resultado final se aliaba con la solemnidad del Veni, vidi, vici. A estas alturas ya no había nada que hacer: tu alma pertenecía a Dookie. Quién no se había sentido alguna vez “locked up in a world that’s been planed out for you”, como canta Billie Joe en She… Inevitable no proclamar los cuatro acordes de When I Come Around como religión absoluta, así como rayando lo imposible se encontraba Sassafras Roots cuando llegaba eso de “may I waste your time too”.




Hay discos que escuchas en una determinada época de tu vida que se adueñan de los recuerdos vividos, y desafían a todo aquel que se empeña en negar la existencia de la máquina del tiempo. Green Day tiene discos mejores que Dookie, pero en esto de la música rara vez se trata de ver cuál es mejor o peor: esto tiene que ver más con sentimientos y sensaciones, y ahí Dookie es uno de mis favoritos. 25 años, y tan joven como el primer día. Música, siempre…

Burnout
https://www.youtube.com/watch?v=XoJ6TPUG1Tk

She
https://www.youtube.com/watch?v=OnF0pkWD2Tc

Sassafras Roots
https://www.youtube.com/watch?v=s3PB-2YouAI

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